viernes, 25 de marzo de 2016

Ella y yo: "Las comparaciones no tienen porque resultar en algo más que odiosas" Capítulos: 3 al 13

En esta entrada voy a subir todos los capítulos que quedan y que tengo escritos de esta historia, nunca la terminé,  pienso hacerlo algún día, no se cuando, quiero que el final sea mejor que todo lo demás y no me siento inspirada para ello.

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En este capítulo igual que en los anteriores aclaro el significado del nombre Janire (el nombre de la madre de Laire), su nombre también es vasco, ese nombre me gusta desde que lo escuche por primera vez y me dijeron que no tenia significado, pues es el nombre de la hermana pequeña del primo de mi mejor amigo, Miguel, ese nombre aunque no tiene significado, sí he encontrado por la red que hay gente que dice que tener, sí tiene. y en base a lo que he ido leyendo seria esto:

Janire:

Origen: Vasco-Francés

Significado: Referencia a un santuario con una virgen situado en un pueblo que supuestamente conlida con la frontera hispano-francesa.

Otros significados: “Diosa del amor”, este significado es el que mejor podría definir a la madre de Laire, pues es una persona que desprende amor por todas partes.

El nombre del hermano de Laire, Julen, también es vasco y precisamente es el nombre de otro primo de Miguel, no es el hermano de Janire, no.

Su significado también me gusta y por eso empleé ese nombre para este personaje:

Julen:

Origen: Vasco

Significado: Viene de Julian, que quiere decir cabello rizado.

Personalidad: Necesidad de comprender sus sentimientos por medio del discernimiento y el análisis, éste a su vez posibilita la realización práctica de aquéllos dentro de un orden y una disciplina jerarquizados.

Tendrá alegrías procedentes de su educación superior.

Posee una imaginación muy aguda y una gran intuición. Sensibilidad mental y emocional, junto a una gran originalidad.

Personalidad basada en la inteligencia, la crítica y la disciplina.

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Capítulo 3 – Mi familia y … ¿La primera señal?

Llegamos a mi casa por fin, mi madre nos recibió como siempre al entrar, he tenido la suerte de vivir en una familia que me acepta tal cual soy, “que me quieren por quien soy y no por lo que soy”, a ellos los conceptos en los que puedan encasillarme aquellos que solo se preocupan por diferenciarse del resto de la sociedad; a mi familia, a lo que siempre ha sido más importante para mi, ese tipo de cosas nunca han merecido la pena de ni siquiera ser tomadas en cuenta, por no decir que ni si quiera se les ha dado un atisbo de importancia, he tenido la suerte de nacer en un lugar donde ese tipo de ideas no son correctas para ellos, por que según mi familia, lo único que importa es que uno sea feliz y lo sea sin hacer daño a los demás, eso es lo único importante en la vida y según mi madre es lo único que Dios quiere.

- ¡Reika! …. – saludó con énfasis mi madre que se encontraba bajando las escaleras de recepción en dirección a la entrada – es un placer verte por aquí, siempre serás bienvenida a nuestra casa, estoy segura de que eres consciente de ello – sonriendo con esa sonrisa tan sincera que es tan propiamente suya y que con solo mirarle a los ojos sabes que lo que dice es auténticamente cierto, su sonrisa no es de esas falsas que las personas te muestran hipócritamente y te quedas pensando como diciendo”deja de sonreírme así, si sé bien que no me tragas…¿porque haces esta farsa que creas como una mera ilusión sin valor?”.

No, mi madre no era de esas, si decía algo lo decía de corazón.

- Yo también estoy encantada de volverla a ver Sra. Torreblanca, ¿Cómo se encuentra últimamente? – Ella y mi madre siempre se han llevado espléndidamente, sobre todo por que según mi madre, Reika sí me merecía.


- Muy bien hija, muy bien – sonriéndole amablemente - ¿cuántas veces te he dicho que me llames Janire – abrazándose mutuamente la una a la otra cariñosamente - ¿te quedas a comer? – soltando a mi amada para que esta sea capaz de contestarle sin dificultad alguna.

- Sí, su hija y yo tenemos prisa, vamos contra reloj, si no hacemos todo cuanto antes no nos dará tiempo para … - las palabras de la boca de Reika no pudieron terminar de salir, fueron interrumpidas por la presencia de un tercer inquilino…

- Ya habéis hecho pellas de nuevo, ¡eeeeeh!… lis-ti-llas… verás cuando se lo diga a Papa - era el hermano pequeño de Laire que llegaba como siempre justo a tiempo para picar a su victima favorita.

- ¡Que haces aquí mosquito picón!, ¡Mira!... – me limite a soltarle unas meras palabras - …mentes privilegiadas como las nuestras se pueden permitir faltar, no como la tuya que esta más hueca que un agujero sin hueco.

- Neeee, ¿no tienes otra más original que esa?, te repites más que las natillas Danone y un cocido madrileño después de cenar – él siempre tenía contestaciones inteligentes que me dejaban casi en blanco, en parte por ello le amaba también, porque aunque le encantase tanto picarme, se que lo hacía para llamar mi atención, siempre le he sacado 4 años y esa diferencia implicaba que yo era el ejemplo a seguir por él y por lo tanto debía enseñarle, además estos piques siempre me divertían, me mostraban que sabía defenderse si algún estúpido intentaba meterse con él, con ofensas de este tipo, el siempre conseguía dar el mejor golpe, por eso en parte igual tenía miedo de entrar en su juego, porque creo que capaz era de ganarme, pero como no merece la pena discutir, no entre en su juego esta vez.

Siempre he pensado que solo los estúpidos se quedan demasiado tiempo a discutir, no ganas nada discutiendo, ¿para que? ¿Para demostrar que llevas razón? Si lo que importa es que nos entendamos, ya tendría tiempo de hacer entender a mi hermano más adelante, cuando él también hubiera madurado.

- Reika, vayamos a mi habitación, “a palabras NE-CI-AS” – pronuncié con énfasis- “o-i-dos-sor-dos” – cogí a mi querida amada de la mano y me la lleve lejos de aquel espécimen que tanto quería y conocía por hermano.

- Madre, no nos pongas plato, debemos ir a casa de Reika después de coger lo necesario de aquí, hoy estaremos todo el día fuera, así que…si no es mucha molestia… ¿nos podrías preparar algo de comida para llevar? – aun fulminando con la mirada a mi hermano Julen.

- Sí, está bien, entonces dos platos menos hoy para comer – sonriéndonos a ambas, me echó ese tipo de miradas que solo entiendes si la persona que te la envía es tu madre y mantienes con ella una relación de respeto y confianza plena hasta tal punto que bien sabes lo que quiere decir en cada momento, como si tuvieras una perfecta telepatía con ella, y… sí, ella bien sabía lo que iba a hacer hoy con Reika, saldría con ella y me lo pasaría genial.

Esa mirada me saco los colores, no se que pensaba mi madre que haría con Reika cuando estaba solo con ella, pero lo que sí sé es que mi madre sabía lo que yo sentía por ella, por eso me echo esa mirada.

- Hey! No me mires así, solo vamos a la playa ahora y después iremos al karaoke – me acerqué al oído de mi madre y le susurre – además ella aun no sabe que yo…

- Sí, se que no sabe que tú… - me susurró también - … pero sí sabe que sientes por las chicas, porque así como a mi no me ocultas nada… a ella bien sé que tampoco la tienes en la ignorancia.

Ah! Claro que no, Reika sabe que no miro géneros, ni razas, ni religiones, ni nada de ese estilo – con la sonrisa más amplia que podía darle a mi madre de lo feliz y orgullosa que me sentía por ello, porque bien sabía que ella también lo estaba, como siempre me decía “negarlo sería negarte a ti misma”, que sabias palabras las de mi madre.

“SOLO SON CONCEPTOS” – dijimos las dos a la vez, que bien me conocía, como la amaba por ello, por entenderme siempre y por que siempre ha querido que solo sea feliz, nada más, solo eso.

- ¿De que habláis? – Reika había concentrado toda su atención sobre mi hermano durante toda esta pequeña conversación que mantuve con mi confidente más leal y fiel, el mosquito picón le estaba enseñando su nuevo videojuego de play 3 y le indicaba como se jugaba, así como el resto de detalles relacionados con este.

- ¡Eh! Nada…, solo le explicaba que no se preocupara, porque tendríamos cuidado… – “si supieras igual no serías la misma conmigo, por eso aun no puedo contarte sobre ello, algún día tendré que hacerlo, lo sé, pero aún no es el momento, cuando se de la situación estoy segura de que sacaré valor y sabrás de ello”… miré a ese ser que tanto admiraba y le volví a tomar de la mano – vamos sino nunca nos iremos.

Me la lleve del comedor donde había mantenido tan confortable conversación con dos de mis seres más amados, y fuimos directas a lo que habíamos venido a hacer, íbamos contra reloj como había dicho y ambas queríamos aprovechar el resto de tiempo que nos quedaba hasta la noche lo mejor posible.

- ¡Hey! Cambiaste la disposición de los muebles – siempre se fijaba mucho en como tenía mi habitación, el más mínimo detalle, el más mínimo cambio.

- Sí es que así esta mejor condicionada y organizada en base a ese condicionamiento, para verano la cama la muevo lejos del radiador, puesto que al pasar el invierno ya no me es necesario, y la pongo cerca de la ventana, de ese modo puedo dejarla abierta y todo el aire me entra de lleno, haciendo así que las noches sean mas confortables, por que bien sabes que el verano aquí es agobiante.

- Sí, lo se muy bien, ji ji – algo estaba rondando por su cabeza por la expresión de su cara, denotaba que era así – ¿No habrás cambiado la habitación por que sabías que vendría tarde que temprano de nuevo y para ver si así me gustaba más? ¡¿eh?! - con cierto tono burlón y picaresco propio de ella.

¿Eh? Como así…, acaso crees que me importa mucho lo que pienses de mi habitación, creo que tú no eres de esas, ¿verdad? Sí me quieres no es por como este o deje de estar mi habitación.

- ¿No te importa lo que yo piense? – me soltó sin más.

No se a donde quería llegar con esa pregunta - ¿cómo que si no me importa lo que pienses? ¿Que quieres decir? Explícate.

- Pues eso, que si no te importa lo que piense o pueda pensar de ti, soy tu mejor amiga y se supone que debería importarte.

- mmm, a decir verdad, no me importa lo que piense nadie de mi, solo me importa lo que sientan, es decir, si me quieren me van a querer por quien soy y no por lo que soy, se que tu eres de ese tipo de personas, además en el pasado llego a importarme tanto lo que pensarán de mi o dejaran de pensar, que vivía en base a ello todo el tiempo, si vives así, nunca eres libre de hacer lo que quieres, vives en base a lo que quieren o piensan los demás y por lo tanto nunca en base a lo que quieres tú, y no sabes la liberación que conseguí ahora que me importa un pedo lo que puedan pensar o dejar de pensar de mí, porque si alguien me quiere me va a querer tal y como soy, admito que a veces me equivoco, por eso si me importa lo que sientas, me importa hacerte daño, por que si te quiero, una persona que te quiere no te va a hacer daño.

- Ya veo, y… ¿si te digo que tu habitación ahora esta peor organizada y que la dejes como estaba? – ¿por qué me preguntaba ahora esto, por qué le importa tanto que a mi me importe lo que piense ella?

- Pues…si llevas razón… te la daría, y si me dices una razón con bases… la cambiaría, pero si no es así no lo haría – acaso ella… no, no puede ser, ella es mi amiga, vale que sabe que yo siento por las chicas, pero … ella nunca me ha dado señales de que ella sienta por mí, no puede ser, ella solo me quiere como amiga y por eso le importa que me pueda o no importar lo que piense ella…, pero pensándolo bien, últimamente me busca más, me mima más, me toca más, me llena los brazos de dibujitos, me hace trenzas en el pelo, me concede lo que quiero, de hecho voy a escucharla cantar por fin en un Karaoke, suele hablarme de los chicos que le gustan y yo le hablo de los que a mi me gustan en clase, eso siempre lo hemos hecho, a las dos nos gustan los chicos y es algo en lo que coincidimos como tema de conversación a parte de más cosas, pero ahora que lo pienso, últimamente no hablamos de chicos tanto… mmm será que … ella esta centrada más en mí porque… no, eso no puede ser, por mucho que ese sea mi mayor deseo, no sueñes Laire, Reika no me quiere así.

- Aunque no llevará razón, y no te diera bases que te convencieran, ¿no lo harías solo porque yo te lo pidiera? – esta pregunta fue la que me hizo dudar, ¿una señal?, ¿la primera señal que tanto había esperado? ¿Por qué ahora esta pregunta?


- ¿Por qué te importa tanto que no me importe lo que tu puedas pensar de mi? – ahora la que quería saber era yo.

- ¿Qué? No se porque, solo se que desde hace poco me importa más que antes – me dijo sin más.

- ¿Cómo? ¿Desde hace poco? ¿Desde cuándo? – si esto no era una señal, me daría cuenta tarde que temprano, porque no me quedaría de brazos cruzados sin saber si era o no una señal.

- No lo se, desde hace poco, te quiero mucho y se supone que una amiga debe importarle lo que piense su mejor amiga si la quiere, ¿no?

“Mejor amiga”, otra vez esa palabra, la señal ya no era tan clara ahora, ahora vuelvo a dudar - sí, llevas razón en eso en parte, claro que me importa lo que pienses o sientas, pero no este tipo de pensamientos, como esté o deje de estar mi habitación no es importante al menos para mí, hay cosas más importantes que esta.

- La que quiere saber ahora soy yo, respóndeme, ¿Por qué te importa tanto que no me importe lo que tú puedas pensar de mí? – quería saber la verdad a ello, la respuesta a esta pregunta podía ser la clave de la señal.

- ¿Eh?, pues… - se me quedo mirando a los labios de una forma extraña, nunca antes me había mirado así y menos largo tiempo y no de ese modo y si lo había hecho, nunca me había fijado, intentaba descifrar lo que pasaba por su mente, ¿porque me miraba a los labios así?, ¿por que estaba tan nerviosa?, ¿por que tardaba en responder? – Por que sí, porque me importa, porque me importas - me soltó sin más.
- ¿Por que sí? ¿Por qué te importo? – eso ya lo sabía, se que le importo, se que me quiere, pero ¿me quiere como amiga? ¿O quería decir como algo más que amigas?

¡Dios! Se nos hace tarde, a este paso se nos hace de noche en nada – mirando su reloj, aun nerviosa, más que antes – Deberías ir entrando ya en la ducha y cambiarte cuanto antes, si seguimos discutiendo sobre como poner tu habitación o no ponerla, al final no terminaremos, y… ¿tu no eres de las personas que dicen que no le gusta discutir?

Que lista era, como sabía salir de una encerrona cuando quería – Perdón, pero este tipo de discusiones si me interesa llegar a un punto en común, como siempre digo, lo que importa es que nos entendamos, y eso es lo que busco ahora, además no es por como deje o no de poner mi habitación, por lo que discutimos ahora – yo también sabía eludir sus evasiones a mis encerronas.

- Está bien habrá mas tiempo después para que terminemos esta conversación, ve a la ducha, si no me parece que no habrá ni Playa, ni Karaoke hoy, ni si quiera aún pensaste en que ponerte, y ambas sabemos muy bien, que eres la indecisión en persona para elegir tu vestuario.

Que lista, definitivamente era lista – De acuerdo, tú ganas esta vez, pero porque no tenemos casi tiempo, que sino… ya te recordare este tema después, cuando haya más tiempo.

Y me dispuse a ir a mi armario sin más, para coger lo necesario para la ducha, toalla y demás.

Continuará …



Capítulo 4 – “La segunda señal”.


Después de coger la toalla del armario, fui directa al baño, me desprendí de mi uniforme rápidamente y lo eché a lavar junto con el resto de la ropa sucia, al cubo que mi madre me tenía específicamente solo para mí, porque según ella era la que más ensuciaba en ropa, no era eso, simplemente que me cambio más que el guarro de mi hermano, pero porque me gusta ir limpia a clases y que mi ropa huela a suavizante como si recientemente hubiese salido de la lavadora. Aún recuerdo uno de los primeros piropos que me soltó Reika una vez, “siempre hueles tan bien, que pareciera que en vez de venir de tu casa, salieras de la lavadora” me reí un buen rato, cuando me dijo tal cosa.

Deje mi ropa interior también en el cubo de la ropa sucia, a pesar del ruido del agua corriendo del grifo que acaba de abrir hace un momento para que se fuera caldeando el ambiente y la misma ducha, podía escuchar de lejos el sonido de la televisión, Reika estaba viendo su programa favorito mientras me esperaba, se podían oír sus risas de fondo a cada comentario que escuchaba.

Comprobé la temperatura del agua, ya estaba lista, tal y como me gusta a mí, templada, y me sumergí en ella sin más. La ducha era una de mis acciones preferidas, esa sensación de relajación y purificación fusionada con la tranquilidad que propiciaba era una de las experiencias
que más me gustaba, el agua corría por mi espalda y esa sensación me provocaba tal relax, que hacía que Morfeo viniera a mí por segundos.


- ¡Laire!, ¡date prisa! ¡A este paso no nos dará tiempo a casi nada!

Era Reika que me recordaba como siempre que me diera prisa con la ducha, normalmente me demoro 45 minutos, pero esta vez, no podía darme ese capricho.


- ¡Siiiii! ¡Que ya salgo! - grite para que me oyera -…. Pesada… - dije por lo bajo para que no me escuchara.

Termine de enjuagarme el cabello y el resto de jabón que aun quedaba en mi cuerpo en cuestión de segundos. Apagué el grifo, me puse mi albornoz y la toalla que cogí minutos antes de mi armario y me la coloque en la cabeza.

Abrí la puerta del baño, directa a la cama donde se encontraba Reika aún viendo la tele.


- ¡Dios! ¡Cuanto vapor!, pero si casi conviertes tu habitación en una sauna, sino es porque la puerta del baño estaba cerrada, me hubieras invadido a mi en un abrir y cerrar de ojos, ¿sabes la cantidad de agua que has malgastado? – me estaba regañando no solo por tardar,
sino que también me estaba echando una charla moral de ecología.


- ¿Ah sí? Pues aquí tienes más agua desperdiciada – me solté la toalla de la cabeza y le eché todo mi cabello húmedo por la cara, mojándola a ella también – jiji


- ¡Hey! ¡Vale! Que hace calor por culpa de que estamos en pleno verano, pero tampoco hacia falta esto – sacándome la lengua.

Le saqué la lengua yo también en contestación a su burla - ¿que me pongo?

- Sabía que tarde o temprano vendría esa pregunta – mirándome con cara de pocas amigas.

- Ven anda, vamos al armario a ver que tienes por aquí – Se levanto y se dispuso a ojear toda mi selección de ropa, que poca no era, sino más bien lo contrario – No me extraña que seas tan indecisa, tienes tanta ropa… – traslado hacia un lado toda la ropa que supuestamente era para ocasiones serias y se fue directa a la zona del armario donde tenía la ropa mas formal – ¡wuauuu! Esta falda me encanta – ojeo un poco más – y esta camiseta le va que ni pintada, a ver que tal te quedan.

Tomo ambas prendas con sus manos y las colocó sobre la propia prenda que llevaba puesta, que no era mas que el albornoz que aun no me había quitado, tal y como si fuera la típica modista de una tienda sofisticada que me ayudaba a elegir que comprar.

Note su mano sobre mi pecho, no dije nada, porque sabía que ella no se había dado cuenta, estaba centrada en ver si me quedaba bien o no lo que ella había escogido para mí, pero aunque en mi mente estaba ese pensamiento, no pude evitar ponerme roja, su mano aunque
cerrada al sujetar la prenda que mantenía, estaba tocando una de mis zonas mas íntimas – Sí, este conjunto es perfecto para ti – me miro al rostro para dirigirme la palabra y al hacerlo, fue cuando se dio cuenta del repentino tono rojizo en mis mejillas, entonces se dio cuenta – ¡perdón!, lo… lo siento, yo… - aparto su mano sin más, sus mejillas también cambiaron de color.

- Está bien no pasa nada - le sonreí sin más, para que no se lo tomará
como algo serio.

- Creí que el pequeño bulto que estaba tocando era una zona distinta, porque estaba muy blandita – al oír esas palabras, otra vez me hizo reír.

- Ja, ja, ja, ¡dios! ¿Reika que otra zona podrías estar tocando que fuese
blanda y voluminosa?… jajaja

- Es que no era tan voluminosa como creía que fuese, por eso creí que era parte del albornoz, ¡dios! Lo estoy empeorando, no quería decir que tu pecho fuese pequeño, no es eso, es que no es tan grande como pensaba que lo era… ¡otra vez dije algo fuera de lugar! – se tapo la boca con la mano que le quedaba libre pues la otra sujetaba ahora el conjunto.

- Je je, - ahora era yo la que la miraba con cara de pocas amigas.

- ¡Dices que mis tetas son pequeñas! – le lancé una de mis intimidatorios miradas mezclada con un poco de enfado.

- ¡No! no… no es eso – juntaba sus dedos índice de ambas manos como podía y sin saber que decir, pues con una de ellas como dije antes, aun sostenía el conjunto.

- Perdona pero tus tetas no son tan grandes que digamos, ¡hum! – le dije.

- ¡¿Perdón?! - La ofendida era ella ahora - si quieres podemos comparar y veras que sí son más grandes que las tuyas - ya estábamos de nuevo, otra vez comparándonos, otra vez enfrentándonos como en antaño.

- No es necesario, yo se que las mías son mas pequeñas, sí, llevas razón, pero son mas firmes que las tuyas, ja, ja, ja – toma esa a ver que dices ahora, pensé.

Observe su cara, se empezaba a enfadar y no quería que nada estropeará nuestra cita - …pero… no son tan hermosas como las tuyas –
le dije.

- ¿Qué? – Se puso más roja aun que antes, mucho más y ahora el conjunto ya no estaba entre sus manos, se le habían caído ambas prendas de la impresión, se agacho y volvió a recogerlo.

- ¿Cómo lo sabes? Nunca me miras cuando me cambio, ni en el instituto, ni cuando estoy en mi casa o en la tuya - mirándome aún agachada desde el suelo ya con el conjunto de nuevo en sus manos, volvió a levantarse.

- Lo sé, no me preguntes como, porque no pienso responderte – sí que la miraba, claro que lo hacía, pero disimulaba muy bien, para que ella nunca se diera cuenta, apartaba la mirada siempre mucho antes de que ella me mirase a mi, estaba el tiempo justo observándole para que cuando ella me mirase a mi, mi vista no enfocase hacia ella
en ese instante.

- ¿Entonces sí que me miras?, creía que solo mirabas a la demás chicas,
siempre te pillo mirándolas a ellas.

La que estaba roja era yo ahora, más que roja, ardía por dentro – ¡Dios! ¡Que calor!, con este tiempo, una no puede estar mucho tiempo tapada ni siquiera con un albornoz, voy a cambiarme ya vamos mas tarde de lo normal – Le quite de las manos el conjunto que me había escogido, fui al armario, cogí las primeras manoletinas que conjugaran mejor con el conjunto, tome prendas limpias de mi ropa interior y salí escopetada hacia el baño.

- ¿Cómo le dije eso? ¿Laire que te pasa? ¿Estas tonta o que? – Mientras me planteaba como coño había dicho tales cosas, me vestía lo más rápido posible, aunque en el baño, estaba a salvo de hacer cualquier estupidez que se pasara por mi mente, como besarla o incluso peor, declararme a ella, aunque era una buena situación para hacerlo,
no sentía que fuese el momento más oportuno, pues no había nada que me garantizase que su reacción hacia mi fuese de correspondencia, a pesar de esa tal vez primera señal sobre nuestra discusión no terminada y que prometimos terminar en otra ocasión, a pesar de que me había dicho todo lo que me había dicho hoy y últimamente, a pesar de tenerla a unos metros de mi y poder hacer con ella lo que siempre he querido, no sacaba suficiente valor para hacerlo, tenía miedo, miedo de no ser correspondida.

- ¡Laire! ¿Que haces? – Era ella de nuevo, ya me reclamaba otra vez.

- Ya casi salgo, me estoy terminando de peinar, ya estoy vestida, no tardo – le dije sin más.

Me termine de peinar, me hice un medio recogido dejando parte de mi cabello suelto por detrás y dos mechones sueltos en mi frente, me eche mi perfume preferido que también era el preferido de Reika y me coloque las manoletinas, directa de nuevo a donde ella se encontraba.

Tumbada en mi cama ahora con los ojos cerrados estaba, ¿se había quedado dormida esperándome? Esa visión hizo que volvieran de nuevo a mi mente esos pensamientos que hace un instante me habían invadido.

