jueves, 10 de marzo de 2016

Ella y Yo: Capítulo 1: "Las comparaciones no tienen porque resultar en algo más que odiosas"

Esta historia la escribí años atrás y no la había publicado en el blog aún. No es muy buena, al menos eso pienso ahora que la he releído años después, la veo inmadura, bueno, propia de una adolescente, que es lo que era por aquel entonces. En fin, nunca está de más publicar viejos escritos o historias. Si os gusta, me alegro por ello, únicamente espero que os entretengáis al menos. Aquí os dejo el primer capítulo, iré subiendo los demás en cuanto pueda, quizás publique uno por semana, son 14 + un epílogo y esta inconclusa, hasta el 13 están todos escritos. Espero que os guste un poco al menos.


Antes que nada aclarar el significado del nombre de la protagonista:

Laire

Origen: Vasco (Pais Vasco):Comunidad Autónoma de España

Significado: Referencia al monasterio de Leire.

Personalidad: Siente inclinación a superar las marcas ajenas con sus realizaciones.

Siente orgullo por ser considerad@ diferente a los demás en su ambiente cotidiano.

Esta protegid@ contra las pruebas y amarguras de la vida.

Su minuciosidad le hace descubrir cosas que pasan inadvertidas para otros en su trato cotidiano.

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Capitulo 1 - Ella y Yo " Las comparaciones no tienen porque resultar en algo más que odiosas "

Es una comparación sí, y a veces son odiosas, y aun que siempre me he comparado con ella, esa comparación con el paso del tiempo ha dado lugar a una admiración particular hacia su ser, porque ella, para mi, es perfecta.

Siempre vamos al instituto juntas, por más que me esfuerzo por ser mas puntual que ella, ella siempre esta antes que yo en el lugar donde quedamos, no se como lo hace, pero siempre me supera en todo.

Su piel, su pelo, su ropa, sus ojos, sus labios, su pecho, su cuerpo, todo en ella, es perfecto.

Compito con ella en clases, siempre es el punto de atención, ella dice que yo soy la mejor, que como hago para serlo, eso mismo me pregunto yo de ella.

- Laire, ¿que te parece si hoy vamos a donde siempre antes de salir de clases? - solía ser una chica que faltaba mucho y a pesar de eso, no afectaba en nada en sus notas, no le era necesario escuchar las explicaciones del profesor, decía que se aburría, que era incluso mas fácil leer un libro.

- ¿Hacer pellas? ¿De nuevo? Reika ya nos saltamos química la semana pasada, no puedo volver a perder otra clase y menos con el tema que estamos dando, a ti igual no te hace falta la explicación de la profesora, porque con solo leer la teoría del libro te basta, pero a mi, bien sabes que no es así, necesito escucharla y con solo oírla se me queda, sin necesidad de estudiarlo después.

- Vale, entonces yo lo estudiare y te lo explicare después mejor que la profesora - con esa sonrisa tan encantadora que me hechiza con solo verla una vez.

- No, no quiero que me ayudes.

- ¿Anda? ¿Porfa? - frotando su cuerpo contra el mío como el de un minino cuando desea algo de su dueño.

- joder, no seas pesada.

¿Y si te concedo un deseo, lo que quieras?

Se me erizo cada pelo del cuerpo al escucharla decir esas palabras. ¿acaso se creia la genio de la lampara maravillosa?, genio seguro, pero de lo lista que es, jaja, me reia por dentro al oir esa nueva idea loca que había tenido

¿ Lo que sea? - le repeti

Sí, lo que quieras.

Vale, hecho, pero con la condición de que me expliques después la lección.

Ok.

Después de la clase de mates, cogí mis cosas. Intentando disimular lo mejor posible nuestra escapada. La profesora de Química vendría en breves y si nos pillaba saliendo de su clase, irse se convertiría en algo difícil por no decir imposible.

Íbamos saliendo ya casi, cuando ví a lo lejos a la profesora, algo tiro de mi fuertemente y me metió en el baño de chicas - ¡dios! menos mal, casi nos ve.

- Si, pero yo salve la situación otra vez - sacándome la lengua y riéndose.

- ¿Porque siempre te haré caso?

- Porque no puedes resistirte a mi encanto particular - me cogió de los hombros, y apoyándose sobre mí, pues siempre le he sacado un palmo, se inclino.

- ¿Cual es tu deseo? - me susurro al oído.

mmm… , ¿mi deseo? , veamos… - tenia cada pelo de mi cuerpo erizado por ese mero susurro- lo que más quiero de ti, ya sabes que es, bien lo sabes.