Es tan hermosa… parece una bella durmiente esperando el beso de su príncipe. ¡¿Que coño piensas Laire?! Sacudí mi cabeza, dicen que si sacudes tu cabeza ayuda a despejarte la mente y en mí siempre funcionaba.

- ¿Reika? – Me senté en la cama a su lado - ¿Estas despierta? – no
respondía - ¿Se estará haciendo la dormida? ¿porque hace esto ahora?

Entonces me acerque lo suficiente a su rostro para observar bien si dormía o no.


- ¿Vas a besarme? – abrió los ojos, su reacción hizo que yo me exaltará.

- ¡¿Qué?! ¿Qué significa esa pregunta? Deja de jugar, ya me canse.

- ¿Te has enfadado? Solo bromeaba, perdóname – me tomo del brazo para que prestará atención a lo que decía, intentaba excusarse - Tardabas mucho, así que me tumbe un rato, no bromeaba, en serio, nunca te tomaría el pelo así.


- Está bien, te creo, ya estoy lista, podemos irnos, ¿no era eso lo que
querías?

- Sí, te diste más prisa de lo normal, ¿y ese milagro?

- mmm, igual tú has tenido algo que ver.


- ¿Yo? – me miraba de nuevo a los labios, igual que antes, la misma mirada. Esta era la señal, ahora sí, ahora o nunca, ya no pensaba en los mismos pensamientos que invadieron mi mente en el baño, ya no dudaba, no me echaría para atrás, no de nuevo, me decidí a besarla
por fin, estaba ya muy cerca suyo, muy cerca de sus labios, que ahora se mordía por los nervios, sabía que estaba nerviosa, solo se mordía los labios cuando estaba nerviosa de verdad.

- Toc, toc - la puerta de mi habitación, alguien llamaba.

- ¿Aun estáis así?, pensaba que ya estaríais preparando lo que os llevareis a la playa – Era mi madre que nos traía
la comida para llevar que le pedimos hace un rato.

- Os he hecho un par de bocadillos a cada una, además os he metido en la mochila un par de zumos y un par de refrescos, dos yogures y algo de fruta.

- Esta bien así mama, gracias – le sonreí en agradecimiento por su gesto hacia nosotras y me dejo la mochila con la comida sobre la mesa de mi habitación.


- Cogeré mi biquini ahora, ¿esta limpio el ultimo que me compre?, la sombrilla y toallas de playa están donde siempre ¿verdad?


- Sí, lo tienes todo preparado, sabía que me los pedirías así que os lo he
metido en otra mochila, por que sabía que al final os entretendríais como
siempre, te la he dejado en el porche.

- Gracias mama, nos has hecho recuperar algo de tiempo - me
acerque a ella y le di uno de mis mejores besos y abrazos.


- Yo también se lo agradezco Sra. Torre… quiero decir, Yanire, gracias– sonriendo a mi madre sinceramente y de corazón.

- Ok, let´s go. Ahora si que podemos irnos por fin – me ordenó Reika, se levanto de la cama y tiro de mi brazo para que hiciera igual que ella.

Cogí la mochila con la comida como pude aun jalada por ella con fuerza seguía tirando de mi para salir de allí cuanto antes, parece que tenía muchas ganas de estar en un sitio donde nadie mas que ella y yo estuviéramos, tal vez era eso, o tal vez solo me apresuraba para irnos a su casa el siguiente destino al que debíamos dirigirnos antes de ir a la playa que tanto ansiábamos ambas.

- Hey, hey, espera, debo ir a por la otra mochila donde están el resto de las cosas que nos preparó mi madre.


- Ok, ve, pero corre, no, vuela – me soltó del brazo, pero antes de ello, me sonrió y me quito la mochila con la comida que llevaba en la mano.


- Sí, mi general – sacándole la lengua otra vez – Te espero en el porche, vete arrancando el coche, esta vez puedes conducir tú, ahora si nos hace falta ir deprisa hasta tu casa, ya no estamos en la zona centro de la ciudad, estamos en las afueras, asique no hay muchas probabilidades de que nos salga un coche patrulla.

Y fui corriendo directa a por la mochila que había dejado mi madre en el porche, la tome, me la puse en la espalda y espere a que ella viniera a recogerme.

Continuará…

k. Ya tengo la conti por fin. Gomen ne  por no subir nada el finde pasado. Bueno, ahora espero que no me atasque con la conti del siguiente ^^ Cuidaros y besitos ::ciao::

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Los nombres de la familia de Reika, no
son más que nombres que me gustan, como Reika es japonés, me gusto la idea de
darle a su madre, el nombre del propio continente asiático.

Jaina y Jacen, son los nombres de los
hijos de Leia y Han Solo, de Star Wars, esos nombres siempre me han gustado y
como recientemente leí el libro siguiente a la saga de las películas, “Vector
Prime” que pertenece a la saga “La nueva Orden Jedi”, me ha dado por usar
dichos nombres.

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Capítulo 5 – A la tercera señal… va la vencida.

La espera aunque no lo creáis se me
hizo eterna, yo con mi ropita de salir que ella misma me escogió, guapa solo
para ella, y claro, eso trajo problemas, aunque fáciles de resolver.

Un grupo de chicos que pasaba por en
frente de mi casa se puso a silbarme, y coquetearme, menos mal que en ese
preciso instante apareció ella en el coche, al bajar, los chicos también la
coquetearon a ella, se la veía enfadada porque ellos me estuvieran coqueteando
y yo riéndome siguiéndoles el juego, me di cuenta, y esa fue la tercera señal,
no se que me dio, ese fue el momento, me senté en el asiento del copiloto,
acaricie su muslo, esa piel propia de ella que hace que se me erice cada pelo
de cada poro de mi cuerpo al entrar en contacto con ella, hizo que me sobresaltará,
así que me apoyé en su pierna con firmeza, la tome de la barbilla suavemente,
pero con cierta pasión y se produjo lo inevitable, su labios entraron en
contacto con los míos, podía ver a través del cristal de sus gafas de sol que
llevaba en ese instante como ella miraba a los chicos de reojo, y a la vez en
su reflejo, como ellos nos miraban excitados, podía oír sus silbidos de fondo y
como nos pedían que siguiéramos, eso me excito más aún de lo que ya estaba,
introduje mi lengua en su boca la cual fue recibida por sus labios, besaba como
nunca imagine en mis más salvajes sueños, varias lamidas a sus labios y
mordidas por parte suya a los míos, mientras que ella me chupaba el inferior yo
mordía su superior y así varias veces hasta que nos cansamos y paramos para volver
a respirar.


- ¿Qué ha sido eso? – me miraba muy
excitada y nerviosa.


- Mmm, no se, ¿qué fue para ti?


- ¿Que qué fue para mí? Laire me has besado y además delante de esos chicos
y si…


- Y si… ¿que? - su rostro cambio a ruborizado y como avergonzada por algo, pero además
de eso se la veía muy excitada.


- ¿Y si nos viera alguien que nos conoce? Yo te quiero mucho, sí, pero… yo
no… mi familia…


- Entiendo, esta bien, lo mantendremos en secreto – le ofrecí una de mis mejores sonrisas, siempre le tranquilizaban y lo
que menos deseaba es que ahora se apartase de mi, había captado a la perfección
su indirecta, quería estar conmigo, pero clandestinamente, en secreto absoluto.


- Nunca creí que tú y yo…, es decir, no me puedo creer que me hayas besado…


- ¿Por qué?


- Eres mi mejor amiga y nunca me has dado señales de que sientas atracción
por mí – me dijo sin más.


- Mmm, siempre creí que por mucho que te deseará nunca te tendría tal y como
te he tenido hace un instante…


- ¿Por qué? ¿Por mi supuesta heterosexualidad?


- Sí, eso es, pero… ¿desde cuando sientes por mi así?


- No lo se, solo sé que empezaste a atraerme de este modo y sin darme cuenta
este sentimiento comenzó a invadirme cada vez más.

Dios era tan feliz, podía morirme e
irme al cielo directa, que morir, lo haría siendo la mujer mas feliz en la faz
de la tierra, pero no, eso no podía producirse aun, ahora que por fin podía
estar con ella como
siempre soñé, nada, ni nadie, nos impediría estar juntas.


- ¿Por qué me besaste ahora? ¿Y no antes en tu casa? - me pregunto.


- No se, creo que sentí celos igual que tú, al ver como esos chicos se
creían con derecho de coquetearte, creo que quería que ellos supieran que antes
que de nadie eres mía.


- ¡Dios! Pues sí que eres posesiva, bastante me celabas antes, ahora será
mortífero por lo que veo – esa confesión
me sacó los colores.


- ¿Antes te celaba?


- Ya lo creo, si un día salía con Nath o cualquiera de las demás chicas y no
te decía nada, ya podía ocultarlo bien, porque siempre que te enterabas me lo
echabas en cara como si hubiese cometido el mayor pecado de la tierra.


- Alaaaaaaaa, que exagerada, lo que me molestaba es que no me lo dijeras,
puedes tener más amigas si yo sigo siendo la número uno para ti– le guiñe un ojo y le mostré mi mejor
sonrisa de oreja a oreja.


- Mira que eres tonta, tu siempre serás la “number one for me”, más que eso,
eres mi única VIP.

La abrace con fuerza y volví a
besarla, esta vez el beso fue más largo y duradero que el anterior.


- Creo que deberíamos irnos, aunque solo nos quede que te cambies de ropa,
imagino que también querrás ducharte.


- Sí, ya arranco el coche, abróchate el cinturón que despegamos en nada – haciéndome una mueca en sentido de burla.


Me abroché el cinto y en poco menos
que 30 minutos estábamos en su casa, aunque se encontraba en las afueras de la
ciudad, su casa no quedaba tan lejos de la mía, vivía en la zona rica, así que estaba
situada en zona de playa.

El intercomunicador hizo su labor como
siempre.


- ¿sí? - Era la voz de la madre de
Reika, Asia Aguilar, que procedía de ese aparato tan útil.


- Soy yo Mama, abre.


- ¿Vienes con Laire? – a través del
intercomunicador no solo se oía la voz del interlocutor, sino que también era
posible que nos viera así como nosotros a éste.


- sí, mama, abre por dios, ya tendrás tiempo de saludarla ahora dentro.


- ok.

Y la verja se abrió dándonos paso a su
mansión, que para mí era como un castillo, el castillo de mi princesa.

Por fin dentro, me encontré con Jaina,
la hermana pequeña de Reika, que vino a saludarme, con ella siempre me he llevado
muy bien, al que no tragaba era a su hermano mellizo Jacen, sin embargo yo a él
si le gustaba y demasiado diría yo, a veces llegaba a creer que fuese posible
que el odiase a los homosexuales, por que el modo en el que hablaba de ellos,
era propio de ese tipo de personas, menos mal que su hermano siempre ha creído
que a mi solo me gustan los chicos, y que su hermana y yo solo somos algo más
que amigas, literalmente hablando y sin extender el significado de la frase. Si
él supiera.


- ¿Laire como tu por aquí? – pregunto
curiosa Asia.


- Pues, vamos a la playa y después al karaoke, hoy es día de chicas.


- Mmm, ya veo, ¿y si se uniera un chico muy guapo de unos 17 años? – dijo Jacen.


- ¿Un chico muy guapo? – pregunto
Jaina curiosa también.


- ¡Ah! Serás bruta, eso duele – Jacen se
rascaba la cabeza, Reika le había dado un pequeño golpe en la cabeza.


- Primero no tienes los 17 ni por asomo y segundo es día de “SOLO CHICAS” –
miro a su hermana Jaina – y que sean
mayores de 17 años, lo siento Jaina, pero a donde vamos tú no puedes venir.

Era mentira por su puesto, a un
karaoke puede entrar una chica de la edad de Jaina perfectamente y a la playa
puede ir cualquiera.


- Esta bien Reika, quien quiere ir es Jacen
– guiñándole un ojo a su hermana
– además aunque quisiera… no podría, he
quedado.

La joven salió por la puerta y se
despidió – Nos vemos.


- Bueno, entonces voy a ducharme, cambiarme lo más rápido posible y preparar
lo que necesite – Reika me cogió de la
mano y tiró de mí para que la siguiera – vamos.


- Ok. – Y deje que me guiará hasta su
habitación, dejando a Jacen y a Asia, en el lujoso salón donde nos
encontrábamos.




- Hasta luego señora Aguilar, ha sido un placer verla de nuevo.

- Igualmente hija – sonriéndome,
aunque era una mujer de pocas
palabras y un tanto fría, nunca he tenido
problemas con su madre. Por lo visto el padre de Reika se encontraba de viaje,
igual que el mío.


- Adios Jacen.

Por fin llegamos a su habitación, a
diferencia que la mía su habitación estaba en un perfecto orden, propio de
alguien como ella.


- Espérame no tardo, si quieres ponte la tele – encendió el televisor y me puso el mando en la mano.

Y fue directa al baño, ella no
demoraba como yo, en cinco minutos ya estaba lista, puse cualquier canal
interesante y la esperé sin más.

Salio enrollada en la toalla, con el
pelo aun un poco húmedo y goteando el suelo, eso me volvió a encender.


- Reika mojas el piso, ¿Por qué nunca te secas bien?, ¿no ves que eso es
perjudicial para mi salud? – se detuvo en
seco.


- ¿Temes que te de un ataque al corazón? – comenzó a reírse.



- Sí, más o menos – su risa provocó el
mismo efecto en mí.


- ¿De que te ríes picarona? – y se me
hecho encima.


- Bueno, no es eso solamente, de lo que más miedo tengo es de que no pueda
controlar mis impulsos mucho más tiempo si te veo así.


- ¿Te dan ganas de besarme ahora? – Estaba
completamente encima mío, y las dos estábamos en su cama, en la típica posición
de lucha que se produce cuando un contrincante abate a otro, además ella aun
estaba en toalla, ¿como no iba a tener ganas?


- Pues claro.


- Yo también estoy con ganas ahora, pero tendremos que esperar, bien sabes
que mi madre y mi hermano están en la casa y dios sabe que me pasaría si ellos
se enterasen de lo nuestro.


- Lo se, levanta de encima y vete a vestir, anda.


- Sí, será lo mejor.

Se dirigió al armario y tomo un
conjunto que siempre me ha gustado mucho, ella al contrario que yo, se puso el
bañador debajo.


- Así no tardaremos tanto, tu no te lo has puesto ¿verdad?


- No, lo llevo en la bolsa.


- Póntelo ahora.


- ¿Ahora? ¿Por qué?


- Mmm, no se, siempre me pongo el bañador antes de ir a la playa, ¿tu no?


- Mmm, no, siempre me lo pongo en los baños que hay en la playa y me cambio
allí.


- Pero… si así tardas más.


- Es la costumbre, pero ahora que lo pienso, llevas razón.


- Ok. La bolsa la he dejado en el coche.


- Sí, lo se - mirándole de reojo –
¿pretendes que vaya a por ella?


- Claro, sino como piensas cambiarte.


- Puff, por que lo habré preguntando.


- Ok, caprichosa iré a por mi bañador.

Baje corriendo de nuevo al auto, fui
corriendo, abrí el maletero y cogí la bolsa. Volví igualmente corriendo, pero
al subir las escaleras de caracol que comunicaban el salón con el pasillo de
habitaciones, me tope con Jacen.


- ¿Aún estáis aquí? A este paso no llegáis a la playa con sol.


- Sí, aun estamos aquí, a tu hermana ahora se le ha encaprichado que me vaya
con el bañador puesto para que según ella tardemos menos después.


- Mmm, pero si tardar vais a tardar igual, si te lo pones aquí que en el
playa, el tiempo que tardas en ponértelo es el mismo, lo único que en sitios
distintos.


- Es verdad, llevas razón, yo también pensé eso, pero solo en el caso de
que…


- …Te cueste encontrar un baño rápido donde cambiarte – dijo él también al mismo tiempo que yo.


- Sí, exacto – le dije asombrada por
su contestación.


- Jeje, es que yo también me lo pongo en la playa.


- Ah ¿sí? – como podía tener algo en
común con este imbécil.


- Sí, es más cómodo, al menos para mí.


- Sí, para mí también – que fuerte,
algo en común con Jacen.


- Bueno, debo dejarte, aún debo
cambiarme, jeje – y le sonreí por primera
vez en mi vida desde que le conocía.

El me devolvió la sonrisa y me fui
corriendo a la habitación de Reika.


- Ya lo tengo.

Reika ya estaba completamente vestida
y buscando las cosas que necesitaba para la playa.


- Ok, póntelo entonces, yo ya casi estoy.


- Sí - me quite la falda y las
braguitas que llevaba y las metí en la bolsa de plástico donde tenía el
bañador. Me coloque la parte de abajo del biquini, colocándome la falda después,
en ese preciso instante me fije en que Reika me estaba mirando, no era la
primera vez que me cambiaba delante suyo, pero esta vez era distinto.


- Joder, que ganas de engancharte ahora – me dijo.

Se sentó en la cama y siguió mirando
como me cambiaba, note como sus ojos se clavaban en mí, tornándose a lascivos y
con cierta lujuria.


- ¿Por esto era que querías que me cambiase aquí?


- Jajaja, nooooo, en serio que no, lo único que ahora que lo pienso la idea ha
sido buena de verdad.


- Sí, ya claro – me quite la parte de
arriba y el sujetador y lo metí en la misma bolsa, me coloque la parte de
arriba del bikini y rápidamente la camiseta otra vez, seguía observándome,
ahora mordiéndose el labio inferior, otra vez, igual que antes.


- ¡Hey! Espabila o se te caerá la baba – le
dije - que morro tienes, yo antes sin nada a cambio por la excusa de que tu
hermano y tu madre están en casa y tú no se como lo haces que siempre te sales
con la tuya.


- Jijiji, por algo soy la más lista -
guiñándome un ojo.


- Anda genio, larguémonos de una vez – con
cierto aire de fingida ofensa.


- Sí, será lo mejor, porque no aguanto más sin besarte.


- Yo tampoco, jajaja.

Cogimos todo lo necesario, mi mochila,
sus cosas y nos despedimos de su madre y Jacen.

Y de nuevo al coche, por fin íbamos en
dirección a la playa, parecía que no, pero el día se me estaba haciendo eterno,
quería estar con ella a solas, quería besarla, pero sobre todo lo que más
quería era algo que todo joven desea hacer con la chica que ama.


Continuará…

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Capítulo 6 – ¿Un pequeño percance puede llevar a un
encuentro deseable?


No nos costó demasiado tiempo llegar, el sol aún
estaba esplendido, arriba del todo, los edificios como grandes escudos
protectores impedían que los rayos del
sol nos dieran de lleno, aun así algunos se filtraban y tocaban nuestra piel,
dando un tono anaranjado que se mezclaba con el moreno de estas. Tras pasar
esos edificios que impedían vislumbrar el azul que tanto ansiábamos, Reika
salió disparada hacía la arena.


- Vamos Laire, busquemos un buen sitio – se
descolgó su mochila y la dejo en la zona que había escogido para asentarnos –
trajiste una sombrilla, ¿cierto? – la mirada que me dirigía aunque de duda,
tenía cierto toque de esperanza porque la respuesta fuese positiva – dime que
sí, por favor.


- No. – le
dije secamente, ahora ya no había esperanza en su cara sino desesperación - Se
me olvidó, lo siento - devolviéndole una expresión de perdón suplicante – iré a
ver si encuentro una, te prometo que consigo una como que me llamo Laire.


Normalmente, hay sombrillas de playa para
aquellos que como nosotras no traemos, pero siempre es difícil encontrar una
libre, sobre todo a la hora de después de la comida, que es cuando todos
regresan a la playa, y para colmo, nosotras habíamos llegado justo en ese
momento.


- Perdona – le dirigí la palabra a un joven que
se encontraba tumbado en ese momento y aparentemente sin usar la sombrilla que
se encontraba a su lado - ¿Vas a usarla?


- No, puedes llevártela – me respondió.


Pero justo cuando me disponía a llevármela, algo
me detuvo.


- Hey, ¿a dónde vas con mi sombrilla? – una
chica, de nuestra edad aproximadamente, esbelta, alta, rubia y de ojos azules,
reclamaba lo que supuestamente según ella era suyo.


- ¿Es tuya?


- Sí, claro, sino te digo nada me la robas –
sonriéndome.


- ¿Perdón?, ¿me estas llamando ladrona? – me
molestó el tono en el que lo dijo, sobre todo por la sonrisa que me devolvió.


- Mmm,
bueno, teóricamente…


- Mira, he preguntado a este chico si estaba
usándola y el me contestó que no, creyendo yo que no era suya, sino que estaba
aquí en la playa para los que la necesitemos, así que la tome y me la estaba
llevando ahora.


- Erick, ¿le dijiste eso?


- Sí.


- Sabes perfectamente que la estaba usando,
¿porque le dijiste que podía llevársela? – dirigiéndole una mirada de
impotencia al joven rubio y de ojos azules, que aún permanecía tumbado y sin
aparente interés en nada más que conciliar su sueño - perdóname, la que se
tiene que disculpar soy yo, por culpa del imbécil de mi hermano, se ha producido
este mal entendido.


- Al menos es sincero, jaja, si llega a decir que
no…


Mi risa hizo que el ambiente se calmara un poco
ya que por lo visto ella entró en risas también, en ese instante llegó Reika,
por lo visto se había cansado de esperar.


- ¿Qué pasa?, ¿por que tardas tanto? – su mirada
un tanto molesta, me dio la sensación de que éstaba celosa por bromear con la chica.



- Mmm, un altercado por culpa de un malentendido,
nada grave.


- ¡Tienes la sombrilla! – Reika me la quitó de
las manos es un abrir y cerrar de ojos.


- Reika, espera - tomándola del brazo - la
sombrilla es de esta chica.


- Tranquila, podéis llevárosla – la joven cambió
su semblante a un tanto pensativo – mmm, realmente no es nuestra, estaba en la
playa… y sí, yo la estaba usando, pero antes de ir a comer y cuando volvía, observé
a lo lejos que un monumento se la llevaba, al principio me molestó, pero cambié
de opinión, pues pensé que tal vez podría aprovechar tan buena ocasión que el
azar me había brindado – mirando a Reika de arriba abajo - … y ahora otro
monumento también se la lleva por lo que veo – la joven rubia, descarada y
atrevida, no solo me estaba tirando los tejos a mí, sino que también a Reika, y
ya no me parecía tan divertido.


- ¿Perdón? – Reika se vio molesta por el comentario
de la rubia – mira gracias por la sombrilla, pero yo no soy ningún monumento y ella
menos, somos personas, ¿ok? Así que deja de coquetearla.


- ¿Es tu novia? – Reika se quedó en blanco, no
supo que responder, así que respondí por ella.


- Soy su mejor amiga – Reika me miraba no se si
molesta o desilusionada.


- Mmm, amigas…, ya veo – la joven de ojos azules
se dio cuenta de que sólo amigas exactamente no éramos.


- Está bien, perdón por mi atrevimiento, no
deseaba molestaros.


Reika ya se dirigía hacia donde nos habíamos
asentado, así que decidí hacer lo mismo, entonces en ese preciso instante note
que alguien me tomaba del brazo.


- ¡Hey! Esperad, ¿ya os vais? – era la rubia que
me sostenía firmemente sin dejarme avanzar.


- Sí, tenemos prisa – Reika bastante más molesta
que antes, respondió esta vez con un tono bastante cortante.


La rubia sin hacer el más mínimo caso a lo que
dijo Reika, la ignoró sin más.


- Aún no se vuestros nombres, así que me
presentaré, mi nombre es Daphne y ese paleto de allí es mi hermano Erick –
señalando al joven que aún permanecía acostado en la arena - Me gustaría mucho saber
más sobre vosotras – me sujetaba el brazo de un modo extraño, pareciera que aún
no me quisiera soltar - ¿tenéis algo que hacer esta noche? - cambiando el tono
como si de lo que iba a hablar fuese algo interesante y divertido – Veréis esta
noche hay una fiesta y da la casualidad que es la inauguración de la nueva
cadena de hoteles Ulises que la compañía de mi padre ha construido en la zona,
Antoni Greví.


- ¡¿Tú padre es Antoni Greví?! – la expresión de
Reika era de un asombro increíble, sería la misma cara que pondría yo si la persona
nombrada fuese ni más ni menos que el mismísimo Walt Disney, parece ser que la
interesada en el tema ahora era ella – mi padre es un gran amigo de tu padre –
acercándose a Daphne – nunca me imagine que podría conocer a la mismísima
Daphne Greví en una situación como esta - tomándole de la mano - Encantada de conocerte, mi nombre es Reika
Aguilar y ella es mi mejor amiga Laire Torreblanca.


Su comportamiento antes borde y cortante había
cambiado a completamente social y amable – Siempre he querido conocer en
persona a uno de los mayores genios en arquitectura del mundo, pues es la
carrera que deseo estudiar, si supieras la de veces que le he pedido a mi padre
que me presentase a Antoni Greví, tu padre.


- ¡¿Tú eres Reika Aguilar?! – El rostro de Daphne
se tornó a la misma expresión de asombro que Reika había puesto hace unos
instantes - ¡oh my god!, ¡Reika Aguilar! ¿Sabes? Eres mucho más guapa en
persona, ahora entiendo porque llamaste mi atención con tan solo verte a
primera vista – Daphne coqueteaba de nuevo - no te había reconocido, porque
siempre sales en la prensa y en los medios de comunicación tan… como decir…
poco formal como vas ahora.


- jeje, supongo que ver a Reika con sólo un
bañador, cuando lo normal es verla embutida en vestidos caros y de marcas con
las que soñaría toda chica de hoy en día, no es muy normal.


- Tenías que soltar algo así, ¿cierto? –
Suspirando profundamente, con las mejillas sonrojadas y mirándome como si hubiese
dicho algo que la dejase en evidencia, siempre se incomodaba con comentarios de
este tipo y sobre todo si eran sobre ella – menos mal que ya estoy
acostumbrada.


- Lo siento, pero tenía que decirlo, sino, no
sería yo, ji ji.


- ¿Irá tú padre a esa fiesta? – pregunto Reika
intrigada y con un gran interés por saber la respuesta.


- Sí, claro, él diseñó la nueva cadena de hoteles
que se inauguran.


- Entonces sí iré a esa fiesta, no me perdería
por nada en el mundo tan esplendida posibilidad de conocer a Antoni Greví.


- ¿Cómo? ¿Y que hay de nuestra noche de karaoke?
– no podía creer que hubiese hecho un plan así, sin tener en cuenta ni si
quiera nuestra pequeña cita.


- ¡Mierda! es verdad – la cara de Reika estaba
llena de súplica y perdón – Lo siento Laire, perdóname, por favor, sabes lo que
significa para mí una oportunidad como esta, y bien sabes que si hay alguien
que desea más que nadie ir al karaoke soy yo, pero es que… ¡dios!, ¡que es
Antoni Greví!... Al karaoke podemos ir siempre que queramos, pero ver a Antoni
Greví… además es en la inauguración de los hoteles Ulises, yo…


- Lo entiendo, está bien – no era necesario que
siguiese suplicándome y pidiéndome perdón, si alguien sabía lo importante que
era para ella conocer a Antoni Greví, ésa era yo, por más que desease ir con
ella al karaoke esa noche, había algo más importante para mí, su felicidad, y
no iba a ser yo la causa de que uno de sus sueños no se realizara.


- Por cosas así te quiero tanto, siempre eres tan
compresiva y pase lo que pase, solo te importa que yo sea feliz – se me hecho
encima con tanta energía y júbilo que estuve a punto de caerme, y entonces
ocurrió, me besó, beso que no me esperaba y que me dejó sin respiración y
completamente atónita, pues no le importó en absoluto que Daphne aun presente
fuese testigo de ello.


- Lo sabía… – la reacción de Daphne no fue de
asombro, ni si quiera de desconcierto, más bien se la veía complacida por el
resultado – ji ji, entonces sí que sois novias.


- ¿Qué? – Reika cayó en la cuenta de lo que acaba
de hacer – bueno… nos gustamos, pero no se si la palabra exacta que define
nuestra relación, sea exactamente novias.


- Prácticamente hoy mismo nos hemos confesado la
una a la otra – conteste yo.


- mmm, interesante – Daphne nos miraba como si formásemos
parte de un show particular que sólo existiese para mantenerla entretenida –
creo que me lo pasaré muy bien con vosotras.


- ¿Qué? ¿Cómo que te lo pasarás muy bien con
nosotras? – esa frase alteró a Reika.


- jaja, es una forma de hablar, sólo quería decir
que en la fiesta de esta noche, estoy segura de que nos divertiremos y mucho –
se nos acercó y nos dio un beso a ambas, aunque en la mejilla, no nos
esperábamos tal gesto de afecto, si es que era de afecto, parece ser que la
rubia nos había cogido apreció en poco tiempo, pero no sabía porque, algo me
decía que esto no iba a ser precisamente un encuentro deseable.


- Bueno, entonces nos vemos esta noche aquí mismo
a las 22 h, pasaré a buscaros, así que ser puntuales, no me gusta esperar –
Daphne era el tipo de chica que sabía que decir en cada momento y lo más
destacable es que lo decía de tal forma que nadie se atrevería a cuestionarlo u
objetarlo.


Continuará…

En el anterior capítulo no os presente a Daphne, no quise hablar de ella, porque preferí que fuese sorpresa, pero como ya ha entrado en escena, creo que debería deciros algo aunque sea sólo sobre su nombre, no es ni mas ni menos que un nombre que me gusta mucho y que se identifica con el perfil del personaje.

Daphne

Origen: griego. En la mitología griega, Daphne aparece como una ninfa hija del río Meneo. Al ser acosada por Apolo, su padre la convirtió en laurel. Pero el dios arrancó una rama de esta planta y se hizo una corona. De ahí proviene la costumbre de premiar a los poetas con una corona de laurel.

Significado: mujer coronada de laureles.

Personalidad: Enigmática, misteriosa y elocuente, en el amor muy dominante y persuasiva.

En base a estos datos os podéis imaginar que les espera a Laire y Reika, je je

Su apellido Greví, es cosa de jul, mi onee-sama, no se me ocurría que apellido darle, así que consulte a mi one, je je, me gustó la mezcla y pues nada, Daphne Greví se quedó.

Sin más que decir, empiezo con el siguiente capi.



Capítulo 7 - ¿A veces una cita improvisada resulta mejor que planeada? ¿Playa y Karaoke? … al final va a ser que no, pero da igual. Porque para mí ella es Perfecta.

Siempre he pensado que una cita perfecta para mí sería aquella en la que se compaginase a la perfección algo que requiere de una acción pasiva, o no muy activa, es decir algo tranquilo, como ir a la playa, aunque tengo en cuenta que ir a la playa se puede convertir en una acción activa si haces que se convierta en algo así, ya que si juegas a algo que requiera de cierto esfuerzo físico como algún deporte o juego de grupo competitivo, esa acción deja de ser tranquila, pero no, en este caso no, Reika, si decidimos ir a la playa fue para pasar un rato las dos tranquilas, más que nada porque tú deseabas evadirte de las clases y estar en un lugar donde pudieras descansar sin volver a ser la chica “Azul, Ahogada, Asfixiada y Agotada”, que solías ser antes de conocerme; compaginar ese pasatiempo con algo que es completamente lo contrario, como ir a un Karaoke, que es algo que requiere de una acción mas activa, donde puedes bailar, es decir, hacer un esfuerzo físico, hacer algo que precisamente no es tranquilo, sino todo lo contrario, más que nada, porque eso es lo que yo deseaba Reika, quería hacer algo que no me aburriese, algo que me evadiese de la rutina diaria de clases, y lo más importante deseaba que ese momento fuese especial, porque tú formarías parte de él. Ese era mi tipo de cita perfecta, una mezcla de lo que te gusta a ti y lo que me gusta a mi, tranquilidad y no tranquilidad en una, una cita en la que todo lo que te va a pasar va a ser como una pequeña cadena de sorpresas, porque al ser improvisado, es como si fueras recibiendo regalitos por el camino, que el mismo destino, futuro, azar o como quieras llamarlo, te va dejando, y que a su vez está planeado, puesto que es un acuerdo entre dos personas sobre algo que quieren hacer, está planeado y a la vez es improvisado.
Pero no, algo tenía que estropearlo, no se cómo lo sabía, pero sabía que algo pasaría y provocaría que no fuese así, bueno, supongo que es culpa mía, por aceptar tu petición de posponer lo del karaoke, supongo que yo tengo la culpa al no mostrar enfado y como tú misma dijiste ser la chica de siempre, comprensiva, que sólo se preocupa por lo que quieres tú y únicamente le importa tú felicidad, en fin, ya no se puede hacer nada, ¿verdad?

Estaba tumbada en la toalla, mirando el azul y viendo como las nubes pasaban una tras otra, visión celestial que ayudo en parte a sumergir mi mente en la cantidad de pensamientos que acaban de invadirme, en fin, era lo que sentía y sobre todo era la verdad sobre lo que pensaba.


- Laire, ¡hey!, Laireee… ¿qué piensas?

A gatas sin darme cuenta si quiera, se había acercado hasta mí, su rostro surgió en un instante delante de mis ojos mirándome desde arriba, lo cual me excitó un poco, tenía sus labios a escasos metros de los míos

- Pareces ida… como en otro mundo… - comento curiosa.

- Bueno, no hacemos nada desde hace un rato y me embobe viendo pasar las nubes, je je

- ¿Qué pensabas? - Frunció el ceño como si quisiera ver mejor la verdad en mis ojos, como si pensara que agudizándola pudiera leerme la mente, volvió a provocar la risa en mí.

- ja ja, ¿acaso pretendes entrar en mi cabeza? - Le di en la frente dos golpecitos con el dedo - Aún te queda mucho para alcanzar la telepatía y leerme el pensamiento – guiñándole un ojo – Pues… pensaba en que tienes unos labios muy bonitos y… ahora en esta posición los veo mucho mejor - le agarre de los brazos y tiré de ella, cayendo su cuerpo sobre mí, pues estaba apoyada sobre estos, y antes de ello, aún permanecía a cuatro patas – ven te voy a mostrar lo que pensaba…

- ¿Qué dices? ¿Estas loca o que? Aquí en la playa ni de coña, nos puede ver cualquiera – se separó de mi en el acto, como si se avergonzase de ello.

- ¿Entonces que pretendes hacer hasta la noche? – cada vez la entendía menos, no se cómo podía contener sus impulsos, si tanto deseaba besarme como había dicho hace unos instantes antes de salir de casa, porque no lo hacía igual que lo hizo con Daphne delante. – A penas son las 16:30h de la tarde, aun nos quedaba bastante tiempo hasta la hora.

- ¿Quieres que nos enrollemos otra vez? – no me esperaba esa pregunta y menos tan directa.
- Claro, ¿tú no?
- Sí, pero no aquí.
- Entonces vayamos a otro sitio.
- ¿A dónde?, no hay ningún lugar cerca y apartado del resto, en el que podamos hacerlo de nuevo.
- Mmm, volvamos a mí casa, bien sabes que mi madre no es como la tuya, con ella si tenemos privacidad y además, sabe lo mio contigo, de ese modo matamos dos pájaros de un tiro, debemos ir a casa para cambiarnos si hemos quedado con Daphne a las 22h y ya de paso… aprovechamos…

- ¡¿Qué?! ¡¿Cómo has dicho?! ¡¿Cómo que sabe lo mio contigo?!

- Pues eso, que sabe que me gustas, lo sabe desde hace mucho antes que tú.

¡¿Desde cuándo… estás por mí?!

- jajaja que cara me pones Reika, la única que no se daba cuenta de ello, eras tu, hasta Nath lo sabe, bueno no lo saben todos, los demás de clase no lo saben, tus padres tampoco, lo sabe un grupo reducido de personas de confianza, por así decirlo, no te preocupes ellos no le dirán a tu familia.

- No es eso Lai, ¿sabes?, si mis padres se enterasen de lo nuestro, eso no impediría que tu y yo siguiéramos juntas, aunque ellos no quisieran me daría igual, haría cualquier cosa, ¿me oyes? cualquier cosa por estar contigo, nada ni nadie lo impediría, sólo una cosa, Dios, es el único que me podría quitar a mi Laire, por que el tiene la capacidad de llevarte con él si el quiere, como bien sabes, pero aunque te llevase, yo iría detrás con vosotros – me dejó a cuadros en ese momento, esa declaración de amor pleno, me regocijaba por dentro de tan gran sentimiento de amor, si pudiese la besaba y le quitaba su virginidad en ese momento, dios cuanto la quería.

- Te quiero – la bese, rápido, pero la bese – lo siento no pude contenerme, lo que acabas de decirme era algo que había esperado toda mi vida desde que te conocí, siempre esperando, siempre con mi mente en pensamientos que solo tenían que ver contigo, siempre creyendo que nunca podría hacerte mía, siempre acostándome y levantándome con una sola palabra en mi cabeza, “Reika”, siempre…

- Calla, sush – posó un dedo suyo sobre mis labios – no es necesario que sigas, lo sé – sus ojos fijos, miraban los míos tan intensamente, que sabía que lo que decía era verdad - Yo también te amo así, podrás demostrármelo todo cuando lleguemos a tu casa, si sigues diciéndome más, seré yo la que se lance sobre ti – su mirada cambio a la misma mirada que me puso cuando me cambiaba en su casa y ella permanecía sentada en la cama – acercándose como un felino, a gatas, soltó unas susurrantes palabras – verás lo que te espera, prepárate, por que cuando te enganche, lo que has estado esperando toda tu vida, se hará realidad y lo vas a gozar de lo lindo.

Un escalofrío recorrió mi cuerpo, no podía creer que Reika fuese así, nunca había visto esa faceta en ella, tan dominante, tan persuasiva, tan… conocía muchas Reika’ s y creía que ya las conocía todas, pero esta Reika, aun no la había saboreado, nunca imaginé que en el amor, fuese tan… no sabía ni como definirla, era el misterio en persona – ¿ah si? Primero tendrás que pillarme desprevenida, por que la que manda soy yo, que te quede claro, a mi nadie me domina – mordiéndome el labio inferior, su lascivia me excitaba tanto que era inevitable seguirle el juego – si algo está claro, es que yo soy seme y tu uke.

- Siempre tienes que quedar por encima mío, ¿verdad? Sino es así, explotas, esta bien, me gustará verte en acción Laire, quiero verte en el papel de seme, seré una perfecta uke para ti, lo único que deseo es que siempre estés a mi lado, nada más.

¡Dios! Es tan linda y tierna, podía pasar de ser dominante a ser sumisa en un instante y sin ninguna dificultad alguna, eso me excitaba tanto… - OK. Como tu quieras seré todo lo seme que quieras, “Una sola mala respuesta, una sola falta de respeto hacia mi y sufrirás un severo castigo, tómalo en cuenta” – sacándole la lengua en señal de broma – ¡vamos tonta!, bien sabes que soy incapaz de tratarte salvajemente como una bestia.

- Pues sería muy divertido verte así, además de interesante – levantándose del suelo para recoger las cosas.
- mmm, ¿en serio te van este tipo de juegos? ¿Sumisión y demás? – sacudiendo la toalla de la arena para meterla en la bolsa con el resto de objetos.

- No sabes tú cuanto je je, hasta cierta medida claro, nunca extremadamente como una bestia salvaje “sin corazón”, si eres salvaje pero “con corazón”, sí – tirando de la sombrilla, intentando sacarla de la arena - ¡Dios! Laire la has clavado mucho, es imposible sacarla de la arena.

- Trae, déjame a mí – tiré del palo de la sombrilla sin más y la saqué sin dificultad alguna – Toma.

- ¿Qué comes tía? – Mirándome con los ojos desorbitados - de donde sacas tanta fuerza, estaba tan enterrada que casi llegaba a China o Japón.

- ja ja, por eso yo debo ser seme y tu uke, jajaja.

- Que graciosa – mirándome de reojo.

- No ha sido fuerza lo que he empleado para sacarla, ha sido intelecto y razón con un poco de lógica, pegándole dos golpecitos con el pie, uno hacia la izquierda y otro hacia la derecha, ayudada por la fuerza de la gravedad y otra fuerza que redirige su dirección hacia otro lado, en este caso el golpe de mi pie, he conseguido que esa fuerza de gravedad me ayude a sacarla, es simple, es uno de los principios que damos en física todos los días – guiñándole un ojo – solo he tomado prestada la fuerza de nuestro Planeta, dale las gracia a la Tierra, jajaja.

- ¡Gracias Gea!, diosa de la creación del ser humano y de todos los seres que habitan en él – inclinándose en reverencia hacía mí y hacia la propia Tierra, nuestro planeta.

- Jajá jajá dios me haces reír, eres, eres única

- Sólo cumplo mi papel de Uke, mi ama.


- Ja ja, paraaaaaaa, ¡deja eso!… - sonrojada por su acción.

- ¿Por qué? ¿No te excita saber que cumpliría cualquier orden que me dieras? – otra vez me miraba perversamente y chupándose un dedo esta vez.

- … eeeh… - que pervertida eres, nunca imagine que fueras así.

- Jope, no me mires así – disimulando y cambiando de tema, coge su toalla y se pone a sacudirla

- Te miro como me da la gana, por algo soy seme – sacándole la lengua – si te gusta este tipo de juegos por mí esta bien – sonriéndole – yo no soy como el resto, aunque me extrañe, nunca te repudiaría por ello.

- Así que me miras como te da la gana eeeeh, pervertida tú, por seguirme el juego, ji ji – como coño supo que pensaba eso, solo con la mirada que le eché, dios realmente si tiene el poder de la telepatía, al menos conmigo ya lo ha alcanzado.

- ¿Por qué lo sé?, se lo que piensas en todo momento, tu rostro es tan expresivo, que ahora te conozco tan bien, que se que quieres decirme con solo mirarte – ¡dios!, sal de mi cabeza.

- Vamos anda, no aguanto más sin besarte – recogiendo los últimos objetos.

- Yo tampoco – poniéndome las chanclas para salir de la arena por fin.

- Vale, vete llevando todo al coche, en seguida estoy contigo – cogiendo la sombrilla y marchándose corriendo.

- ¿A dónde vas? – tomando las bolsas y colocándomelas a la espalda.

- A llevar la sombrilla donde estaba.

- Ok, voy al coche entonces, no tardes.

- No, no tardo.

No me costó demasiado tiempo, el coche estaba cerca de la playa y las bolsas no pesaban demasiado, sin embargo Reika si que se demoró, en ese momento no sabía, pero más adelante me enteraría del porque sobre su tardanza, un por que, que no me agradaría para nada y nada deseable para nadie sería, pues cuando todo lo que iba a ocurrir muchísimo mas adelante, ocurriese, lo nuestro, lo que había conseguido por fin que ocurriese entre ella y yo, nuestro amor, iba a sufrir roturas, sin embargo no se porque algo me decía que ella, traicionarme no lo haría.

- Listo, ya nos podemos ir - Volvió corriendo, casi exaltada por la carrera, abrió la puerta del carro y se sentó como siempre, como elefante en cacharrería.

- ¿Porqué has tardado tanto? – miré su mejilla, tenía restos de carmín como si alguien la hubiera besado.

- Me encontré con Daphne, aún estaba en el mismo sitio, no estaba sola con su hermano Erick, habían más “chicas”... - haciendo entonación en la palabra chicas - ...y chicos, me los presentó y me entretuve hablando con ellos, por lo visto ellos también irán a la fiesta de esta noche.

- ja ja, así que chicas ¿eh?, esa entonación quiere expresarme algo que quieres darme a entender

– mirándole intentando deducir lo que quería contarme - ven, tienes restos de carmín en la mejilla, será de alguna “chica”… – haciendo yo de nuevo entonación en la palabra - … que te besó – acercándome a ella para limpiárselo.

- ¿Sí? ¿Dónde? – intentando quitárselo ella misma.

- Aquí – lamiendo mi dedo pulgar y restregándole la mejilla para quitarle los restos de carmín.

- Gracias, sería de la estúpida que no paraba de mirarme de arriba abajo.

- ¿Intentó hacerte el jueguito del beso torpe cierto?

- Sí, gracias a dios que tengo reflejos tipo Matrix, sino me besa en los labios y menos mal que luego pidió perdón diciendo que se tropezó al ir hacia mí con la arena, sino…

- ja ja, me hubiera gustado verlo, estúpida listilla, que se creerá la gente así.

- Pues… la verás esta noche en la fiesta, ja ja, así que no me hagas un escándalo de celos, intenta controlarte.

- Tranquila, bien sabes que tengo autocontrol y soy mejor que nadie en eso después de ti.

- Lo sé.

- ¿Cómo era? – Arrancando el coche para marcharnos a casa.

- Pues, estaba muy buena, no te voy a mentir, pelirroja, pelo largo, puede que 95, 68, 92, más o menos, pero era tan creída y prepotente, que dejaba mucho que desear, puf, no la soportaba y eso que la acababa de conocer ¿Por qué me lo preguntas? – su expresión era de intriga y su mirada no era precisamente de sinceridad, como si algo me ocultase.

-Vaya si te dio tiempo para fijarte hasta en sus medidas, realmente te has convertido en una de las mías en toda regla, o quizás ya te gustaban las chicas de antes y lo ocultabas muy bien, pillina – pellizcándole el pezón.

- ¡Ah! Serás… ¡eso duele! – intentando pellizcarme ella a mí – no se si lo era, por que no lo supe hasta que me di cuenta de que tú me gustabas, así que puede que sí me gustaran las chicas lo único que no lo supiese y creyese que esos sentimientos no eran mas que admiración y una atracción, pero no del tipo sexual, no se – volvió a intentar pellizcarme nunca se rendía, si yo conseguía pillarla ella no podía quedarse tranquila sin conseguirlo también.

- ¡Hey! ¡Que yo conduzco! ¡Para! – un coche que nos adelantaba en ese momento por la izquierda y ni si quiera había puesto los intermitentes, pasó rozándonos, sino llega a ser por mis reflejos igual chocamos, pues justo en ese momento yo me disponía a girar en su dirección.

- Fiuuu, por los pelos tía, es que me provocas, joder, como quieres que me resista a pellizcarte, cuando tú me has pellizcado.

- Está bien, no hay drama, no ha pasado nada gracias a mis poderes de premonición y reflejos tipo Matrix, jiji – pensando en la pregunta que me había hecho antes - pues… no se, me da curiosidad saber como era la chica que te tiró los tejos, seguro que se armo un pequeño escándalo, pues Daphne estaba presente y ella también te coquetea y se ve que está interesada en ti, además al saber que tu eres Reika Aguilar, eso implica más escándalo aún, pues eres una celebridad conocida.

- je je – mirándome embarazosamente con una expresión de desconcierto y asombro, mezclada con un toque de impresión - joder como puedes anteponerte a las consecuencias sin haber estado allí, como es posible que sepas lo que ha podido pasar, tienes tal capacidad de asociación de ideas y de resolución de problemas, incluso los prevés antes de que ocurran, es como si adivinases lo que va a pasar o ha pasado, sólo con analizarlo todo detalladamente, piensas en todas las posibles consecuencias de una acción en una determinada situación, deduciendo al final, la posibilidad más lógica que ha pasado o ha podido ocurrir.

- ¿Entonces… vas a contarme? – me lo va a decir o no, joder porque no me lo cuenta.

- ¿Qué quieres que cuente?, si ya lo sabes todo, usa tu capacidad de premonición, yo tengo la telepatía, tu la premonición, úsala sobre mí – sonriéndome picarescamente.

- No puedo usarla siempre que quiero, sólo a veces y contigo es más difícil que con el resto de personas, por que tu tienes la telepatía para impedir que yo sepa lo que ha pasado, puesto que sabes lo que pienso en cada instante y al saberlo llevas ventaja, porque tu evitas de ese modo que yo pueda saber lo que piensas tú – respondiendo a esa mirada picara con mi cara de niña caprichosa y remilgada, con una pizca de disgusto aunque no enfado.

- Entonces te quedas sin saber, ji ji, conduce y céntrate en la carretera anda, que es lo mejor.

- ¿No me contarás entonces? – pasando por un cruce y después un paso de cebra, para dar a la autopista que por fin nos lleva a la calle de la zona donde reside mi casa.

- No. – sacándome la lengua en sentido de burla, ese “no” fue tan seco, que me disgusto más que todo lo demás y más de lo que pensaba.

- Muy bien, haré uso de mi poder entonces, puesto que soy seme, no me besaras, ni tocaras y mucho menos rozaras, solo yo podré tocarte cuando yo quiera, es decir únicamente podrás entrar en contacto conmigo cuando yo y solo yo lo desee, y cumplirás esta regla obedeciéndola a rajatabla, ji ji.

- ¡¿Queeeee?! Que mala – mirándome un poco deprimida, como si quisiera contarme, pero no pudiera por miedo a mi reacción – no es que no quiera contarte Lai, es que no merece la pena ni que lo sepas, realmente no pasó nada, en serio, no tiene ni importancia.

- Si no tiene importancia, ¿entonces porque no me quieres contar?, por mi reacción ¿verdad?

- Sí – mirando como si hubiera hecho algo de lo que se arrepiente - sabes que no te ocultaría nada y mucho menos mentiría, si lo que hubiese pasado fuese algo que implicase no serte fiel, o mentirte, entonces te lo contaría, te tengo total confianza, lo único que no quiero que te preocupes por algo que no la tiene, por que se que si te lo cuento, luego en la fiesta estarás pensando en ello y tu comportamiento con esa persona no será el mismo.