- Una cita conmigo en el karaoke donde nos vimos por primera vez, después de conocerte en nuestro instituto actual como es obvio ¿no? No paras de decir que quieres ir una y otra vez.

- Sí, eso es, no se si fue cosa del destino, pero sí, ambas nos vimos en ese karaoke, habiendo hablado contigo en clases esa misma mañana, sobre si eras nueva y si ya conocías a algún compañero, entonces tu me dijiste que no y yo te presenté a tod@s. ¿Lo recuerdas?

Sí, claro que lo recuerdo, además también me acuerdo de que después de ese día, en clases, al día siguiente, me dijiste que querías ir de nuevo, porque querías oírme cantar otra vez, pero yo te dije que no, que ese día fue una excepción, porque siempre que voy a un karaoke es sola, ya que me da mucha vergüenza que me oigan cantar. Ese día tuviste suerte al pillarme despistada Laire, si llego a darme cuenta de que me observabas desde un rincón a escondidas…

- Es verdad. Entonces yo te dije, que ese sería el único deseo que le pediría a Papa Noel para navidades, jajaja - ¿Como iba a olvidar aquella vez Reika?, pensaba para mí, esa voz tan angelical que me hizo ir directa hacia su cuerpo físico, a pesar de que se hallaba a bastantes metros de la habitación de karaoke que había reservado con mis amigos.

- Sí, me acuerdo de ello, como si fuera ayer.

- jeje, ahora entiendo porque has averiguado a la perfección cual sería mi deseo – le dije a ese ser que tanto admiro y tan perfecto es para mí.

¿Pues claro, acaso dudabas de mis dotes de adivinación Laire? jajajaja - sacándome la lengua y burlándose de mí como siempre hacía.

- Entonces… ¿me lo concederás? – cruzando mis manos y mirando hacia el cielo como si rezara por ello.

- ¿Tiene que ser ese deseo? Me da mucha vergüenza joder.

- Dijiste lo que fuera, sino no haber dicho que me concederías cualquier deseo.

- jopeeeeee, ¡vale! Está bien, lo cumpliré. Te dije cualquier cosa, porque nunca esperaba que me pidieras esto, creía que me pedirías un beso, jajajajaja es broma, es broma, no me mires así, que no lo digo en serio.

- Mmm ¿un beso? – si le pido un beso y me lo da, me muero y voy al cielo directa, aun quiero vivir lo suficiente para disfrutar más de su compañía todo lo que pueda.

- ¿que dijiste?

- ah! nada, nada, solo pensaba jeje

ok, entonces terminemos de hacer las pellas que tanto deseo - cogiendo mi mano fuertemente me arrastro fuera del baño de chicas, otra vez al pasillo, ya no había nadie en ese largo recorrido por el que de lunes a viernes pasaba para ir de clase en clase. Todos se encontraban dentro de sus aulas, prestando atención a su respectivo profesor o profesora, que ahora les estaría dando las lecciones rutinarias que siempre debían aprender.

- Vamos, ¿a que esperas? deja de mirar a las chicas más guapas de cada clase.

¿Que?, pero si solo … bueno es igual - solo tengo ojos para tí, para nadie más…

Corri detras de ella, desde atrás era tan hermosa… su pelo largo y suelto ondeando como una manta dorada de seda, bañada en un deslumbrante brillo dorado que resplandecía tanto que cegaba, alzando sus piernas, una tras otra y con ese movimiento su falda ondeaba al unísono con su melena, pareciera que ambas se hubiesen puesto de acuerdo como dos cómplices que completaban un baile nuncial, en preludio a un gran evento.

Al fin la alcance, cogí su mano, esta vez era yo quien la apretaba fuertemente y me puse a correr a su lado sin más, dejándome guiar por ella, hasta la salida del instituto.

- Esta vez conduzco yo, siempre que eres tu la que conduce nos para la policía - metí mi mano derecha en el bolsillo izquierdo de su abrigo, siempre guardaba las llaves en el mismo sitio, prenda que llevara puesta, siempre estaban en el izquierdo.

- ¡hey!, ¡que es mi coche! - Intento quitármelas, dando saltitos por alcanzar mi brazo, pero esa ventaja por un palmo que siempre le he sacado impedía que lo consiguiera.

- No, hoy no te daré ese lujo - guiñándole un ojo con complicidad, subí en el asiento del conductor, espere a que ella subiera también y arranque esa máquina que tanto me gustaba.

Encendió la radio, y busco su emisora preferida “KISS FM” - ¡¡¡Siiiii!!!, estan dando mi canción.

Sonaba la única canción que la volvía mas loca de lo que ya estaba de por sí, “Jaded” de Aerosmith. Por cierto, esa canción también es mi favorita.

Continuara…

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