- ¡Cuéntame por dios!, me tienes en total suspense, duda, intriga y curiosidad – mirándola por el espejo del retrovisor central del coche, puesto que ahora conducía por la autopista y mis 5 sentidos debían estar pendientes a la carretera, aunque el sexto estaba en ella, ja ja, sí el sexto, con el sexto, podía ver su expresión, su rostro y veía que realmente quería contarme y se sentía mal por no poder hacerlo.

- Lai te quiero, de verdad que confío en ti y de verdad que se que quieres saber, pero si te digo… - acercándose a mí como un minino regañado y poniendo su mano sobre la mía, que ahora estaba en la palanca de cambios de marchas del coche.

- ¡Hey! - Cortándola en el acto, no deje que siguiera, sino se saldría con la suya - Antes te dije, que no podrías tocarme si yo no te dejaba, que sólo yo podría, ¿recuerdas? – mirándole con cara de picardía y perversión, así que como no me cuentas, no lo hacemos, hum.

- ¡Abusona!, dijiste que eso harías si yo no te contaba y aún no he dicho que no te vaya a contar.

- Entonces cuéntame, y si no quieres contarme por que no sabes como contármelo sin que me disguste por el modo en que lo cuentes, pues las palabras a veces llevan a malentendidos, yo deduzco, y si es así me respondes con la verdad, ¿ok?

- Sí, es eso lo que me pasa, dios que poder de premonición tienes, úsalo entonces, venga deduce y pregunta.

- ok, vamos a ver, esa chica te entró, ¿verdad?, realmente sí que te beso como me has dicho y además de besarte en la mejilla también te ha besado en los labios, tu intentaste impedírselo, pero ella insistió, por ello los restos de carmín, Daphne que es una chica que se ve que aunque es impulsiva y dice lo que piensa, también se ve que no es irrespetuosa como para besar en la boca a alguien sin su consentimiento, pues se ve a legua que no es de esas, ella al ver la reacción de la pelirroja imponente y estúpida-lista, ella también saltó y la puso en su sitio, pues no deja de ser una persona que te ha presentado a ti y se ve que Daphne responde por las consecuencias de lo que aunque no sean suyas y provengan de su persona, si son de una persona que te ha presentado y conoce, entonces todo eso causó cierto revuelo, pues deduzco que Daphne que es tan bocazas, seguro que cuando te presentó a todos, diría que eres Reika Aguilar y todos los demás al saber sobre dicho dato, esa información causaría lo que siempre causa cuando tú estas presente en un sitio y saben quien eres, como en clases, ya me entiendes. ¿Me equivoco en algo?

- No, en nada, me impresionas Lai, ojala yo fuera capaz de prever todo como tú, ¡dios!, pero hay algo que te has dejado, el beso de esa chica me gusto y mucho, ¡Dios!, fue…, no se como explicarlo, tan bueno como con los chicos, pero distinto.

- ja ja, no soy la única, se de sobra que tú me has leído la mente otra vez, para ver si mi reacción sería positiva o no y si realmente me enfadaría o no, has visto que no y has respondido como prometiste, por que sabías que yo, no me enfadaría si me respondías con la verdad, ojala yo también pudiera leer lo que piensan los demás y no solo contigo - dios como la quiero, ella nunca me miente, aunque eso de que le ha gustado… se lo podría haber guardado, pero me alegro mucho de que me lo haya dicho, esto indica que si confía en mí y que sí que me quiere con fidelidad y verdad, de todos modos no me gusta mucho que le guste el beso de esa… en fin, celos, fuera, dejarme en paz, yo no soy una persona enferma de esa dolencia, de esa enfermedad que solo los animales no pueden controlar y sólo nosotros los humanos somos capaces de ello, ni Reika tampoco lo es, aunque sentimos ese sentimiento de celos, los auto-controlamos con nuestro raciocinio, dejarme en paz, iros de mí, no hay dudas, no hay miedos, me ha dicho lo que yo quería, “la verdad por delante”, ¿y que si le gusta ese beso?, ¿a quien no le gustaría? Es nuestra verdad – veo que por fin te has desinhibido y me lo has contado, ¿ves? No era tan difícil, ¿a que no?, además creo que a mí también me hubiese gustado, ji ji, pero…

- … Solo sexualmente ¿a que ibas a decir eso?

- ¡Para!, no entres en mi cabeza así sin previo aviso, al menos avisa cuando me lees – sacándole la lengua – Sí, solo sexualmente, yo solo te amo a ti, a nadie más.

- Ídem – me respondió.

- Lo sé.

No hacían falta más palabras, ni más conceptos, ni más nada, esa palabra para nosotras era especial, la oímos por primera vez en la película “Ghost” de Patrick y Demi, dos de nuestros actores preferidos, y quiere decir que ella está en mi misma onda, que piensa igual que yo, que siente igual que yo, que conecta conmigo, que me capta, que me ama, que me quiere, que es idéntica su opinión a la mía y lo que siente también, que es mi mitad que se complementa conmigo a la perfección y que por eso para mí ella es perfecta, por que a pesar de sus defectos que la hacen imperfecta, esos defectos yo los corrijo, porque yo no los tengo, y los defectos que tengo yo es ella quien los corrige, porque ella no los tiene, por que yo también soy imperfecta, pero con ella, nuestra unión, sí que lo es, por esta simple razón ella es mi mitad imperfecta que me hace a mí perfecta, por cierto la palabra Ídem es un pronombre demostrativo, al agregar la partícula –em a los pronombres demostrativos determinativos latinos is-ea-i, derivaron Ídem, Eadem-Ídem, que significa “Uno mismo, el mismo”. Esta frase está relacionada con la identidad, pero no proviene de la raíz de la palabra Idénticas-Identitatis, sino que es al revés, éstas derivaron de Ídem. Por ejemplo: Ego idem sum (yo soy el mismo hombre), y Amicus est tamquam alter idem, (Un amigo es lo mismo que otro yo). A la vez, Ipse, Ipsa, Ipsum es un pronombre intensivo, también significa mismo, el mismo. Por ejemplo Ego Ipse Sum! (“Soy yo en personal” en sentido enfático). Y por todo esto, solo con esa palabra, ya sabemos lo que pensamos, sentimos y queremos decir y por ello la Amo tanto, sí, porque la AMO.

Continuará…

Tema: Re: Ella y Yo "Las comparaciones no tienen porque resultar en algo mas que odiosas" 13/14 + Epílogo   3/11/2008, 18:13
Siento haber tardado tanto, por fin tengo red de nuevo. ^_^ Gracias por los animos, mis examenes salieron muy bien, pase a 3er año con todo aprobada y ya he empezado mi corto en 2d por fin, para el siguiente trimestre probare por fin el stop motion, para la cortinilla de plastilina q nos tocara hacer, estoy muy contenta la verdad. Bueno sin mas rollos de mi vida que no creo q a nadie le interesen os pongo el nuevo capi, espero poder subiros cada finde semana como hacia al principio, sino lo siento, este año ando más liada que el anterior, solo deciros que la segunda parte de la historia, ya no es desde el punto de vista de Laire, ahora es Reika la que narra. Bueno sin más os dejo con el nuevo capi por fin, espero q os guste. ::ciao::



Capítulo 8 – Soledad, Miedo y Amor.





No he tenido la suerte de
tener una familia como la suya, pero sí he tenido la suerte de conocer a
alguien como ella.





Aunque siempre he estado
rodeada de gente que me quiere, cuando estoy rodeada por ellos, entre esa
multitud, realmente por dentro es cuando más sola me siento, sin embargo cuando
ella está entre esa multitud, a mi lado, ese sentimiento de soledad que me
invade, se convierte en nada comparado con el sentimiento que ella genera en mí…
y pensar que todo esto surgió por puras comparaciones entre ella y yo.





Las comparaciones suelen ser
odiosas, pero entre nosotras, aunque son y eran odiosas, gracias a esas
comparaciones, deje de ser aquella chica azul, asfixiada, ahogada y agotada,
deje de ser aquella chica que siempre estaba preocupada por ser perfecta, ahora
no tengo que esforzarme por hacerlo todo bien, no tengo que preocuparme porque
sea o deje de ser, pues cuando ella entró en mi mundo, poco a poco comenzó a
invadirlo hasta que su mundo se convirtió en el mío, no solo me enseñó el
verdadero significado de la perfección, sino que también me enseñó a ser yo,
sin importar lo que otros pudieran pensar de mí.





Tengo un secreto que ella
desconoce y si lo mantengo oculto es porque prefiero que recuerde aquel momento
como algo especial, pues ese recuerdo sobre cómo nos conocimos es más hermoso
que la verdad sobre cómo ocurrió.





Aun recuerdo a la perfección
aquel día como si fuese ayer, ella cree que nos conocimos en clase aquella
mañana de instituto y nuestro posterior reencuentro en aquel karaoke dónde me
escuchó cantar, pero no fue así.





>Flashback< Hace dos años atrás…





A un paso de la puerta principal
del colegio Nova Duero se encontraba Reika en una de las tantas limusinas de su
familia, iba acompañada con sus padres y hermanos, pues en cuestión de minutos los
mellizos Jacen y Jaina comenzarían a formar parte de tan prestigiosa institución.





La familia entera bajo del
auto en dirección al despacho del actual director, aunque Reika no estaba
destinada igual que sus hermanos a inscribirse en el Nova Duero, pues sus
padres habían decidido que ella formaría parte de una institución distinta,
decidió acompañarlos a quedarse esperando en la limusina.





- Disculpa, ¿Cómo puedo
encontrar el despacho del director? – La madre de Reika se dirigía a uno de los
tantos alumnos que estaban en la entrada.





- Pues…, si sube estas
escaleras hasta el Hall y se dirige a Recepción que está justo en frente, allí
puede preguntar a la recepcionista, ella le guiará hasta el lugar en cuestión.





- Gracias joven – respondió
Asia cortésmente.





En ese instante Reika
observaba con detenimiento el lugar que sin ella saber aún se convertiría en la
institución de la que formaría parte durante toda su educación secundaria y
superior, la zona en cuestión que observaba era el lugar donde se encontraban
Laire y sus compañeros, la chica había estado escuchando la conversación que
mantenían desde el momento en que Laire captó su atención con cierto comentario
que alteró a una de sus compañeras.





- Veréis, no es que crea que todos
somos bisexuales, lo que creo es que todos somos personas con posibilidades de
llegar a serlo – Laire acababa de soltar un comentario que por lo general en un
colegio de clase alta como el suyo y ortodoxo hasta la médula nadie se
atrevería a sacar como tema de conversación, sin embargo Laire Torreblanca
Valero, si era capaz de hacerlo.





- ¡¿Qué dices Laire?! – la
joven que la rebatía no solo estaba estupefacta por lo que acaba de escuchar,
sino que estaba ofendida por su afirmación tan convincente sobre el tema. – Si
todos somos personas con potencial de ser bis, dime por qué demonios nunca he
sentido por una chica.





- Porque tú ya estás definida
como heterosexual, y es así, porque nunca te has planteado que se siente o
podrías sentir si te gustase una chica, es decir, tú con los chicos ya estás
bien, sin embargo hay personas que por circunstancias en su vida, el
sentimiento de atracción o amor hacia el sexo opuesto, se ha convertido en algo
que no les gusta, que ha dejado de gustarles, o que simplemente nunca ha
llegado a gustarles, porque nunca han encontrado a alguien que genere ese
sentimiento en ellos – la joven seguía debatiendo con su compañera sobre el
tema que estaban llevando a cabo sin darse cuenta que ahora eran más personas
las que estaban prestando atención a la conversación.





- ¿Te refieres a los
homosexuales? – otro de los jóvenes, en este caso un chico de estatura media
tirando a alto, pelo castaño, de ojos verdes y con gafas, fue quién planteó la
duda.





- ¿A quién sino quieres que
se refiera Glen? – Respondió la misma joven que anteriormente había intentado
rebatir a Laire – Siempre te lo tienen que estar aclarando todo, es obvio que
se refiere a los gays y a las lesbianas.





- Ok, Madison, tampoco es
necesario que le hables así, el que odies casi las 24 horas del día, no
significa que tengas que comportarte así con tu hermano – otra de las jóvenes, aparentemente más madura,
pero de la misma edad, era quien intervenía ahora.





- Nath, ¿siempre tienes que
estar metiéndote donde no te llaman? – Madison no trataba bien a su hermano Glen
desde que se enteró que éste era el novio de Nath. Desde pequeños habían estado
muy unidos, eran casi inseparables, pero todo eso terminó el día en que Nath y Glen
comenzaron a salir juntos, para Madison algo así era casi como una puñalada
trapera, pues si había alguien que asquease más a Madison en todo el mundo, esa
era Nath, no la odiaba, no, simplemente le tenía un fuerte rencor por algo que
pasó entre ellas cuando aun eran amigas tiempo atrás.





- Nath se puede meter donde
le venga en gana, sobre todo si con quien te estas metiendo es su novio –
contestó Laire.





- Glen es mi hermano y me
puedo meter con él cuando me venga en gana a mí – Madison miraba con tanta
furia a Laire que cualquiera diría que la estaba intentando fulminar con la
mirada.





- Ahora Glen es el novio de
Nath, te guste o no, y si te metes con él, es como si te metieras con Nath, y
si te metes con Nath, te metes conmigo, ¿lo captas?





- ¡Vaya! parece que en este
colegio las cosas son muy distintas a todos los anteriores en los que hemos
estado, aquí los alumnos no se muerden la lengua en lo más mínimo por lo que
veo – Reika observaba directamente a Laire de arriba abajo, cualquiera diría
que la estaba devorando con la mirada, sino llega a ser por el tono despectivo
y sarcástico que había empleado.





- ¿Lo dices por lo que acaba
de decir la joven que observas en este instante tan detenidamente? - preguntó con
cierta ironía el chico que había sido consultado anteriormente por Asia – je,
je, esa chica es una caso a parte, se la conoce como la excepción de Nova
Duero, además es la mejor alumna de su promoción.





- ¿Y con ese comportamiento
tan inverosímil se le permite estudiar aquí? Parece una revolucionaria que solo
busca alborotar todo a su alrededor – Asia no pudo contenerse, para la madre de
Reika, escuchar ese tipo de comentarios tan vulgares, era cómo si le
restregarán un calcetín lleno de mierda por la cara, en su particular mundo
clasista, alguien digno de admiración como mínimo debía saber comportarse ante
la sociedad y saber sobre que temas se podía conversar y sobre cuales no, y
temas tan polémicos como el que estaban tratando Laire y sus compañeros, no
eran precisamente del tipo de temas que se pudieran tratar así como así desde
el punto de vista de Asia.





- Madre, ¡por Dios!, esa
chica no merece ni lo más mínimo ser tomada en consideración por una familia
como la nuestra, los Aguilar estamos muy por encima de todo esto – Jaina tomaba
del brazo a su madre intentando calmarla.





- Además ya nos hemos retrasado más de la cuenta,
quiero inscribirme lo más pronto posible, estoy cansado del viaje y deseo que
todo este listo cuanto antes – Jacen a su manera intentaba lo mismo que su
hermana.





- Sí, además nos tomará más
tiempo si tenemos que hacer el papeleo necesario para la inscripción de un
tercer miembro.





- ¡¿Cómo?! – Orlando el padre
de Reika preguntaba confuso por lo que acaba de escuchar de labios de su hija
mayor.





- Lo que habéis oído, quiero
estudiar en esta institución, el lugar es precioso, las instalaciones son esplendidas,
tienen campos de fútbol y baloncesto, además de pistas de tenis y voleibol,
hasta creo que he visto que también practican equitación, tienen 3 piscinas y
todo eso sin contar las zonas que aun no hemos podido ver. Y los más importante
se ve que los alumnos son educados… – Reika dirigió la mirada a su madre, Asia
no pensaba igual que ella como era obvio – …bueno, a excepción de esa chica,
madre; y mis hermanos están aquí, ya se que este colegio no es el que acordamos
para mí, pero estoy cansada de empezar en sitios donde no conozco a nadie, por
una vez en mi vida deseo empezar en un sitio donde al menos mis hermanos estén
conmigo y donde el resto de personas no me traten distinta a los demás.





- Ni hablar, ni hablar, tu
padre y yo acordamos que estudiarías en…





- De acuerdo. Si eso es lo
que quieres está bien, después de todo, si tus hermanos van a formar parte de este
lugar, también puede ser bueno para ti – Orlando a diferencia de Asia, era muy
compresible, siempre escuchaba a su hija y nunca le negaría algo a Reika que
pudiera hacerla infeliz.





- Pero cariño… - Asia seguía
insistiendo, pero aunque lo hiciera de nada serviría.





- Nada de aperos, ya está
decidido, serán 3 inscripciones las que se realizarán.





>Fin del Flashback<

Actualmente en casa de Laire.





- Laire, ¿en verdad piensas
que todos somos personas con potencial de llegar a ser bis? –me encontraba acostada
en la cama de Laire, mirando al techo el póster que tenía colgado de la
película Mr. & Mrs. Smith donde salían Angelina Jolie y Brad Pitt, póster
que había causado en mí tal asociación de ideas como para ayudarme a recordar tales acontecimientos de
años atrás, pues tales actores de cine, bien se sabe que son bisexuales.





- ¿Qué? ¿A que viene eso
ahora? ¿Y cómo sabes que pienso eso? ¿Te lo ha contado Nath?- Laire se
encontraba a un metro mío de distancia deshaciendo la mochila que se había
llevado a la playa, es bien sabido que el agua del mar desprende un olor
nauseabundo si se queda impregnado en prendas que han sido usadas y no han sido
echadas a lavar inmediatamente, y Laire era del tipo de chicas que se encargaban
prioritariamente de este tipo de tareas nada más llegar a su casa, en lugar de
dejarlo para otro día, como haría su hermano Julen, si fuese su mochila.





- Jaja, no, con Nath, nunca
hablo de este tipo de cosas – le conteste.





- ¿Y como sabes sobre mi
teoría de la bisexualidad? – me cuestionó con gran curiosidad.





- ¿Tú teoría de la
bisexualidad? – no quería contarle cómo es que sabía sobre su opinión respecto
a tal tema que oí aquella vez años atrás, tenía miedo a la reacción de Laire si
se enteraba de que me inscribí en el Nova Duero, porque ella fue la causa de todo,
por ello hice como si no la hubiese oído y le devolví la pelota - ¿no me digas que tienes hasta una teoría?





- No es mía, en una ocasión
leí en un libro sobre ella, aunque yo ya había llegado a tales conclusiones por
mi misma, bien sabes que me ha encantado desde pequeña todo lo relacionado con
la psique humana, pues la psicología era una de las carreras que deseaba
estudiar en antaño. Bueno, el caso es que ese libro habla sobre una teoría que
afirma que todos somos bisexuales al nacer, aunque yo más bien diría que no es
que seamos bisexuales al nacer, simplemente que no estamos definidos
sexualmente, pudiendo así ser bisexuales, heterosexuales u homosexuales.





- ¿Y qué más plantea esa
teoría? – le pregunte aún más intrigada.








- Habla sobre que todos los
seres humanos desde que nacen sienten atracción tanto por su sexo como por el
opuesto, lo único que hay algunos que niegan o rechazan este sentimiento por
una razón u otra, con esto no se quiere decir que todos sean bisexuales, como
he dicho antes, solo que podemos llegar a serlo.





- Ya veo… y ese libro… ¿lo
tienes aún? Me gustaría echarle un ojo.





- Sí, de hecho lo tengo muy a
mano, en mi estantería junto al resto de libros de psicología que he leído. -
Señalándome con el dedo índice - Ves aquel que dice “¿Sabes que todos somos
bisexuales al nacer?





- Ah, sí, ya lo veo – tomé el
libro sin más y lo abrí justo por una página en la que había escrito lo
siguiente:

Generación tras generación el ser
humano se ha ido liberando de pudor, vergüenzas, y miedo a ser
diferente, así es como hoy en día podemos apreciar como ha
incrementado la cantidad de homosexuales (en realidad no es que hayan más, sino
que ahora se pueden dejar ver) que si bien no son totalmente aceptados
por la sociedad aún, en un futuro cercano lo serán.

Nuevas generaciones (1980-1995 aprox.)
han tomado la sexualidad como un juego, a la ligera mas bien, así hoy en
día "todos son gay". Aunque parezca absurdo éste mismo juego es el
que ha permitido que más gente se atreva a reconocer su condición sexual y
así llevar con más libertad y tranquilidad sus relaciones afectivas que
son ampliamente aceptadas por la mayoría de los jóvenes.

De esta manera se abren las puertas a
la experimentación, y lo que antes era una confusión propia de la edad hoy
es definido como bisexualidad y tomado por algunos incluso como una
"etapa", que en el caso de serla solo lleva a la aceptación
de la propia homosexualidad.

Así es como los dudotaistas hemos
desarrollado la teoría de la bisexualidad, nuestra creencia es que la
bisexualidad NO es una etapa ni una elección, sino una valida condición
sexual y que con las décadas llegara un momento en que la mayoría de la población
lo será.

- Sí, esa parte que lees esta muy bien, pero la mejor de todas es ésta y es
la que resume todo – Laire cogió el libro y lo abrió justo por la página en la
cuál había escrito lo siguiente:


El ser humano como
animal racional que es, aunque tiene la capacidad de raciocinio, también es intuitivo,
así como también es instintivo y por lo tanto emocional, por ello, es obvió que
al igual que los animales, todos los seres humanos sienten atracción tanto por
su sexo como por el opuesto, la prueba que confirma esto, es el hecho de que cuando
uno es un niño, este no ve diferencias entre besar a una niña que a un niño,
para un niño es lo mismo uno que otro, lo único que se le condiciona a que crea
que solo debe relacionarse amorosamente con los de su sexo opuesto, ¿que
pasaría si a ese niño se le dejase besar a cualquier niño o niña por el que
sintiera atracción independientemente de su genero o sexo?, que éste lo haría,
el problema está en que los padres, familia, amigos, profesores y distintos
adultos que lo educan le condicionan a ser heterosexual, porque supuestamente
ser heterosexual es la opción correcta y la mejor elección. A medida que el
niño crece, se forma y se define y por lo tanto, también se define su
sexualidad.





Lo que sucede es que
hay algunos que lo niegan y rechazan por una razón u otra, algunos porque
tienen miedo a ser rechazados y antes de sufrir el rechazo, rechazan, es un
tipo de barrera psicológica que el propio inconsciente genera para que no se
vuelva a caer en el error de ser herido, por ejemplo, algunas lesbianas rechazan
a los hombres, porque estos les han hecho vivir experiencias dolorosas y
algunos gays rechazan a las mujeres porque son estas las que les han hecho
sufrir.





Esto no quiere decir,
que siempre sea así, hay gays y lesbianas, homosexuales en general, que están
definidos como tales, porque simplemente ya están bien y son felices amando a
los que son de su mismo sexo, nunca se ha generado en ellos el sentimiento de
atracción hacia su sexo opuesto, porque nunca han llegado a experimentarlo, es
decir, no han conocido a alguien que sea de su sexo contrario y que haya
generado en ellos atracción, sino se da la atracción, el gusto por éste es
imposible y por lo tanto el sentimiento de amor nunca llegará a producirse.





Pero a pesar de ello,
hay un porcentaje en la población que no se define así, son aquellos que se
enfrentan al miedo de ser rechazados, en lugar de cerrarse en sí mismos por
culpa de estos. No es que tengan la mente más evolucionada, simplemente es que
la tienen abierta a más posibilidades, opciones y elecciones por así decirlo,
está claro que me refiero a los bisexuales. Su mentalidad se resume en los
siguientes puntos:





1º El hecho de que
algunos hombres te hagan daño no significa que todos sean así, igualmente con
las mujeres, por ello no se fijan en el género y mucho menos en el sexo, no ven
diferencias entre hombres y mujeres, les da igual unos que otros, porque saben
que una mujer y un hombre pueden amar igualmente.





2º Se sienten
orgullosos de ser lo que son, por ello no se ocultan y no mienten en
reconocerlo, porque según ellos, negarlo sería como negarse a sí mismos.





3º Para ellos la idea
sobre “DIOS” se resume en lo siguiente: "amaros los unos a los otros como
yo es amado", según ellos dios solo quería que nos quisiéramos, que nos
respetáramos. Para ellos, Dios no tiene cuerpo, es todo y es nada a la vez, y
como no tiene cuerpo, no es ni hombre ni mujer, no tiene sexo, ni género, piensan
que no deberíamos llamarlo Dios, deberíamos llamarlo ser con infinito poder,
ese ser solo ve lo de dentro, nada más, no ve lo de fuera. Según otros es
energía, una energía con infinito poder que solo se transforma y se transforma
en lo que quiere, porque “la energía no se crea ni se destruye, solo se
transforma”, pues según algunos, los que son más científicos que religiosos, se
basan en la 1ª ley universal.





4º Saben perfectamente
que aunque los demás sepan de su sexualidad, no todos los seres humanos los van
a rechazar, porque habrán muchos que como ellos, también sean bisexuales, así
como también habrán muchos otros que no son bisexuales, pero que según ellos no
prejuzgan.





El ser humano a lo
largo de la historia a tenido miedo a lo desconocido, a lo que es distinto a él
y para afrontar ese miedo, en muchas ocasiones lo que hace es usar un mecanismo
de autodefensa psicológico, este mecanismo es el de rechazar antes de ser
rechazado o herido. Y muchos no se dan cuenta de que a causa de este hecho, el
miedo que sienten, a lo único que llegan con éste, es a estados negativos, pues
el miedo engendra ira y la ira engendra odio, el odio engendra rechazo y el
rechazo engendra sufrimiento, el sufrimiento engendra violencia y la violencia
lleva a confrontaciones y enfrentamientos y los pequeños enfrentamientos a
pequeñas guerras y esas pequeñas guerras pueden concluir en guerras a escala
mundial. Y todos sabemos en que terminan las guerras, en muerte.





Estos sentimientos,
también pueden terminar en otro estado, que también es negativo, en soledad.





5º En muchas ocasiones
se les oye decir frases como: “Si supierais la libertad que se siente y lo
feliz que se llega a ser, al no estar dentro del armario sufriendo, simplemente
queriendo sin más.” o frases como: “La inmadurez de no ser capaz de darse cuenta de todo esto, puede ocasionar en algunos casos este
tipo de resultados. Resultado que podría ser solucionado muy fácilmente, dejando el miedo a un lado y simplemente amando sin más.”…

Cuando un sujeto se da cuenta de esto,
se produce lo inevitable, este se convierte en lo que todos conocemos como
bisexual, de ahí nuestra creencia sobre que la bisexualidad NO es una etapa ni
una elección, sino una valida condición sexual y que con las décadas
llegara un momento en que la mayoría de la población lo será. …

- mmm, está muy bien – Aún
permanecía sentada en la cama, la postura que tenía era la misma posición que
había mantenido durante todo el tiempo que había estado leyendo el libro, no me
había movido ni un ápice y mucho menos levantado la vista de éste - ¿porqué no
me pasaste este libro antes Laire? En serio, es bueno.





- No sabía que podría
gustarte y mucho menos ser de tu interés, y eso que no lo has leído entero,
solo has leído dos fragmentos de texto de éste.





- ¿En serio? Creía que me habías dicho que la
última parte que he leído era lo que resumía en sí el libro entero.





- Y así es, pero hay muchos mas
puntos igual de interesantes donde te explican mejor ciertas pautas y a través
de los cuales puedes aprender más.





- Ah, ya veo, ¿me lo prestas?
– No se que me pasaba, imagino que igual que Laire años atrás, así como otras
chicas que habrían pasado por lo mismo, me estaba preocupando por las mismas
dudas que suelen tenerse cuando te das cuenta de que eres bis, esas dudas iban
a generar miedos en mí, de hecho ya habían ciertos miedos que comenzaban a
preocuparme, y esos miedos serían la causa de futuras roturas en el amor que
sentía por Laire, tal vez por ello, estaba buscado en mi amiga la fuente a la solución
de todo ello, pues yo si tenía la suerte de tener a Laire para que me guiase a
partir de ahora y en adelante en el nuevo mundo que estaba a punto de abrirse
ante mi pies. Este libro me sería de mucha ayuda más adelante.





- Sí, claro, bien sabes que
todo lo que es mío, puedes cogerlo cuando quieras, porque es como si fuera
tuyo, pero dime, ¿no crees que podría traerte problemas si te lo llevas a tu
casa?





- Es verdad, si alguien de mi
familia me ve leyéndolo, habrán preguntas, mmm – Cogí el libro y volví a
dejarlo en su sitio – lo leeré siempre que esté en tú casa, en ratos que tenga
para ello, como últimamente estoy más aquí que en mi propia casa, además,
pienso pasar muuuuuuucho más aún, jeje.





- ¡Ah! ¿Si? – En un abrir y
cerrar de ojos Laire se me hecho encima, a penas tuve tiempo de reaccionar. La
cogí cómo pude, menos mal que aún estaba en la cama y no me fue muy difícil
amortiguar la caída sobre el colchón - ¿Y qué piensas hacer en todo ese tiempo
que pases aquí en mi casa? ¿Eh?





- Pues… mmm… Esto. - Sus labios volvieron a entrar en contacto con
los míos, me había contenido durante todo el trayecto en coche hasta ahora, al
igual que Laire deseaba lo mismo y ahora que estaba por fin en su casa, tal y
como habíamos acordado, no reprimiría ningún sentimiento, pues ahora si tenía
la privacidad que me permitía ser yo misma - ¿Has cerrado la puerta? – aún con
la respiración entrecortada.





- Sí, tranquila, además mi
madre no entra nunca sin antes llamar y el resto de mi familia igual, bien
sabes que ellos si saben lo que es ser respetuoso hacia la privacidad de uno –Laire
se acomodó sobre mis muslos y comenzó a desatarme de la cintura la camiseta
que aun tenía atada desde que llegamos de la playa.





- Lo sé, tampoco hace falta
que me lo digas así, no dudo de tu familia, si algo de lo que me siento a
gusto, es de que tu familia sea como es, pues la considero como si fuera mi
propia familia, incluso a veces llego a creer que quiero más a tu madre que a
la mía, en fin – mirando al suelo cabizbaja, pues me avergonzada por el
comentario que acaba de decir. Afirmar algo así, como que prefieres la madre de
otra antes que la tuya, no es que sea un comentario por el cuál una deba
sentirse orgullosa.





- Serás tonta, no te lo decía
por eso, se que admiras a mi familia Reika. – me acario la cabeza ofreciéndome una
de sus mejores sonrisas y comenzó a besarme los labios tan dulce y tiernamente
que era capaz de generar en mi mente la ilusión de creer que los míos se
derretían en los suyos – Te quiero.





- Yo también – volví a besarla. Aproximadamente durante 1
minuto no dijimos nada.





- Sabes a sal – me soltó de
repente.





- ¿Si?, tú también – sentí un
escalofrío recorrer mi cuerpo al darme cuenta de que Laire me estaba lamiendo
la mejilla - ¡Hey! Hace cosquillas – un fuerte calor invadió mi cuerpo.





- Es que sabe bastante bien y…
estás mas roja que un tomate – susurrándome al oído y poniendo sus manos sobre
mis muslos – este asiento en el que me encuentro ahora, es demasiado cómodo y verte
sonrojada me excita más que nada.





- Jaja ¿y eso es malo? – mordiéndome
el labio inferior.





- Para nada, jeje – riéndose
pícaramente, se levanto de mis piernas y comenzó a quitarse la falda que aún llevaba puesta – pero… me gustas más
si sabes menos salada.





Se estaba desnudando delante
de mí otra vez, no podía creerlo, hace unas horas atrás había podido
experimentar lo mismo, cuando en lugar de quitarse el bikini, se lo estaba
poniendo, la diferencia es que ahora no se estaba cambiando, simplemente se
estaba desnudando, no podía dejar de mirarla, más bien la devoraba con la
mirada y verla desnuda sin tapujo alguno, me estaba excitando demasiado. Sus
pechos parecían tan deliciosos, ni muy grandes ni muy pequeños, aunque siempre
le pico con que son pequeños comparados con los míos, para mí sus pechos tienen
el tamaño perfecto, como un cuenco de leche, pues como dice mi padre “los
pechos perfectos son aquellos que encajan a la perfección en las manos de uno”
y el pecho de Laire era perfecto para mí, porque encajaban a la perfección en
mis manos, es como si hubiesen sido creados hechos a mi talla, podría pasarme
el día entero mirándola.





- ¿Qué haces? Vamos, ¿no
esperaras que solo yo me duche o si? – sacándome de mi embobamiento, me dijo
parada frente a mí, ya completamente desnuda.





- ¿Quieres que nos duchemos
juntas? – menuda pregunta más estúpida
cuestione, era evidente que así era.





- Claro, ¿o quieres que te
quite toda la sal a besos? – no me esperaba esa contestación por su parte.





- Pues… si te digo la verdad…
mi intención era esa – sus mejillas fueron las que se sonrojaron esta vez.





- jeje, no tengo tanta
paciencia, creo que terminaría antes con la ayuda de una esponja, gel y agua –
me dijo y se sentó a mi lado sobre la cama en espera de algo por mi parte - Es
tu turno.





- ¿Mi turno? ¿Para qué? – sin
apartar mis ojos de su cuerpo notaba como un fuerte calor invadía el mío cada
vez más.





- Para que te desnudes, ¿no
querrás ducharte con la ropa puesta?, ¿verdad? – esas palabras bastaron para
encenderme del todo.





- jeje, mmm, ¿por qué no me terminas
de desnudar tú?, ya me quitaste antes la camisa, solo te queda el pantalón
corto y el bikini y me tendrás tal y como quieres.





- jaja, ¿algo más quiere la
señorita?, estás demasiado mimada – se levanto de la cama y se puso enfrente de
mi.





Nunca antes me había
desnudado nadie, bueno, sí, mi madre, pero eso no cuenta, era demasiado pequeña
para hacerlo por mi misma, jeje. Y está claro que no es lo mismo, ser desnudada
por la chica que quieres y la causante de tus mejores fantasías, porque aunque
no me creáis Laire me gusta desde hace bastante, y mucho, por lo que he tenido
tiempo de sobra para fantasear con ella y nunca me imagine que pudiera tenerla
así, este es otro de mis secretos. Si no había hecho o dicho nada hasta ahora, era
porque ni yo misma estaba segura de mis sentimientos, pero ahora, ahora era
distinto, ya no tenía miedo.





- Levanta – me dijo sin más.





Enfrente mío, desnuda
completamente, me miraba tan fijamente que me era imposible mantenerle la
mirada, quería mirarle, pero estaba tan nerviosa que no podía, así que fije mi
vista en otro punto que no fuera ella y de nuevo me estaba mordiendo el labio
inferior, estuvimos así unos segundos, paradas una enfrente de la otra.





- Cierra los ojos – me dijo.


- ¿Qué? – le conteste aún
impresionada y ahora un poco exaltada.


- Así no tendrás que
apartarme la mirada y no estarás tan nerviosa. Y bueno… yo también me calmaré
un poco al saber que no me estas mirando.


- Está bien – cerré mis ojos
y solo esperé.





Al cabo de unos segundos,
note sus dedos sobre mi cuello, su tacto era suave y delicado, con una mano
aparto mi cabello lentamente hacia un lado y me desato el nudo de la tira del cuello
con bastante facilidad y tranquilidad, no le costó mucho la verdad, al instante
note como ahora sus dedos intentaban desatar el nudo que sujetaba la tira de mi
espalda.





- No puedo, lo has apretado
mucho – después de forcejear unos segundos, note algo frió que me rozaba en esa
zona, causando en mi un estremecimiento, era su boca, sus labios más bien, pues
intentaba desatarme el nudo con los dientes.


- Vas a rompérmelo al final –
le dije.


- No, porque ya lo he
desatado – al tener los ojos cerrados, no me había percatado de que ya me lo
había conseguido quitar, ni si quiera lo note, realmente era buena, me
preguntaba si también lo sería en otras cosas – no abras los ojos.


- No lo haré – le conteste.





Acto seguido note como unos
brazos me rodeaban, podía percibir un olor a mar que aún estaba impregnado en
ella, ese olor me estaba volviendo loca, me estaba desatando el botón del pantalón,
por lo visto había preferido seguir desnudándome desde donde estaba a darme la
vuelta y hacerlo de frente. Me bajo la cremallera, tiro de él hacia abajo
suavemente y dejó que la prenda se cayera al suelo, ni si quiera me había besado
o tocado en ningún momento, únicamente se estaba dedicando a quitarme la ropa y
el hecho de saber que ella deseaba tocarme y que aún así no lo hacía, me ponía
más caliente aún.





- Ya solo queda una – un gran
cosquilleo se generó en mi estomago recorriendo todo mi cuerpo y haciendo que
me excitase hasta tal punto que creo que en ese instante fue cuando paso.





- ¡No! déjalo, esta prenda ya
me la quito yo.


- ¿Eh? ¿Por qué?


- Es que…


- No me dio ni tiempo, cuando
me quise dar cuenta, tenía la braguita del bikini completamente bajada a la
altura de los tobillos y Laire estaba agachada intentando quitármelo – sino
levantas las piernas… no puedo.


- ¡Ah!, vas a conseguir
tirarme - apoyándome como podía en su cabeza, alcé una pierna y posteriormente
la otra.


- joder, pues… si que te
mojas rápido – observándola desde arriba y más avergonzada que nunca, no sabía
que decir, tenía esa prenda en sus manos.


- Te dije que no hacía falta
que me la quitaras.


- Ya, pero quería hacerlo, además
no tienes porque avergonzarte, yo también estaré así en un par de minutos,
seguro.





Se levantó y me observó de
arriba abajo, como intentando memorizar cada parte de mi cuerpo, no habíamos
tenido ocasión de mirarnos detalladamente con tanto nerviosismo, no se como
ella podía hacerlo sin vergüenza alguna y tan tranquila.





- Eres preciosa – me dijo –
¿me dejarás que te lave la espalda?


- Sí, si me dejas a mí lavarte
el cabello.


- Hecho.





Me cogió de la mano y me
llevó hasta al baño, allí fue dónde nos demostramos nuestro amor por primera
vez, tuve miedo, sí, pero nuestro amor fue más fuerte y gracias a ello, pude
afrontarlo.





Continuará…

Capítulo 9 – Oro y Plata. Noche de
Fiesta en los Hoteles Ulises.



- Buenos días. Sentaros y
sacad vuestros libros. Ahora antes de pasar asistencia os presentaré a una
nueva alumna que a partir de hoy estudiará con nosotros.


- Hola, soy Reika Aguilar,
encantada de conoceros.


- ¡¿Reika Aguilar?! Es más
bonita en persona que en la televisión.


- ¿Aguilar? ¿La hija del
famosísimo Orlando Aguilar?


- Sí, así es, por lo que sé,
su padre ha entablado nuevos negocios en nuestra ciudad y debido a ello se ha
mudado la familia entera.


- Quiero que todos sean
amables con ella, ahora bien, busca un sitio donde sentarte.


- Puedes sentarte aquí si
quieres, la chica que normalmente usa este lugar hoy no ha venido.


- Y cuando vuelva, ¿donde se
pondrá?


- No te preocupes por eso,
ella se buscará un nuevo sitio, no viene a clase muy a menudo, falta mucho.


- Está bien. Gracias, pero
prefiero sentarme en ese sitio de allí, que por lo visto está libre.


- ¿Al lado del caso a parte? Nadie
se sienta a su lado, ni siquiera Nath su mejor amiga en el Nova Duero lo hace.


- ¿El caso a parte dices?
Pero… ¿no es la mejor nota de su promoción?


- Así es, por eso mismo, es
un caso a parte, cada año llegan alumnos nuevos, incluso en algunos casos muy
inteligentes y con un historial esplendido, cuando se enteran de quien es
Laire, se produce lo inevitable, en ellos se implantan deseos de retarle, surgen
rivalidades, pero nunca, nadie, ha conseguido superar su nivel en toda nuestra
promoción, por eso, todos sabemos que nadie se merece estar a su lado, porque
nadie está a su altura como para poder decir que pueda sentarse con una chica
como ella, casi perfecta, por no decir perfecta, pues lo único que le faltaría
para serlo, es corregir ese asqueroso carácter tan intolerable con el cual
espanta a casi todo aquel que se le acerca, se lo tiene demasiado creído, es
excesivamente soberbia, repelente, no la aguanto, la verdad.


- Ya veo, así que la
excepción de Nueva Duero, es también una chica repelente. Creo que me dan más
ganas de sentarme a su lado ahora que sé esto.


- ¿Cómo dices?, si te he
contado esto, es precisamente para que no te sientes con ella.


- Está bien, me dan igual las
estúpidas costumbres o lo que quiera que sea que lleváis entre los alumnos del
Nova Duero, si digo que me voy a sentar en ese sitio, es que me voy a sentar.


- Hola, ¿está ocupado?


- No.


- ¿Puedo sentarme entonces?


- Sí, aunque no creo que
dures mucho. Sentarte en ese sitio, para el resto de nuestros compañeros es
igual a retarme en un duelo e implica que en breves minutos empezaran a hablar y
dará comienzo el proceso que siempre se lleva a cabo cuando llega alguien como
tú aquí.


- Entonces… creo que será
divertido ver a todos hablar sobre ello.


- Típico de alguien como tú,
que se cree por encima de los demás hasta que llega aquí y se da cuenta de que
su particular mundo clasista no gira alrededor de sí mismo, acabarás yéndote
igual que llegaste, con la diferencia de que tu ego acabará por los suelos.


- ¡¿Ah?! ¿Si? Y supongo que
entonces cuando pase eso, mi mundo comenzará a girar alrededor del tuyo y tú
serás el centro de todo ¿no? Crees que terminará así ¿cierto?


- Me da igual como termine,
solo quiero que me dejes en paz, que me permitas prestar atención a las
explicaciones y no influyas en mis notas, no se tú, pero yo si quiero ser
alguien en un futuro y todos estos estúpidos que no hacen otra cosa que influir
en ello, me dejen en paz con sus estúpidos chismes, y competiciones por llegar
a ser cada vez más populares a costa de otros.


- Entonces, si te importa tan
poco ser popular, creo que seremos buenas amigas, Laire Torreblanco Valero.


- ¿Eh? ¿Quieres ser mi amiga?
¿Sabes lo que estás diciendo?


- Creo que loca no estoy y si
no me equivoco, mal no nos llevaremos, por lo visto seremos compañeras a partir
de hoy, “caso a parte”.


- Así que a partir de hoy
tendré por compañera de pupitre a la famosísima Reika Aguilar por lo que veo,
otro caso a parte, o con deseos de llegar a serlo.


- No, tan solo, una compañera
más… y que tendrá a su lado a partir de ahora ni más ni menos que la mejor nota
de su promoción, también conocida como la excepción de Nova Duero y eso me
motivará lo suficiente para centrarme en mis estudios, aunque reconocer esto
sea igual a decir que te tomaré como ejemplo a seguir.


- Veo que te has informado
sobre quienes son tus compañeros.


- No, tan solo me he
informado sobre ti.


- Me sorprende tu reacción,
normalmente… cualquier otra persona se hubiese molestado, no hubiese intentado…
llevarse bien conmigo y menos aún hubiese…


- ¿Querido ser tu amiga? Es
que yo no soy como el resto, no soy cualquier otra, soy Reika Aguilar, tu
futura compañera de pupitre… si me dejas.


- Creo que te dejaré.



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XOOOOOOOOOOOOXXXOOOOOOOOOOOXOOOOOOOOOOO - --- --- --





- Reikaaaaaaaa. Reikaaaaaa. Despierta,
sino llegaremos tarde y Daphne se molestará –
Laire me zarandeaba en un intento por sacarme del sueño.


- Reikaaaaaaaaaa, tu querido
Antoni Grevi no nos esperará eternamente...


- Mmmmm, ¿qué hora es? – Me
encontraba completamente desnuda en la cama de Laire, una fina sabana me cubría
la mitad del cuerpo a duras penas, el cansancio suele presentarse después de
una agotadora, pero placentera experiencia como la que acababa de vivir, por
fin había hecho el amor con la persona que más amaba en el mundo y eso hacía
que fuese la persona más feliz en la faz de la Tierra.


- HO-RA-DE-DES-PER-TAR-SE. Hemos
quedado a las 22h y son… - mirando el reloj de su muñeca - … las 20:23, los
Hoteles Ulises quedan lejos de mi casa y lo sabes, entre que nos arreglamos y
demás, se nos va casi una hora.


- Ok. Ok. Está bien, pero
deja que me recupere, no se tú, pero yo aun estoy un poco inconsciente. Estaba
soñando contigo el día que nos presentamos en clase, no se porque he tenido ese
sueño, pero ha sido bastante regresivo en el tiempo.


- ¿Si?, yo también soñé contigo,
pero claro mi sueño fue muy distinto, jeje, por lo visto mi mente a diferencia
de mi cuerpo, quería más, jaja – tirando de la sabana me la quito sin previo
aviso – vamos o ¿tendré que meterte en el baño a empujones?


- ¿No pretenderás que me
duche de nuevo? En lo que llevamos de día me he duchado ya dos veces, antes de
irnos a la playa y a la vuelta contigo, sin contar las veces que nos hemos
metido en el mar.


- Lo sé, no creo que sea
necesario, hueles muy bien – inclinándose hacia mí me beso el cuello - eso de
hacerlo en la ducha es una ventaja, ja ja, además si quiero que te metas en el
baño no es para ducharte, sino para que comiences a arreglarte – En ese momento
sentí como si algo mordía mi nalga izquierda.


- ahhhhhhh! Joder, ¡bruta
eres desde que naciste! ¡Porque me pellizcas!


- Lo siento, no pude evitarlo,
es la única manera que conozco para que te pongas en las pilas de una vez,
además me encanta cogerte del culo así, jaja.


- Serás… Esta te la guardo.


- Vengaaaaaaaa, ¿Qué haces
que aún no te metes en el baño?


- Vaaaale. Ya voooy.





Salté de la cama escopetada
hacia el baño, aún permanecía desnuda y aunque Laire había visto cada rincón y
escondite de mi cuerpo, seguía dándome vergüenza. – ¡Mierd-…! – tapándome la
boca para impedir que esa palabra que normalmente no diría terminase saliendo
de mi boca.





- ¿Qué pasa? - Una curiosa
Laire se asomo por la puerta del baño, viéndome en plena desesperación.


- ¿Qué me voy a poner? Antes
de salir de casa no sabía que tendríamos estos planes, no cogí nada de ropa
para asistir a un evento como el que es una fiesta de inauguración. Ni siquiera
tengo ropa interior limpia aquí.


- No hay drama, lo tengo todo
pensado, dentro del baño tienes todo lo necesario, hasta ropa interior nueva,
suelo comprarme mucha, jeje, eso es algo que no quería que supieras – mostrando
un rostro avergonzado - pero que demonios, es normal, ¿no?, y en muchas
ocasiones me compro y ni si quiera la uso, mi madre ya me ha tirado en
ocasiones bastantes conjuntos, jeje. Recordé que hace poco compré un par y uno
de ellos aún está sin usar y te lo he dejado junto a lo demás que te tengo
preparado. Colgado en una percha de la puerta del baño está todo. Te he sacado ese
vestido de gala, con bolso y zapatos a juego incluidos que tanto te gustan, eso
de tener una novia que tiene casi las mismas medidas que tú, es otra ventaja.
¿Verdad? Además, al tener más pecho que yo, te quedará mejor que a mí, pues se
apreciará más ajustado en esa zona en cuestión, juju – sonriéndome perversamente.





- Vaya has pensado
verdaderamente en todo.





Colgado de una percha, un vestido
dorado recién planchado, con sus zapatos y bolso a juego, tan bien colocados a
la perfección que parecía que tuviese hasta el más mínimo detalle controlado, se
encontraban esas prendas de vestir que tanto me encantaban y en una bolsita aun
sin abrir estaba el conjunto de ropa de interior. Me dejo impresionada, realmente
no me lo esperaba.





- Que detallista eres
conmigo, cada día me enamoras más. – Bese sus labios con todo mi amor y dulzura
– mmm el sujetador no me será necesario - dándoselo a ella – pues esté tipo de
ropa no lo requiere - y me metí en el baño.





Aunque mi altura con respecto
a Laire es de un palmo inferior, calzamos el mismo número de zapatos y en
cuanto a vestidos se refiere, sus vestidos nunca han sido largos, por lo que
siempre me han quedado igual de bien que a ella, esta claro que con unos
vaqueros no podríamos hacer lo mismo.





Al cabo de unos minutos
estaba lista, peinado incluido. Laire igual que yo estaba preparada,
esperándome sentada, algo inusual en ella. Llevaba un vestido de gala, a
diferencia de que el suyo era plateado y con un diseño totalmente distinto,
también con sus zapatos de tacón y bolso a juego incluido, lucía tremendamente
hermosa.





- Que milagro, en menos de 45
minutos y ya estás lista, por lo visto es la ducha lo que te lleva la mayor parte
del tiempo para arreglarte – le dije asombrada por su puntualidad.





Se levantó hacia mí y se
quedó mirándome un buen rato.





- Estás preciosa, realmente
he acertado al sacarte este vestido, me dan ganas de desnudarte de nuevo. Acercándose
otra vez a mi cuello, note su respiración, pero ésta vez me beso en los labios -
hueles mejor que antes.





- Claro, llevo tú perfume
puesto, pero creo que la que está realmente preciosa eres tú y si llevases el
dorado iría mejor contigo, pues te queda mejor que a mí. – Si Laire era
definible por algún concepto era el de brillante como el oro, aunque su cabello
no era claro como el mío, el hecho de que fuese moreno, generaba un contraste a
la perfección con el vestido, la primera vez que se lo vi puesto pensé, “que
mejor color que el oro para alguien como ella”.





- Siento discernir contigo en
dicha opinión, si a alguien le queda a la perfección ese vestido, es a ti, la
primera vez que me viste con él y me dijiste que te encantaba, que si algún día
te lo dejaría, en aquel momento te imagine con el puesto y tal y como he podido
comprobar ahora, pensé, “el oro es
perfecto para ella”, tu cabello al ser claro desprende unos destellos dorados a
la luz, mientras que el mío al ser moreno, los destellos son como plateados,
por eso me queda mejor el vestido que llevo ahora, porque yo soy de plata y tu
de oro, Reika. Dicen que el oro y la plata no se deben mezclar, porque trae
mala suerte, pero creo que nuestra relación ha demostrado que eso no es verdad,
porque si yo soy de plata y tú de oro y ese dicho fuese cierto, no podríamos
estar ahora mismo juntas y tan enamoradas.





- Lo siento, pero eso no es
verdad, porque tú para mi brillas como el oro, desde dentro, aunque yo brille
por fuera, tú lo haces desde dentro, Laire, yo también pensé eso mismo que me
has dicho la primera vez que te vi con el vestido, tú luz interior es dorada y cálida
como el oro, brillas allá donde vas y esa luz se refleja en los demás, así como
en mi, haciendo que yo brille como el oro, por eso yo aparento brillar más,
porque tú me haces brillar, Laire. Además si el oro tiene tanto valor es por la
plata, si la plata no existiera, el oro al no poder ser comparado con la plata,
no sería tan valorado.





- Discúlpame, pero yo no soy
de oro, lo que pasa es que tú me ves de un modo especial, pero es porque estas
enamorada, por eso me ves así, la única de oro aquí eres tú, por algo llevas
ese vestido, y no solo yo lo pienso, estoy segura de que más gente coincide
conmigo.





- Pues para mí eres de oro y
me alegro de que sólo sea así para mí, sería un problema si fuese así para todo
el mundo, tendría que estar compitiendo con todo aquel que se interesase en ti
y ya bastante se interesan, imagínate si te vieran como te veo yo, jaja.





- No me importa, te dejaré
ser la más guapa, la que brilla más y la que es de oro. ¿Vamos? – me dijo
ofreciéndome su mano en espera a que la tomara con una de sus sonrisas que
hacían que me iluminase más de lo que ya me iluminaba





- Sí. – Y así nos fuimos
juntas y agarradas de la mano. Oro y Plata, si ese dicho fuese cierto, no
podríamos estar ahora mismo juntas y mezcladas, ¿mala suerte?, no, al contrario
y muy enamoradas.

A pesar de que nos perdimos
por el camino, pues ninguna de las dos sabía como llegar en coche hasta los
hoteles, llegamos a tiempo para la fiesta, yo sólo conocía la zona en cuestión
de oídas, ya que nunca había estado, pues eran unos edificios prácticamente
nuevos.

La arquitectura de los hoteles Ulises verdaderamente hacia honor en mención al hombre que los había diseñado, no solo por el diseño y la estructura, también la decoración y
materiales empleados eran dignos de admiración. Mi felicidad por estar en un
lugar así, era incalculable, lo mejor de todo era que la persona que más amaba
estaba conmigo, ni en mis mejores sueños hubiese imaginado un día tan especial,
verdaderamente era uno de los días más felices de mi vida.
No nos costó demasiado tiempo aparcar, los hoteles estaban preparados con una gran zona de aparcamientos.
Nada más llegar, el barullo de gente a la entrada era increíble, estaba hasta arriba,
entre tantas personas sería imposible localizar a Daphne.

- ¿Estas segura de que quedamos con ella en los Hoteles? Juraría que nos dijo a las 22h en donde nos conocimos, es decir, en la playa – Laire llevaba razón, como no me había puesto a pensar hasta ahora en ello, ¿tan emocionada estaba con la idea de asistir al evento que ni siquiera había tomado en cuenta algo tan importante?





- Ahora que lo pienso, creo que llevas razón, ¿porque no me has dicho nada antes?


- No pensé en ello, tenía toda mi atención en preguntar a la gente como llegar hasta aquí.


- Encima no tenemos su número de teléfono, ¿porque no se me ocurriría pedírselo?


- Tal vez porque ella nos llevaría hasta aquí y no era necesario – Laire me cogió de la mano y me llevó
entre la multitud hasta una zona donde no había tanta gente – Tranquilízate,
seguramente al ver que no estamos, se cansará de esperar y vendrá hasta aquí a
la fiesta, solo es cuestión de encontrarle.


- Suena muy fácil saliendo de tus labios, pero ¿realmente crees que sea posible algo así con la cantidad de
gente que hay aquí? – Nada más decir eso, alguien tiró de mi brazo.





- ¡Hey!, Reika, ya creíamos que no vendrías.





Era Erick, el hermano de Daphne, tuvimos mucha suerte, sino llega a ser por él, tendríamos que haber vuelto a casa mucho antes de lo esperado.





- Daphne acaba de llamarme, me ha contado que le habéis plantado, y muy enfadada, al menos por su tono de voz lo parecía – Erick sostenía su móvil dándonos a entender que no había sido hace mucho su conversación con ella.





- ¡Oh! ¡No! Por favor, llámale de nuevo y dile que ya estamos aquí, que todo ha sido un pequeño error por nuestra parte, creímos que habíamos quedado con ella aquí y cuando nos
hemos querido dar cuenta ya era demasiado tarde, ni si quiera tenemos su número de móvil.





- Es cierto, salimos muy rápido de casa, creyendo que no llegaríamos a tiempo, hasta nos hemos perdido, porque no sabíamos como llegar, con las prisas y todo, ni si quiera nos ha dado tiempo a pensar lo suficiente como para recordar que habíamos quedado con ella
en la playa – Laire respondió en nuestra defensa intentando arreglar las cosas.





- ¿Y tú eres? – Una joven
pelirroja intervino, no era ni más ni menos que la estúpida-listilla.





- ¡Ah!, sí, perdón, esta es
Laire, mi mejor amiga.





- Encantada. – Laire contestó
con una de sus mejores sonrisas.





- ¡Vaya!, hoy no sólo conocemos
un bom-bom, sino que también el bom-bom trae otro de la mano. – Otra de las
chicas que estaba en la playa, fue la que intervino esta vez, al contrario que
la pelirroja, esta parecía algo más simpática, menos engreída y más respetuosa.





- Sí, dos por el precio de
una – contestó la pelirroja guiñándole un ojo a Laire, aparentemente Laire era
su nuevo objetivo y yo había pasado a un segundo plano.





- jeje, Que GRACIOSAS. – contestó Laire con cierto tono sarcástico,
tal y como me había prometido estaba controlando su genio y dejando pasar todas
las bromas y comentarios que las dos chicas nos estaban haciendo.





- La encantada soy yo, mi
nombre es Drew – respondió la morena besando en la mejilla a Laire.





- El gusto es mío. Soy
Courtney. ¿Sabes? Esta mañana cuando conocí a tu amiga Reika creí que sus
labios eran los más bonitos que había visto en mi vida, tal fue el impacto que
no pude evitar besarla, pero ahora que veo los tuyos… - Courtney se hecho
encima de Laire igual que hizo conmigo, la diferencia estaba en que Laire ya se
lo esperaba, se apartó hacia un lado de tal modo que Courtney no pudo concluir
su treta.





- ¡Hey! Daphne aún está en la
playa, creo que deberíamos llamarla y decirle que ya estamos aquí – intervine
intentando evitar que Drew y Courtney hicieran de Laire el centro de atención
como hicieron conmigo en la playa – Erick ¿puedes pasarme tú móvil? Es para
anotar en el mío el número de tu hermana y así llamarla personalmente.





- Claro, ten – el rubio de
ojos azules me pasó el teléfono y al instante anoté el número de Daphne.





- Gracias – y le devolví su
móvil de igual modo – ok, voy a llamarla.





Me aparte un poco de la
muchedumbre para poder escuchar mejor cuando hablase con Daphne y deje a Laire
con Erick y los demás.





- ¿Diga? – la voz de Daphne a
penas era perceptible con tanto alboroto en el lugar en el que nos encontrábamos.





- ¿Daphne? Hola soy Reika,
verás déjame que te explique por favor.





- ¿Reika? ¿Cómo tienes mi
número? No recuerdo habértelo dado.





- Eh…, sí, soy yo, se lo pedí
a tu hermano, estoy aquí en los hoteles Ulises con él, Laire y los demás.





- ¿En los hoteles? ¿Ya estáis
allí? Juraría que quede con vosotras en la playa.





- Sí, y así fue, perdona,
mira, veras te lo explicaremos todo cuando llegues, ahora mismo es difícil
escuchar lo que me dices por teléfono, a penas percibo tu voz con el ruido.





- Ok, voy para allá, ya estoy
de camino, en 15 minutos como mucho.





- Ok, Estaremos en la puerta
de entrada, te esperamos. Ciao.





- Ciao.





Por suerte, todo se había
arreglado, volví al lado de Laire y les explique a los demás que ya había
hablado con Daphne y que como mucho en 15 minutos estaría con nosotros.





Mientras esperábamos a
Daphne, Erick nos presentó al resto de chicos y chicas que yo ya había conocido
en la playa esa mañana, aunque había algunos pocos que eran nuevos incluso para
mí.





- Él es Aiden, es mi mejor amigo,
nos conocemos desde que tenemos 6 años – Un joven moreno, alto y de ojos
azules, me saludaba dándome un beso en la mejilla, era el tipo de chico que me
volvería loca si no estuviese con Laire y hasta ella se dio cuenta.





- ¡¿Qué?! ¿Está bueno verdad?
Me dijo al oído la que ahora era mi novia.





- Sí – le respondí como si no
me hubiera fijado – es mono.





- Jaja, ¿mono? Venga Rei, se
nota que ha llamado tú atención, es tu tipo, no pasa nada, el que estemos
juntas no significa que no puedas fijarte en los chicos, a mi también me parece
mono – me susurraba lo más bajo posible – venga reconócelo - dándome con el
codo en una costilla.


- ok, lo reconozco, esta
tremendo – riéndome con ella pícaramente.





- Los demás de izquierda a
derecha son, Patrick, Clare, Leo, Angie, Cameron, Brad, Dorian, Mathew, Nicole
y a Courtney y a Drew ya las conocéis.





- ¡HOLA! Gusto en conoceros –
saludaron la mayoría a la vez





- Encantada – respondí
educadamente.





- Encantada. – Laire al igual que yo hace unas horas atrás se disponía a recibir y dar besos a todas esas
personas que acababa de conocer, yo por supuesto solo salude a los que aún no
conocía, en especial a Aiden, realmente me parecía muuuuy mono, aunque para que
mentir, ciertas chicas del grupo, también estaban muy bien, pero por muy bien
que estuviesen, ninguno de ellos podía compararse a mi Laire.





Después de charlar un rato
con ellos y darnos a conocer, apareció Daphne, realmente era preciosa, su
elegancia era digna, llevaba un vestido negro y ajustado de tal modo que
pronunciaba sus curvas, remarcando su esbelta figura, con unas finas tiras que
dejaban al descubierto sus hombros haciendo que estos se vieran más sensuales,
sin mencionar los zapatos de tacón de último diseño que llevaba puestos y el
bolso y las joyas que decoraban su monumento cuerpo, se notaba que era la hija
de Antoni Greví, verdaderamente consiguió llamar mi atención igual que lo había
hecho Aiden anteriormente.





- Lo siento de verdad, no se
cómo se nos pudo pasar – intentaba disculparme con Daphne lo mejor que podía.


- Está bien, no pasa nada, un
despiste lo tiene cualquiera y más si tu mente esta ocupada con la imagen de mi
padre, es normal que no pensases en nada más que venir al evento. – contestó
Daphne bromeando.


- Vaya, veo que has calado a
Reika a la perfección, cuando algo invade su mente no hay sitio para nada más –
Laire le seguía el juego a Daphne, parece ser que ambas se habían caído muy
bien, eso me reconfortaba y a la vez me calmaba.


- Jaja, sí. Mi sexto sentido
– contestó Daphne guiñándole un ojo a Laire.


- ¡Ah! ¿Tú también lo tienes?
– realmente ambas habían conectado.


- Jaja, sí. Me alegro de que
tú también hayas podido venir Laire, ¿os lo estáis pasando bien?


- Sí, estupendamente, este
sitio es precioso y tus amigos son todos muy simpáticos y amables.


- ¿si? me alegro. –
sonriéndose una a la otra.


- Será mejor que vayamos
entrando, la inauguración debe estar a punto de comenzar.





Todos nos dirigimos al
interior del hotel principal, la estructura interna era igual de impresionante
que desde fuera y los decorados dejaban a uno realmente asombrado, las
instalaciones, muebles, todo el diseño en general era una obra maestra.

Por fin llegamos al ascensor,
que nos llevaría a la planta donde se realizaba la fiesta.





- No vamos a poder entrar
todos, será mejor que nos separemos en dos grupos y esperéis arriba los que
subáis primero – Daphne propuso inteligentemente.


- Ok, somos 16, el ascensor admite
un limite de 12 personas – Su hermano Erick era muy observador aparentemente,
no fue esa la impresión que me causó cuando le conocí en la playa.


- Nosotras nos quedamos –
respondió Laire por ella y por mí.


- Ok, yo también me quedó, es
de cortesía que la anfitriona ceda por sus invitados. ¿Alguien más que no le
importe esperar? – Daphne propuso al resto.


- A mi no me importa esperar
– Respondió Aiden.


- A mi tampoco me importa –
le siguió Erick.


- ¿12 personas? Ni de coña,
aunque ese sea el límite yo no subo con 12 personas en un ascensor, prefiero
quedarme aquí y subir con los demás después – una Drew preocupaba por el límite
de peso salió del interior tan rápido como había entrado.


- Sí, yo pienso igual, aunque
el límite sea 12, será mejor que no subamos tantos en el primer grupo, yo me
quedo también – Courtney al igual que Drew salió del ascensor.


- Ok, somos 7, los demás podéis
subir, nos veremos arriba.





Mientras que subían y el
resto esperaba, aproveche para ir al baño.





- ¿A dónde vas? – me pregunto
Laire.


- Al servicio, no aguanto
más. ¿Vienes?


- Sí, yo también me estaba
aguantando.





Al observarnos entrar juntas,
los demás también aprovecharon para lo mismo. Había una larga cola para entrar
al servicio de mujeres, así que nos toco esperar turno.





- No deberíamos haber entrado
ahora, los demás se deben de estar preguntando por nosotros –comentó preocupada
Laire al ver que ya habían pasado más de 5 minutos desde que entramos.


- Que esperen, una urgencia
es una urgencia y una chica con ganas de hacer pis es una urgencia de primer
grado – respondió Courtney guiñándole un
ojo a Laire.


- Bueno, si vemos que
tardamos mucho, puedo salir y decirle a los chicos que suban y avisen a los
demás – sugirió Daphne.


- Sí, así los demás no se
preocuparan por si tardamos – respondió Laire.


- ok, ahora vuelvo, cuidarme
la vez.





Nada más salir Daphne del
servicio de mujeres, una chica dejo libre uno de los baños y la siguiente en la
cola era yo.





- Laire, entra tú primero se
que te estás haciendo bastante pis.


- Ok, no tardo, seguramente
te estés haciendo incluso más que yo. Ten cuidado con esas dos – me susurró al oído antes de entrar.


- Tranquila, lo tendré – le
conteste en un susurro de igual modo.





Courtney y Drew se miraban de
un modo extraño, algo más que confidencialidad había en esas miradas.





- Reika, ¿tienes novio? –
preguntó una curiosa Drew.


- No.


- ¿Y novia? – preguntó una
directa Courtney, la pelirroja se me acerco y me acorraló contra la pared,
mirándome detalladamente, casi devorándome con sus ojos color verde oliva, estoy
segura de que si Drew no estuviese presente, se hubiese atrevido a hacer algo.





Si decía que no, estaría mintiendo
y esas dos víboras se creerían con derecho a entrarme y si decía que sí,
tendría que confesar que Laire era mi novia, noticia que seguramente no
tardaría mucho en llegar a oídos de mi familia si ellas dos se enteraban. Estaba
contra la espada y la pared, literalmente hablando y físicamente también.





- No tiene ni novio, ni
novia, pero tampoco está libre para nadie. ¿Lo captáis? – Laire lo había escuchado
todo y gracias a dios había salido del baño justo a tiempo.


- ¿No se suponía que tú eras sólo
su amiga? – contestó Courtney muy desafiante.


- Su mejor amiga y hablo por
ella al decir que no desea estar con nadie – Laire estaba comenzando a sacar
ese genio que tan bien había controlado hasta ahora.


- Eso tendrá que decidirlo
ella ¿no crees? – Drew era la que atacaba ahora – pero tranquila, yo no estoy
interesada en Reika, sólo preguntaba por curiosidad, a mi me van más las que
son como tú.


- jeje - el rostro de Laire
cambio completamente a indiferencia - lo siento, pero yo tampoco estoy
interesada en estar con alguien


- Sí, pero verás, cuando
estoy interesada en algo, no me rindo con facilidad. - Cuanto más rechazaba
Laire a Drew más se interesaba por ella.


- Pues tendrás que rendirte,
porque Laire ya está pillada. – Daphne había vuelto y era bastante
impresionante las cosas que tenía en común con Laire, había intervenido en el
momento justo para salvar la situación igual que Laire solía hacer, era
evidente que si Daphne estaba de parte de alguien, era de nosotras, ella ya
sabía lo mío con Laire y estaba segura de que nunca lo usaría en nuestra
contra, a partir de este momento se convertiría en nuestra más leal confidente
– siento haber tardado, Erick y Aiden ya han subido a avisar al resto.





La discusión terminó en el
instante en que Daphne intervino, era como si nadie se atreviera a
contradecirle, no se que era, tal vez su tono, sí, era el mismo que uso para convencernos
a venir a ésta fiesta, ya lo había dicho antes para describirla, pero con otras
palabras “lo más destacable es que lo decía de tal forma que nadie se atrevería
a cuestionarlo u objetarlo”.





- Voy a hacer pis y subimos,
ya nos hemos demorado más de la cuenta, la fiesta de inauguración debe de haber
empezado, seguramente mi padre esté dando ahora mismo su discurso – Daphne
entró en el primer servicio que quedó libre, Courtney y Drew hicieron lo mismo
y Laire se quedó esperando fuera, le di mi bolso y entré igual que ellas en el
siguiente baño que quedó libre.





Nada más salir del baño me
encontré con una escena bastante preocupante, Courtney estaba hablando con
Laire, le susurraba algo oído, y por la expresión de enfado en su cara se podía
deducir que estaba a punto de estallar, no se que demonios le estaría diciendo,
pero fuese lo que fuese estaba consiguiendo descontrolar a Laire. Menos mal que
Courtney se separó de ella al darse cuenta de que estaba presente y acto
seguido salió del servicio de mujeres, sino hubiese intervenido en ese instante
no se que hubiese podido pasar.





- ¿Qué te ha dicho? – al coger el bolso pude notar la tensión que
había entre ellas, Laire lo sostenía con una gran fuerza, estaba descargado
toda su furia espachurrando la pequeña asa de ése accesorio que tanto me
gustaba – será mejor que te calmes, por favor – posé mi mano sobre la suya en
un intento de tranquilizarla.


- Nada que merezca la pena
que escuches, si te lo cuento es posible que tú también acabes en mi estado
- se acercó hacia mi y me beso en la
mejilla – estamos aquí para divertirnos, hoy es un día especial para ti y no
quiero que nada, ni nadie lo estropee y menos esas dos – me cogió de la mano y
la apretó con firmeza - vamos Daphne y Drew ya están fuera también.





El ascensor ya había llegado
a nuestro piso, Daphne abrió la puerta para darnos paso a las demás, primero
subió Courtney, después Drew y posteriormente Reika y yo, dejando a Daphne en
último lugar.





En el interior de un espacio que
no dejaba de ser más que 4 paredes, aunque fuese un ascensor muy grande
comparado con los normales, el espacio no dejaba de ser algo reducido, se
notaba la tensión en el aire, Drew no paraba de tocarse el colgante que llevaba
puesto, Courtney daba golpecitos con el tacón de su zapato al suelo, Laire no
paraba de jugar con los anillos de mis dedos, mientras que yo me mordía los
labios, Daphne era la única que mantenía la calma, estaba completamente
inmóvil, apoyada sobre la pared, mirando el indicador del piso por el que
íbamos.





- Este ascensor es rápido, ya
vamos por el 17. – Comentó Daphne al darse cuenta de que yo también miraba el
indicador.


- Sí, se ve que es de última
generación. – dije bromeando. En cuanto respondí, Drew, Courtney y Laire
también alzaron la vista para mirar el indicador y las tres dejaron sus ticks
nerviosos a un lado, Daphne había conseguido romper el hielo, gracias a dios,
no aguantaba más la situación de silencio que se había generado.





- ¿Qué? ¿Preparada para
conocer al hombre que te inspira tanto? – comentó Laire.





- Tampoco es para tanto, en
cuanto lo conozcáis, no lo veréis como más que otro hombre de edad madura y aburrido
que dedica la mayor parte de su tiempo de ocio interesándose por más que
edificios, monumentos y prestigiosas estructuras – explicaba una Daphne algo
indiferente ante la definición un tanto desprestigiosa que había hecho sobre su
propio padre.





- Vaya el tipo de hombre
perfecto para Reika, que pena que sea tu padre, si fuese más joven se enamoraba,
jaja. – bromeaba Laire, en un intento por picarse conmigo.





- Que graciosa – mirándole
con un fingido enfado, me encantaba cuando entre ella y yo había este tipo de
bromas y piques simplemente por pura tontería.





- Si esa es la descripción
que tienes de tu padre… un poco más y le dejas por los suelos, parece realmente
:friki:. – Drew intervino en nuestra conversación acompañada por Courtney que no
paraba de reírse.





- Yo más bien diría un obseso
por la arquitectura en toda regla, jajaja – añadió Daphne.





El ambiente realmente había
cambiado totalmente, estábamos riéndonos y bromeando como si no hubiese pasado
nada anteriormente, toda la tensión se había ido, Daphne tenía esa capacidad,
no se que me pasaba, estaba generando en mí cierta atracción, pero yo amaba a
Laire, y atracción y amor son cosas muy distintas, nunca haría daño a la
persona que más amaba, sin embargo no podía dejar de mirarla como se reía, su
risa era realmente contagiosa y su sonrisa realmente linda.


- ¿De que os reís tan
efusivamente? – Aiden había abierto la puerta del ascensor, con tanta risa no
nos habíamos percatado de que ya estábamos en el último piso donde se realizaba
la fiesta.


- Vaya por fin os presentáis,
¿os trago el bater o que? – Erick preguntaba burlescamente.





- No tonto, deja salir anda –
Empujando a su hermano para que le permitiese salir, Daphne fue la primera en
dejar esa estancia en la que tan buen momento habíamos pasado, las demás no tardamos
mucho en hacer lo mismo y en cuestión de segundos estábamos todos juntos otra
vez.





- ¿Papa ya dio el discurso?
¿Llegamos a tiempo? – preguntaba Daphne un tanto preocupada.





- Sí, está a punto de darlo, si
nos damos prisa llegamos a tiempo – respondió Erick.





Daphne y Erick fueron
directos al salón donde se encontraban todos los invitados de la inauguración, ambos
saludaron a unas cuantas personas que aparentemente conocían. Nada más entrar
pude observar que Drew, Courtney y Aiden ya estaban sentados en una de las dos
mesas reservadas para nuestro grupo, denote que 4 asientos de los 8 que habían aun
estaban libres, era deducible a simple vista que eran para nosotros, nos
acercamos e intentando hacer el menor ruido y molestia posible nos sentamos
junto a los demás.





- Lo sentimos, la cola del
servicio era muy larga, no debimos entrar y esperar hasta después. – Laire se
disculpaba con el resto.


- Tranquila, no hay drama,
las chicas bonitas no deben esperar. – Respondió Aiden en un intento por que
ella misma se sintiera bien al respecto. Ese comentario ruborizó un poco a
Laire.


- Jeje, gracias –
Devolviéndole un hermosa sonrisa al chico.





Toda el salón se quedó en
silencio y en lo alto de una plataforma elevada que se había puesto para que
todo el público pudiéramos ver, pude observar como un hombre de unos 40 años
aproximadamente se subía con unas notas en la mano. Vestido de traje, elegante,
alto y canoso, estilo George Cloney, con una apariencia agradable y de persona
seria y educada, pero sociable y amable, se podía llegar a la conclusión de que
era el padre de Daphne, Antoni Grevi, el hombre que me había inspirado tanto y
por el que en constantes ocasiones había ido a hablar con mi padre para que me
lo presentará, por fin, lo conocería en persona.





- Bueno, muchas gracias,
estoy muy feliz de estar hoy aquí y me llena de orgullo que todos estéis aquí
por mi. Cuando se me informó de está inauguración y los premios que se me
dieron por diseñar una de las cadenas de hoteles más prestigiosas conocidas en
el mundo, me senté junto a mi equipo de diseño un día y pensamos en los últimos
dos años. He escrito unas pocas notas: Tengo 4 razones para estar hoy aquí, la
primera de ellas es mi familia y en especial mi hija Daphne que ha trabajado
duro junto al resto del equipo de preparación y coordinación de la inauguración
para que todo saliera perfecto y estuviera al gusto de todos, gracias a los 3,
sino fuera por vosotros, no se que sería de mí – Antoni señaló a Daphne
enviándole una gran sonrisa y envió un beso con la mano a los 3 miembros que
formaban parte de lo más importante en la vida de un hombre, el vínculo
familiar – la segunda de ellas, mi equipo de diseño, gracias a los 4, sin
vuestro apoyo esto tampoco sería posible -
mandándoles igualmente como muestra de cariño un saludo a esas cuatro
personas de las que estaba hablando – la tercera, agradeceros a todos vosotros,
pues sois la parte más importante de este hecho y de mi éxito, sin vosotros yo
no sería alguien, quizás esto suene a tópico, pero vosotros sois verdaderamente
los únicos que habéis hecho esto posible, muchas gracias – inclinándose y
haciendo una reverencia hacia el publico que se encontraba en el salón - y la cuarta,
agradecer enormemente también a todos aquellos seguidores míos que no han
podido estar hoy aquí por cualquier inconveniente. Gracias a todos por estar
hoy aquí.





Un gran alboroto volvió a
invadir la sala acompañado por un enorme sonido de aplausos generado por todas
las personas que se hallaban en el evento. Acto seguido después de los
aplausos, volvió la música y se dio comienzo a la fiesta por la que todos
habíamos esperado.





Grevi bajo de la plataforma
igual que había subido y de nuevo se sentó en la mesa de la que se había
levantado antes de dar tan esperado discurso.





- ¿Qué te ha parecido? Verdad
que no es tan impresionante en persona. – Daphne me preguntaba curiosa.


- Es más impresionante de
hecho – igual para Daphne no lo era, pues quisiera o no, él era su padre, pero
para alguien que no perteneciese a su familia, ver a un genio como Grevi en
persona a no más de unos metros, si tenía un concepto que lo definiera, ese era
impresionante.


- Bueno, es que yo ya estoy
acostumbrada a verlo, después de mis 17 años viviendo con el día a día, es de
todo menos impresionante para mí, ja ja – Se levantó de la silla y se dirigió
hasta mi sitió - ¿quieres que te lo presente? Anda, ven, también te presentaré
a mi madre – me cogió de la mano y tiró de mí – seguro que lo estás deseando.





Me levante de mi asiento, sin
dudarlo un segundo, está claro que estaba deseándolo – Ok. Será un placer,
Laire no tardo, será solo un momento.





- Ok, no te preocupes, lo
llevas esperando toda tu vida, yo estaré aquí mismo – sonriéndome
cariñosamente.





En ese momento Daphne se
detuvo – Laire ven tu también, así los conoces, aunque no te interese de igual
modo que Reika, quiero que mis padres te conozcan.





Laire se levanto de su silla
para ir con nosotras hasta la mesa donde se encontraba el mayor genio de la
historia en diseños de arquitectura. - Ok, será un placer para mí también.


La mesa donde se encontraba
Greví, era del mismo diseño que las demás, a diferencia de que ésta era mucho
más grande, rectangular y más alargada, en ella se encontraban sentadas 12
personas, al lado de Antoni, estaba la madre de Daphne, Kristen Greví, a su
mano derecha una mujer con apariencia elegante y muy atractiva para su edad, 3
hombres más o menos de la misma edad que ellos, seguramente los cuatro eran del
equipo de diseño que había mencionado anteriormente y 6 personas más, seguramente
amigos de la familia.





- Papa, mama, os presento a
unas amigas, ella son Reika Aguilar y su mejor amiga Laire Torreblanco.


- ¿Aguilar? ¿Reika Aguilar?
Vaya, ayer mismo llame a tu padre, le invite a venir a la fiesta, pero no pudo
venir a causa de un acontecimiento inoportuno.


- Sí, lo se, está de viaje en
Tokio, ya sabe es también un hombre de negocios.


- Sí, eso me dijo, por lo
visto le está yendo muy bien también y me alegro enormemente, es un gran amigo
para mí y le tengo un gran aprecio.


- Así es – sonriéndole
amablemente – Gracias.


- Por fin conozco a su hija y
del modo que menos me imagine, presentada ni más ni menos que por mi propia
hija, ¿cómo es que os conocéis? Esto es una sorpresa para mí.


- Hoy mismo en la playa me
encontré con ellas, a causa de un pequeño percance, pero nada grave, nos
conocimos, nos caímos muy bien y nos alegramos de conocernos, ambas teníamos
ganas de ello, ¿verdad? – dirigiéndose hacía mí.


- Sí, sin saber que la otra
ya había hablado con sus respectivos padres sobre el tema, jaja, deja mucho que
pensar. – Respondí.


- Y tanto, esto es cosa del
destino, jaja – me contesto.


- Bueno y ésta joven que no
ha dicho nada en toda la conversación, ¿no se aburre escuchando? Laire, ¿verdad?
– Se dirigió la madre de Daphne a mi novia.


- jaja, no, para nada, ha
sido interesante ver un encuentro como éste – mirando a Daphne – es estupendo
ver lo bien que se llevan en tan poco tiempo, es increíble, pareciera que se
conociesen desde hace ya mucho tiempo.


- Entiendo, debes de querer
mucho a tu amiga y ser muy madura, permitir que sea tan amiga de mi hija, sin
mostrar ningún signo de celos, sino todo lo contrario, dice mucho de ti. – La
madre de Daphne se quedo mirando un buen rato a Laire, mientras le dedicaba una
sonrisa amable y calida.


- Bueno, papa, mama, os
dejamos un rato para que comáis y habléis tranquilos con vuestros amigos,
nosotras nos volvemos a nuestra mesa que nos están esperando.


- Esta bien, hija, salúdalos
de mi parte – respondió Kristen.


- Sí y dile a Erick que aún
estoy esperando que se pase por aquí. – comentó Antoni.


- Sí, ahora le digo –
respondió Daphne.





Volvimos a nuestra mesa y la
comida ya había sido servida, la apariencia era digna, suculenta y muy
exquisita a simple vista.





Cenamos, conversamos largo
rato con todos los presentes, y les conocimos, Patrick, era el novio de Nicole,
ambos una pareja muy normal, la típica pareja heterosexual. Leo, era hermano de
Nicole, unos meses menor que ella, casi un año, y novio de Clare, los dos, eran
los más jóvenes del grupo, pues mientras que todos teníamos ya los 17, ellos
aún no los habían cumplido, pero muy cerca estaban de ello, Angie y Cameron,
eran novias y Brad, era el novio de Angie, sí, a mi también me impacto, Dorian
y Mathew eran gays y también eran pareja, Courtney y Drew eran bis, pero ellas
no eran novias, eran las típicas chicas que siempre andaban de flor en flor, la
diferencia es que una era más sofisticada, educada y respetuosa que la otra. Según
tengo entendido, años atrás habían sido novias y también habían tenido por
novio a Dorian y Mathew respectivamente, los cuales, no se si a causa de ellas
dos, acabaron definidos como gays, y poco después, cuando se enteraron ambos de
ello, se reencontraron, empezaron a gustarse y comenzaron a salir, hasta ahora
que eran novios formales.





A nosotras dos nos toco
sentarnos en la mesa compuesta por Daphne, Erick, Aiden, Angie, Cameron y Brad,
mientras que en la otra mesa estaban, Patrick, Clare, Leo, Nicole, Mathew,
Dorian, Courtney y Drew.





Daphne no estaba saliendo con
nadie, pero según supe poco después, fue novia de Aiden durante mucho tiempo,
aún desconozco el porque se dejaron, imagino que porque Daphne se volvió Les. El
chico, al igual que Daphne no tenía pareja y era heterosexual. Y por último
Erick que sí tenía novia, pero no pudo asistir al evento, por lo visto era
violonchelista y tenía una importante práctica con el resto de la orquesta de
la que formaría parte en el concierto que daría en un par de días.





-
¿Y que tal Ariel?
¿Has podido hablar con ella? – Una curiosa Daphne preguntaba a su hermano por
su futura cuñada.


-
Sí, antes de que
tú llegarás al hotel, cuando te estuvimos esperando, en el descanso que tienen,
me llamo al móvil y me dijo que esperaba poder estar aquí, pero que llegaría
tarde, pues el pre-concierto se estaba alargando un poco. Debe de estar al
llegar de hecho.


-
Ya, veo, ojala
podamos verla, será genial que por fin estemos de nuevo todos juntos, como en
antaño – le contesto su hermana.


-
Sí, por cierto,
de hecho me dijo que os dijera que estabais todos invitados al concierto que dará
con la orquesta clásica a la que pertenece este Domingo que viene.


-
Pero si estamos a
viernes – respondió Aiden.


-
Lo se, por eso os
aviso hoy. Jeje. - rascándose la cabeza, Erick denotaba un gesto de perdón en
respuesta a su desdén y despiste característicos y típicos de él. - ¡Ah!, sí,
vosotras dos también estáis invitadas como es obvio – dirigiéndose a Laire y a
mí.


-
Bueno, mmm
nosotras no tenemos planes aun para este Domingo - contestó Laire – Será un
placer ir.


-
Estaré encantada
de volver a veros a todos – respondí en afirmación a la contestación de Laire.


-
¡Genial! Entonces
volveremos a quedar este Domingo – contesto una efusiva Daphne.





Con
tanta conversación no me había percatado de que la mayoría de los presentes
habían terminado de cenar.





-
Es tarde, ya casi
es media noche – Daphne comentó a su
hermano Erick.


-
Sí, ya se han ido
muchos, por lo visto la mayoría tienen compromisos mañana.


-
Eso parece, pero
para nosotros, la fiesta aun sigue, ¿verdad? – Daphne se dirigía a nosotras
dos, en un intento por lograr que nos quedásemos más tiempo.


-
Bueno… nosotras
pensábamos irnos terminada la cena, pero a mi me es igual quedarme un poco más.
Laire ¿tú que dices?


-
Mmm, pues… no se,
a mi también me es igual, lo que tu digas, ésta es tú noche, así que si quieres
que nos quedemos por mi bien – Laire como siempre igual de permisiva conmigo.


-
¿Entonces eso es
que os quedáis? - pregunto una radiante
Daphne.


-
Sí, así es –
respondimos ambas a la vez.


-
Jaja ¿os
sincronizáis o que?


-
Algo así, jajaja
– le conteste.


-
Es que veréis
pensamos irnos a mi casa ahora. ¿os apuntaríais?


-
Claro, ya hemos
dicho que sí – respondió Laire.


-
Ya la has oído,
iremos.


-
Jajaja ok.





Esperamos a que el resto de invitados terminaran de cenar, hablamos durante un rato, al cabo de 30 minutos comenzaron a irse los que aun quedaban, así que nosotros hicimos lo mismo, y en cuestión de minutos nos despedimos de los presentes que no veríamos de nuevo, o que no pensábamos volver a ver.




Continuará…

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Para aquellos lectores que se
han quedado con ganas de algo de acción, se me ocurrió está escena después de
terminar de escribir el capítulo.


<< En un ascensor de los hoteles Ulises cuando Laire y Reika están
subiendo de regreso a la planta donde se realiza la fiesta, después de haber
estado en los baños del primer piso. >>



- ¿Qué haces? Le pregunte asombrada, Laire había comenzado a besarme el cuello
sin previo aviso. - ¡Estamos en un ascensor! – Me eché hacia atrás intentando evitar que Laire se me echase encima.

- Lo se, pero estamos solas – Laire se agacho en un abrir y cerrar de ojos y
al segundo me había levantado el vestido – BAJANDO.

- Jajaja, ¡paraaaa!

- ¿A que piso quiere ir señorita?

- ¡¿Qué?!

- Sí, mire en el 1er piso estamos ahora, sus piernas están muy bien, pero me
gustaría visitar el 2º, 4º y 6º, eso no quiere decir que no vaya a pasar por
todos, cosa que haré, porque quiero ir a todos.

- Jajaja, ¿tienes asignadas por pisos las zonas de mi cuerpo?

- No, esto se me acaba de ocurrir ahora, estar en un ascensor contigo me
pone mucho.

- ¿Ah? ¿si? Pues será mejor que te contengas, porque ya estamos en el último
piso.

- ¿Qué? Si ni siquiera he llegado al 2º.

- Noooo… a ver, me refiero al ascensor, estamos en la planta donde se
realiza la fiesta, ¿recuerdas? Daphne, Aiden, la fiesta, nos esperan…

Las puertas del ascensor se abren dejando a ambas chicas ante los ojos de
dos desconocidos que se marchaban de la inauguración en ese momento.




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Capítulo 10 – Burundanga. Honey es comida por las abejas.

No recuerdo gran cosa de aquella noche, solo las dos primeras horas después de irnos de los hoteles Ulises, ni si quiera supe de ello, hasta mucho después, pues al día siguiente lo único que sabía es que Laire no estaba, se había marchado sin mi y no me cogía el móvil. No sabía que había hecho para que ni si quiera quisiera contestarme, pues después de aquella noche no me habló durante días.

Al despertarme estaba desnuda en una de las camas de las muchas habitaciones de la casa de Daphne y a mi lado estaba ni mas ni menos que Courtney, eso es lo que más pánico me produjo, no sabía como había llegado a ese estado, no sabía que había pasado y no sabía porque Laire no estaba conmigo a mi lado, en lugar de esa zorra que se encontraba abrazada sobre mi pecho. Intente quitármela de encima con el mayor cuidado posible para no despertarla, pero a pesar de ello fue inevitable.

- ¿Ya te vas? – me dijo con una sonrisa de victoria en sus labios - ¿Es que acaso no lo has pasado bien?
- ¡¿Qué si no lo he pasado bien?! – Estaba furiosa, no solo por la confidencialidad que había en su tono, como si me conociese íntimamente y hubiese entre nosotras tal confianza como para poder hablarme así, sino porque realmente era así, pues seguramente había visto todas y cada una de mis intimidades y ni si quiera me acordaba de ello.
- Claro, imagino que no recordarás lo bien que te hecho sentir esta noche. – una víbora, eso es lo que era.
- Creo que bebí demasiado, no consigo recordar nada después de lo de la piscina – tenía un dolor de cabeza espantoso y me dolía todo el cuerpo, me sentía como si me hubiesen dado una paliza.
- Vaya, vaya, lo que hace el alcohol, ¿no? – se estaba riendo de mí en toda mi cara.
- ¡¿Dónde está Laire?!
- ¿Y me preguntas por ella después de haber dormido conmigo toda la noche? Que desconsideración por tu parte – poniendo una fingida cara de tristeza - Seguramente esté en cualquier parte llorando por ti.
- ¿Llorando?
- Sí, se fue corriendo en cuanto te vio sobre mis brazos, dejándote hacer todo lo que yo quería sin oponer ninguna resistencia. – se levantó de la cama tal cual vino al mundo y se comenzó a vestir - todas sois iguales, al fin y al cabo, únicamente hay que saber que daros para que mostréis vuestra verdadera cara.
- ¡Mientes! …solo porque estuviese un poco borracha, ni si quiera lo haría aunque tuviese el mayor pedo del siglo. ¡Yo amo a Laire y nunca le sería infiel! – al final consiguieron sacármelo, no debí decir lo que ya era más que evidente, pensé en ese momento, ahora sabían confirmado por mi misma que Laire y yo, sí que éramos algo más que amigas.
- Honey, lo que tu tenías no era una simple borrachera, lo que tú tenías era algo mucho más allá que el mayor pedo del siglo – añadió Drew que acababa de entrar, por lo visto había estado escuchado toda la conversación, según parece ella durmió aquella noche en la habitación contigua y los fuertes gritos que estaba generando por mi enfado, eran como la miel que atrae a las abejas.
- ¿Honey? ¿por qué me llamas así?... y aunque estuviese tan mal, me acordaría de ello, no bebí tanto como para no recordar nada, y dejar las dos de tratarme como si me conocieseis de toda la vida y tuviéramos total confianza – mi enfado iba a mayor, ya no era solo una, ahora eran dos.
Pero… si te he estado llamando así durante toda la noche y antes no parecía molestarte… - contestó una confusa Drew.
- ¡Mirar! dejadme en paz, ¿Dónde está Daphne? ¡Quiero hablar con ella! – estaba segura de que Daphne no me mentiría, me diría toda la verdad.

- En vista de que pasaste de Laire toda la noche, se fue con tu “queridísima amiga”, aunque yo más bien diría ex-amiga… o… ¿más bien ex – novia? … Jajajja – se reía Courtney.
- ¿ex, dices?
- Sí, después de esto, no creo que te hable en meses, si es que te vuelve hablar – añadió Drew, y realmente lo siento, que sepas que yo no he tenido nada que ver en esto, a mi me gusta Laire, sí, pero yo no soy como Courtney, me la pienso ganar limpiamente y no tengo nada en contra tuya.
- Seréis… - cerrando mi mano fuertemente en un puño, igual que Laire horas atrás cuando estaba en el baño de los Hoteles Ulises intentando contener su rabia – Laire me ama y ninguna de las que estáis aquí es ni será de su interés.
- Lo dudo mucho, ahora que te has acostado con Courtney – refutó Drew - Además se la has dejado en bandeja de plata a Daphne, o… ¿es que no te has dado cuenta… de que a ella le gusta Laire?
- Claro que me he dado cuenta y de hecho lo sé, ella misma lo ha estado mostrando a los cuatro vientos, pero no creo equivocarme en que por mucho que a Daphne le guste Laire, ella no es como vosotras dos, ella sabe que estamos juntas y solo por eso, es consciente de que debe respetar nuestra relación, sí, lo admito, ¿y qué? Ya me da igual que lo sepáis. Y meto la mano en el fuego, si digo que Daphne, solo estará consolándola y nada más.
- Mmm es posible, pero no se si apostar por ello, Daphne se fue muy enfadada, no se esperaba de ti algo así, creo que la has decepcionado y estoy casi segura de que ahora pensará que no te mereces a Laire, por lo que como he dicho antes, le has dejado el camino libre y ahora ya no hay nada que le impida no respetarte, dejándote a ti de ese modo a un lado y cuando te des cuenta de que Laire ya no quiere saber nada de ti, ¿Qué harás? Es evidente que yo esperaré aquí sentada, quiero que seas mía, me gustas mucho, así que, ya sabes cariño, cuando quieras repetimos lo de esta noche – contestó una Courtney muy segura de sí misma.
- Lo de esta noche no se repetirá nunca – me levante en busca de mi ropa, si había algo que quería hacer antes que nada, era hablar con Laire costase lo que costase - Esto no se quedará así, que os quede claro – me vestí lo más rápido que pude y me largue de aquel lugar sin más.

Aunque acababa de decir que las cosas no las dejaría tal cual, era inevitable impedir que se salieran con la suya, al menos de momento me tendrían bien atada de pies y manos, más que de pies y de manos, diría que me tenía bien agarrada por el cuello, pues aunque aún no me había puesto una cadena al cuello como el dueño que la compra para su perro, estaba ideando un plan que no tardaría en poner en marcha.

Por suerte mi coche seguía en el mismo sitio que recordaba haberlo aparcado, y daba gracias a Dios por ello, era de suponer que Laire se fue con Daphne en el suyo y si mi lógica no fallaba, estaba claro que solo podría llevarla a un sitio.

Nada más llegar a la casa de Laire, fue un alivio el ver que su familia no estaba, se habían marchado muy temprano a casa de sus abuelos de visita durante el fin de semana y no volverían hasta el domingo. Subí corriendo las escaleras del salón en dirección a su habitación lo más rápido que pude y lo que mis ojos vieron al abrir la puerta no fue precisamente un alivio, Daphne estaba abrazada a Laire en su cama igual que yo con Courtney minutos antes, aunque ambas vestidas, me las encontré dormidas, eso quería decir que Daphne había pasado la noche con Laire en lugar de conmigo, y si… ¿había pasado algo más que solo dormir? Se supone que yo tendría que ser la que la consolara cuando algo malo le pasase y no la causa de ese mal, fui consciente en ese instante de que le había fallado, de que le había hecho daño y de que realmente, como había dicho Courtney antes, igual no me merecía a Laire después de lo que le había hecho, igual estaría mejor sin mí, tal vez Daphne si la merecía más que yo, entonces me fije en su rostro, aun habían restos de lagrimas en sus mejillas y sujetaba con fuerza uno de los pañuelos que le regale en uno de sus cumpleaños, Laire es alérgica desde los 6 años y siempre se irritaba la nariz de tanto sonarse con pañuelos de papel, por ello le regale unos especiales de seda que no irritasen su fina piel, aquella noche a pesar de ser de seda aquel pañuelo, su nariz había sufrido las consecuencias del dolor que le había causado. Entonces cerré la puerta igual que la había abierto y me marche igual que había llegado. Estaba segura de que Daphne la consolaría, tal vez no tan bien como yo, pero está claro que no le haría daño como yo le había hecho.

Me fui directa a mi casa, ahora sería yo la que llorase durante todo el día, por la persona que tanto amaba y que acaba de perder por una estúpida noche de Fiesta.

La mañana del Sábado fue un infierno, mi hermano y mi madre no paraban de llamar a mi puerta, intentando averiguar la causa de mis llantos y lagrimas, con el mismo resultado en todas las ocasiones, una negativa por mi parte y un “por favor, dejarme en paz, quiero estar sola”, las misma frase que siempre usaba cuando realmente no deseaba otra cosa que estar sola como mis propias palabras indicaban. La única que era capaz de consolarme y sacarme de ese estado era Jaina y precisamente no estaba en casa, mi hermana se había quedado a dormir en casa de su mejor amiga, la noche anterior al igual que yo salió hasta muy tarde y no volvería hasta después de comer.

Pasé el resto de la mañana hasta la hora de la comida en mi habitación, intentando pensar en como mirar a la cara a Laire cuando le viese el lunes en clases, que le diría cuando me pidiera explicaciones, si es que me las pedía, si es que me hablaba o mejor dicho si es que me dirigía la palabra de nuevo, que le respondería, porque estaba claro que el Domingo no quedaría con ella como habíamos planeado para ir al Karaoke que le había prometido, pues era mas que evidente que algo así no pasaría en siglos de nuevo, al menos no de momento.
En ese instante mi móvil comenzó a sonar, sacándome de aquellos pensamientos.

- ¿Hola?
- Hola, soy yo, Drew, no me gusta jugar sucio y la forma en que Courtney lo hace menos, no se que demonios te habrá dado para que estuvieras como quedaste, pero está claro que te drogó, no sería la primera vez que lo hace, no se, tal vez, algún tipo de narcótico, ni idea, debes de saber que aunque yo te este diciendo esto, no te va a servir de nada, porque seguro que tiene más ases en la manga y seguro que ahora esta ideando algo nuevo.
- ¿Por qué me ayudas? ¿No se supone que a ti te gusta Laire?
- Sí, así es, pero como te dije antes, me la ganaré limpiamente, además Courtney me debe muchas y no esta lejos el día en que me vengue de todas las que me ha hecho.
- Ya veo, así que es algo personal.
- Puedes llamarlo así si quieres, aunque yo diría más bien intimo.
- ¿Entonces dices que crees que me ha drogado? ¿pero… cómo? Estuve bebiendo toda la noche del mismo vaso y sino mal recuerdo, creo que no lo solté.
- Eso no sirve de nada, ella es muy hábil y rápida, en cualquier descuido pudo echarte algo.Hay una droga que te deja sin voluntad propia, aunque la suelen usar violadores, hombres generalmente, no me extrañaría que Courtney fuese la primera mujer en darle uso, creo que se llama algo así como Burundanga, sino mal me equivoco, cuando te despiertas, te duele todo el cuerpo y pierdes la memoria, horas de tu vida incluso a veces casi un día entero.
- ¿Crees que Courtney ha sido capaz de usar Burundanga conmigo?
- Pues, es posible, ella es capaz de eso y más.
- De todos modos aunque fuera así, no tengo pruebas de ello – pues era verdad, aunque eso fuera cierto, no había nada que lo demostrará y me lo confirmase.
- No aún, pero podríamos conseguirlas, si se lo sacamos en uno de sus alardes, suele contar sus aventuras y como consigue llevarse a la cama a sus nuevas conquistas, en cualquier momento se le puede escapar si sabes tirarle de la lengua tan bien como yo.
- ¿Dices que intentarías sacarle una confesión a Courtney sobre si me drogo en la noche que me llevo a la cama?
- Así es, lo haría encantada.
- Pero, ¿tú que ganas con esto?
- No creas que te saldrá gratis, si consigo que tú persona quede limpia ante Laire y que ella sepa toda la verdad sobre lo que realmente pasó, volveréis a ser amigas igual que antes, pero con una condición, la dejarás en el instante que todo se aclare. Está más claro que el agua que Laire solo tiene ojos para una persona, y esa eres tú, nadie más, la única que podría ser rival para mi eres tú, en el momento que no estés en el medio, ella estará libre, no se si querrá salir conmigo, está claro que al principio me costará, pues también está Daphne, pero esto si será jugar limpio, al menos si desde mi punto de vista, es un pacto limpio y justo, te estoy dando a elegir, no es una trampa, te prometo que no intentaré nada, todo será tan legal como te lo estoy contando.
- ¿Pero si corto con ella, de que me servirá que sepa la verdad? Será recuperarla para volver a perderla, además te estaré dejando el camino libre.
- Al menos volveréis a ser amigas ¿no? Podrás verla siempre que quieras, me caes bien y es mejor tenerte de mi lado que en contra. Solo te pido una oportunidad, si yo misma veo que no tengo posibilidades con Laire incluso estando tu fuera del medio, yo misma me apartaré y te ayudaré a recuperarla del todo. ¿Hay trato?
- ¿Me prometes que todo será tal y como has dicho?
- Te lo prometo.
- Pues que remedio, mejor amigas que nada, ahora mismo si no hago algo, la perderé del todo y eso si que no podría soportarlo. Ok, esto es un trato.
- Pues trato hecho, supongo que querrás hablar con Laire y explicarle que crees que te drogaron, no lo hagas aún, Courtney debe creer que te tiene donde quiere, ven a la casa de Daphne éste Domingo y te contaré lo que se me ha ocurrido, hablaré con ella y le pondré al corriente de todo, ahora mismo debe de estar muy enfadada contigo y no se si querrá verte, sin embargo si yo le cuento todo esto, estoy segura de que estará de nuestro lado.
- Vale, este Domingo en casa de Daphne, ¿a que hora me puedo pasar?
- Te mandaré un mensaje al móvil diciéndote la hora. Todo debe estar calculado para que Courtney no sospeche nada.
- Ok, pues hasta el Domingo entonces y no creas que pienso rendirme con Laire, se que ella me quiere sólo a mi y que aun que corte con ella, no lo aceptará, solo será cuestión de tiempo el recuperarla, este trato está más de mi lado que del tuyo.
- Eso ya lo he tomado en cuenta, no te preocupes por mí y preocúpate de lo tuyo, ya se verá a favor de quien está todo cuando termine el juego. Cuídate Honey.
- Lo haré, Queen Bee.
- ¿Queen Bee?
- Sí, Abeja Reina, esta claro que si alguien es la reina entre tú y Courtney, esa eres tú, supongo que ella pensará lo contrario, pero para mí tú eres Queen Bee.
- Mmm, me gusta ese apodo, jaja.
- Sí, a mi también el que tu me has puesto. Quiere decir miel, ¿cierto?
- Así es, por que eres tan dulce como la miel y a mí la miel me atrae, pero ¿sabes que?, precisamente la abeja Reina es la que prueba la miel mas dulce, de más calidad y mas buena.
- Y supongo que Laire es ese tipo de miel.
- Para mí al menos sí, Laire es mi Royal Jelly o Jalea Real, la mejor miel del mundo, pero no te lo tomes a mal, tú también debes estar bien rica, seguro, pero lo siento, Laire es mi tipo ideal.
- Tranquila, no te equivocas en nada, yo ya la he probado y sí, te garantizo que es la mejor, es una pena que sea solo para mí.
- Jaja, ¿no deberías hablar en pasado?
- Yo diría más bien en futuro, admito que ahora mismo no es del todo mía, pero lo será de nuevo.
Jaja, ya lo veremos. Que duermas bien esta noche y no te comas demasiado la cabeza, todo saldrá bien, ya verás.
- Lo intentaré y gracias por todo, de verdad.
- Hasta mañana., Reika.
- Nos vemos, Drew.

Parece ser que la suerte estaba de mi lado, como diría Laire, la suerte no, sino esa energía todopoderosa llamada Dios, que de vez en cuando interviene en el libre albedrío que nos ha dado, azar o como quieras llamarlo.

Después de tan milagrosa conversación con Drew, mi madre volvió a llamar a mi puerta, me preguntó que si ya estaba mejor y que si era Laire quien había llamado, le dije que sí, que ya estaba mejor, pero que no era Laire, que era una amiga que conocí este fin de semana, que no se preocupara que ya todo estaba bien.

Llegó la hora de la comida y tal y como esperaba, Jacen me pregunto por la causa de mi previo estado.

- ¿Qué te ha pasado? ¿Por qué llorabas?
- Nada, no te preocupes, un pequeño enfado entre amigas, pero ya todo está bien.
- Bueno, si es así me alegro. Llegue a pensar que algún tío te había hecho llorar y ya estaba apunto de …
- Jajaja, ¿de que? Hermanito, creo que sabes perfectamente que me se defender sola.
- Sí, sí, lo se, pero tú también sabes que puedes contar conmigo para lo que sea.
- Lo sé – le devolví una de mis mejores sonrisas o al menos la que mejor podía poner y era capaz de sacar.

En el resto del día no llego Jaina, a eso de las 16h llamo para decir que se quedaría un poco más en casa de Sidney, su mejor amiga y que estaría en casa sobre la hora de la cena, pues querían terminar un trabajo que debían hacer juntas para la semana que viene.

En lo que quedaba de tarde hice mis deberes del lunes, los del martes y algunos pocos que me mandaron para ciertas asignaturas del miércoles, no se que me pasaba nunca me había puesto tan sería con ellos, tal vez, mi propia mente buscaba la forma de evadir de mis pensamientos todo lo relacionado con las preocupaciones que me invadían y sobre todo Laire que era en lo que más pensaba y me preocupaba. Aunque podía concentrarme en la resolución de problemas de matemáticas, los de química, física y biología, así como en las redacciones y trabajos que tenía del resto de materias correspondientes a las asignaturas de letras: filosofía, literatura, lengua, ingles etc., parte de mi mente estaba en ella, en Laire, en que si no hubiese pasado nada, ahora estaría con ella haciendo los deberes en su casa, siempre no los repartíamos, yo las asignaturas de letras y ellas las de ciencias, aunque parezca mentira a Laire, una chica que quiere estudiar una carrera de Artes, las matemáticas, la química, la física, se le dan genial, esta claro que el dibujo es su fuerte, lo que mas le gusta, pero aun así, estaba estudiando un bachillerato de ciencias, en parte por mí, porque así podíamos estar juntas, pero ella ya había decidido esto mucho antes de conocerme, decía que así, podría hacer cualquier carrera si en un futuro quisiera estudiar otra cosa o si la carrera que escogiese no le gustase que tendría muchas más opciones y salidas posibles, pues en el bachillerato que estamos te permite estudiar tanto carreras de Tecnológicas, como de Salud, Humanidades, Sociales, Comunicaciones, Artes, etc, pues damos todas las asignaturas comunes a todas las salidas, vendríamos a ser lo que antes se llamaba bachillerato mixto, pues damos tanto asignaturas propias de lo que antes se llamaba ciencias y de lo que antes se llamaba letras.

Llego la noche y llego Jaina para la cena, comimos los 4 juntos, Papa no estaba en casa, aun seguía de viaje en Japón y no volvía hasta el domingo.

Para después de cenar ya tenía todo hecho y listo, hasta me dio tiempo para preparar mi mochila y el uniforme del lunes. Entonces sonó mi móvil (celular), fui a por él a la mesita de mi escritorio y en la pantalla pude ver que había recibido un mensaje en el cual había escrito lo siguiente:

De: Drew
Mensaje:
Hola Honey! :D
Mañana en casa de Daphne a las 10 am, ya hable con ella y nos cree. Está de nuestro lado.
Besos y cuídate. ^^ Queen Bee.

Le respondí el mensaje avisándole que lo había recibido y que allí estaría puntual.

Ya estaba todo preparado, solo era cuestión de esperar, mañana sería un día duro y necesitaba estar bien atenta a todo, con los 6 sentidos como diría Laire, así que me fui a dormir sin más, pensando en la única cosa que ahora invadía mi mente, mi amada Laire.

Continuará…

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Capítulo 11 – La verdad es el único bien del hombre y tarde que temprano pesa.

- Y entonces fue cuando te agarró por detrás, tú empotrada contra la pared mientras que ella te metía mano, hasta que…

- ¡Ah!!! ¡Para! ¡¡¡¡Para!!!! No es necesario que seas tan explicita Drew!!! Has dado pelos y señales, de cómo, cuándo, dónde, y miles de detalles más, ya nos ha quedado más que claro, todo lo que hice con Courtney.

- Jajajjaa, ha sido tremendo, solo me faltaba la bolsa de palomitas y coca-cola en mano, en serio, mejor que una peli – Daphne comentaba emocionada con los ojos desorbitados como si se hubiese imaginado escena a escena, y detalle a detalle.

- ¡Daphne! ¡En vez de cortarle le sigues el juego!, mira que sois de cuidado las dos - tocándome la frente como si no hubiera remedio para ninguna - Lo siento, pero de verdad que lo único que recuerdo de la fiesta es que poco después de llegar a tu casa, empezamos a beber en el salón, Erick nos sirvió cocktails, cubatas, chupitos, vamos todo lo que pedíamos, el servicio hizo lo propio con la comida, y al cabo de segundos acabamos todos en el agua, la piscina fue lo mejor de aquella noche, al menos de lo que recuerdo, jeje, Laire en el agua estaba mejor que nunca, después de salir de la piscina, recuerdo que fuimos a la terraza que tenéis en la parte de atrás, seguimos bebiendo y no se que más pasó a partir de ahí, el caso es que al día siguiente estaba en la cama con Courtney y de ahí en adelante ya lo sabéis todo.

Estábamos las 3 en la habitación de Daphne, Drew se encontraba tumbada sobre la cama de la rubia, mientras que yo estaba sentada sin más a los pies de la abeja reina, Daphne por el contrario había preferido sentarse en una de las sillas que tenía para la mesa de escritorio donde se hallaba su pc portátil (latop) y demás objetos propios de una adolescente que cursa bachillerato.

La verdad era una habitación preciosa y muy confortable, se veía más ordenada que la mía, no tan grande, pero si algo más que la de Laire. Estaba muy bien acondicionada, pues no hacía calor en absoluto, gracias al aire acondicionado que tenían en toda la casa. Tanto la cama, como el escritorio y las estanterías, así como el resto de muebles eran de pino-barnizado decorado con un diseño de finas líneas verde-oliva, que hacían contraste con las paredes de color azul-cielo en un tono muy suave. La cama era amplia como para 3 o 4 personas y se hallaba situada en una de las paredes laterales, en la única con ventana, aunque esta era muy amplia también.

- No pasa nada, si es necesario yo te lo recuerdo, no me perdí detalle de nada – contestó la morena con cierto tono picaresco.

- Sí, no hace falta que lo digas, ya se lo suficiente como para saber que es así, la prueba de ello es que al día siguiente, eras la primera en estar en el lugar donde ocurrió todo – le respondí avergonzada.

- Discúlpala Reika, es que la chica quiere ser periodista de la presa rosa de mayor – contestó Daphne casi riéndose.

- jeje, mira como me río – dirigiéndoles una mirada de fingido enojo a ambas – porque os aprecio que sino... en fin…

- ¿Aclararás las cosas con Laire? ¿No? – Me preguntó una curiosa Drew – creo que se merece saber la verdad sobre lo que pasó.

- Tal y como decía Seneca “La verdad es el único bien del hombre”, no creo que sea el único bien, pues considero que tenemos muchos otros, sin embargo si es el más importante en una relación, si es que quieres que haya un mínimo de respeto y confianza. Y entre Laire y yo, siempre lo ha habido, así que por supuesto que se lo contaré, lo sabrá todo, hasta el más mínimo detalle.

- Sí, ¿pero como lo harás?, no creo que quiera verte ni en pintura, va ser muy difícil conseguir que hable contigo – Drew aunque me apoyaba, no se la veía muy positiva hacia que mi relación con Laire se arreglase, aunque se la veía muy segura, pues acordamos que después de que lo arreglase todo con Laire, cortaría con ella, dejándole el camino libre, la morena sabía muy bien, que no me rendiría y algo haría para recuperarla, aunque aun no sabía qué, ni cómo.

- Esta noche en el concierto de Ariel, la novia de mi hermano, no se si te acordaras de ella Reika, pues se presentó en la fiesta muy tarde, a causa del ensayo que le tomó más tiempo del que pensaba; al cual espero que aun pienses ir y no faltes a tú promesa, me dolería mucho el saber que no vendrás por lo ocurrido, además Laire irá y será la mejor oportunidad para aclararlo todo, pues al menos cuando hablé con ella ayer, me dijo que iría, que el hecho de que haya pasado lo que paso entre ella y tú, no implica que deba faltar a un compromiso.

- Sí, Laire es así, siempre le ha importado quedar bien con sus amigos, incluso aunque eso implique que ella misma se vea afectada - me quedé pensativa un rato, recordando otros casos en los que había actuado igual de responsable – y claro que me acuerdo de Ariel, me la presentasteis mucho antes de que pasase el infortunio, por llamarlo de algún modo.

- Bueno, pues llevaremos a cabo nuestro plan justo después de salir del concierto, lo que menos busco ahora es montarle un marrón a la novia de mi hermano en un evento tan importante para ella y los demás.

- Claro, faltaría más, está claro que lo que menos busco es involucrar en problemas a terceras personas, me considero una persona muy responsable también – mirando a Daphne seriamente y observando al girar la mirada hacia Drew que ella no lo tenía tan claro – excepto cuando me drogan, claro está.

- Sí, no hace falta que lo digas, ja ja, Drew me lo ha dejado más que claro con su explicación anterior – me contestó Daphne.

- Yo no le veo la gracia – respondiendo a Daphne con una mirada de pocas amigas y siguiéndole el juego.
- Pues yo sí, fue tremendo, jajja – Drew se reía junto con Daphne.
- Que graciosas, en fin, supongo que lo fue, jajjaja.
- Oh, sí que lo fue, sobre todo al día siguiente cuando pude ver ese culito respingón y esas mejillas sonrojadas al verme entrar y pillarte en cueros – de nuevo volvía a la carga.
- ¿Y que tal está de delantera? – Una curiosa Daphne intervenía.
- ¡Eh! ¡Que sigo aquí! Al menos podríais esperar a que me fuera.
- ¿Para qué? Así es mejor, podemos ver tus reacciones, jajja, como dije antes, mejor que el cine.

Pasaron unos segundos de risas y comentarios fuera de lugar sobre mi persona y mi cuerpo, que no me hicieron mucha gracia, pero que hicieron que el ambiente se calmara, ya no estaba tan preocupada como horas atrás, ahora al menos, no estaba sola en esto, sin embargo, aún me extrañaba el hecho de que no hubiese tenido que demostrarles de algún modo que no mentía, Drew conocía a Courtney lo suficiente como para saber que capaz era de lo que había hecho, pero Daphne no me conocía tanto como para meter la mano en el fuego y dar la cara por mí.

- Solo por curiosidad, ¿por qué crees tan firmemente en mi palabra Daphne? – pregunte sin más.

- Pues porque Courtney fue la causa de que Aiden y yo rompiéramos del todo, bueno, lo nuestro ya no funcionaba desde hacia tiempo, en realidad le agradezco que lo hiciera, aunque su intención era totalmente lo contrario a beneficiarme, el tiro le salió por la culata y eso fue lo único que consiguió en realidad.
Yo estaba enamorada de un chica de nuestra clase, Michelle, un amor imposible, o eso es lo que pensaba al menos, teniendo en cuenta que aun no había salido del armario, lo veía todo muy distinto a como lo veo ahora, me planteaba preguntas como, que pasaría si mis padres se enterasen, eso afectaría en todo, ellos no me verían igual, seguramente no lo entenderían.
- Sí, las mismas que me hago yo ahora – le respondí.
- Lo típico, yo también pase por ello – intervino Drew - pero dime que tuvo que ver Courtney en todo esto que nos cuentas, además como es que no sé de ello.
- Bueno, es que en secundaria no estudiabas con nosotras, tú ibas a otro instituto y nuestra relación se limitaba a que eras la novia de Dorian, al cual solo veíamos cuando salíamos con mi hermano y el resto de sus amigos, entre los cuales estabas tú y no siempre.
Courtney tenía que ver y mucho, pues cuando ella se enteró de que me gustaba Michelle, no solo se lo dijo a ella, sino que también a Aiden, todo el instituto se enteró de que Daphne Greví, era lesbiana y que salía con Aiden Crewes solo por las apariencias. Michelle no solo dejó de hablarme, nuestra amistad terminó en ese momento, durante dos meses quise morirme, pero al cabo de ese tiempo, todo fue a mejor, mis padres al principio no podían creérselo, su primera reacción fue de rechazo, el único que me apoyo fue Erick, quien lo diría, es mi hermano al fin y al cabo, pero con el paso del tiempo, ellos también comenzaron a verlo más o menos normal, comprendieron que sí me querían, me tenían que querer tal cual soy.
Quise matar a Courtney en un primer momento, pero hoy en día se lo agradezco enormemente. Si ella fue capaz de hacer algo así, solo por envidia y odio, está claro que por una obsesión, sería capaz de eso y más, sin contar que ahora ya no es una cría de secundaria, ahora es más serpiente y más astuta que por aquel entonces.
- Increíble, así que tú también formas parte de su lista de víctimas – una sorprendida Drew comentaba.
¿Y cómo es que no hiciste nada? Daphne Greví habría hecho algo – añadí curiosa.
- ¿Quién dice que no? Claro que se la devolví y con creces, hice correr el rumor de que se había enamorado de mí y que por despecho y celos, fue que proclamó a los cuatro vientos mi sexualidad y enamoramiento por Michelle, aunque era mentira, todo el mundo se lo creyó.
- Jaja, que buena – Drew se veía muy interesada por todo lo que nos estaba revelando Daphne – supongo que para ella también cambió todo, sus padres… ¿cómo se lo tomaron? Siempre pensé que ella había salido del armario por voluntad propia y no por un rumor, que encima era mentira, o al menos sí a la mitad, porque supongo que sí era lesbiana por aquel entonces, ¿verdad?
- En realidad…, bueno, ya conoces a Courtney, siempre le ha importado muy poco lo que puedan pensar sus padres, lo que no le hizo gracia fue que todos pensasen que ella estaba por mí, no se si le gustaban las chicas por aquel entonces, únicamente salía con chicos y si le gustaban, no se le notaba en lo más mínimo. Eso es algo que tendrías que preguntárselo a ella para saberlo con certeza.
- No, si solo era por curiosidad, ya me conoces, jaja, cualquier chisme me priva, realmente me da igual si por aquel entonces lo era o no – respondió una complacida Drew.

- Vaya, ha sido muy bueno saber todo esto, me dice mucho más de Courtney de lo que ya sé y también me ha ayudado a conoceros mejor, ahora siento que puedo confiar más en vosotras. Aunque admito que me va a costar caro, ¿verdad? – les dije.

- Sí, al menos por la parte de Drew, según tengo entendido – aclaró Daphne.
- ¿Te lo ha contado? - le pregunte.
- ¿Lo de vuestro pacto? Si es eso a lo que te refieres, sí, aunque considero que no ha sido muy inteligente por tu parte, sin embargo no tenías otra mejor opción que esa, supongo que no te quedarás de brazos cruzados – confirmó la rubia.
- Dalo por hecho que no – ya tenía más que claro lo que haría para recuperar a Laire una vez cortase con ella, era muy simple, solo tendría que contarle toda la verdad, está claro que no rompería mi promesa, cortaría con Laire, pero le dejaría muy claro el porque de nuestra ruptura y tenía total confianza en que por mucho que saliera con Drew, no llegarían a nada, así que esa oportunidad que pensaba ofrecerle en bandeja a la abeja reina, no afectaría en nada a nuestra relación, me moriría de celos por unos días, pero tendría que aguantar si quería volver a estar con ella, de este modo me saldría con la mía sin que Drew se sintiera traicionada en el pacto. Pero aún tenía un problema, conseguir que quisiera hablar conmigo y que escuchase toda mi explicación sobre nada más que la verdad.

- Bueno, pues ya esta todo acordado, deberás interpretar bien tu papel, sino quieres que Courtney sospeche de algo – me recordaba Drew.
- Sí, así será, no hablaré con Laire hasta que estemos en clases el lunes, será muy difícil, pero lo intentaré - respiré profundamente, lo que me esperaba dentro de unas horas sería peor que Sodoma y Gomorra y no se si saldría bien parada, no podía cometer errores si quería que todo saliese como habíamos planeado – pero recordar que vosotras también debéis cumplir con vuestra parte.
- Sí, tranquilízate tú también, no cometeremos errores.

Pase toda la mañana con ellas acordando puntos y detalles sobre nuestro plan, hasta que llego la hora de comer, cortésmente acepte la invitación de Daphne para que me quedase en su casa y pude comprobar que su servicio era realmente bueno, la comida estaba deliciosa.
Nunca me ha parecido correcto tener servicio en casa, creo que la época de servidumbre pasó a la historia, todos tenemos nuestras propias manos y piernas para servirnos nosotros mismos lo que sea necesario y el hecho de tener una posición económica de alta clase, no implica que te lo tengan que dar todo con facilidades y lujos, por eso en mi casa no tenemos, únicamente tenemos un servicio de limpieza, pero la causa de ello es que nuestra casa es demasiado grande como para mantenerla limpia una única persona o cinco en nuestro caso.
Ante todo son personas y vivimos en una época en la que gracias a dios, luchamos por los derechos de todos, una igualdad. Aunque a mi madre la acostumbraron desde pequeña a todo lo contrario, cosa que detesto en ella, pues aun es muy clasista, según su forma de pensar, no todos somos iguales, totalmente cierto, pero eso no implica que no nos merezcamos que todos seamos tratados por igual, independientemente de su estatus social, gracias a Dios, poco a poco mi padre la ha cambiado en ese aspecto, nos costó mucho convencerla para que únicamente tuviésemos una cocinera, pues mi madre es un cero a la izquierda en lo que se refiere a cocinar, sin embargo a Helen, la tratamos como si fuera una nana o abuela para nosotros, cuando era pequeña nos cuidaba a mi y a mis hermanos cuando mis padres estaban fuera de viaje o por cualquier otra circunstancia y con el tiempo llegó a convertirse en un miembro más de la familia.

Terminamos de comer sobre las tres de la tarde, el concierto de Ariel no se daba hasta las ocho y media y según me dijo Daphne este no terminaría hasta las doce y media de la noche. Por lo tanto aun faltaban nueve horas y media hasta que todo ocurriese, la espera se me estaba haciendo eterna. Si quería estar a tiempo, debía volver como muy tarde a mi casa sobre las seis y media, pues aún no me había cambiado, así que me quede con las chicas hasta las cinco. Acordamos reencontrarnos en casa de Daphne sobre las siete y media, para irnos todos juntos desde allí.

La música clásica siempre me ha gustado, no es mi tipo de música preferida, sin embargo estaba impaciente por que llegase el momento en que estuviésemos en el concierto. Más que nada porque quería poner a Courtney contra la espada y la pared y devolvérselas todas juntas, pero sobre todo porque me moría de ganas por ver a Laire.

En mi casa me encontré con que toda mi familia entera estaba esperándome, con tanta preocupación por mis problemas, se me había olvidado por completo que mi padre volvía este domingo de su viaje a Japón, él me conocía mejor que mi madre y eso que pasaba muchísimo menos tiempo con él a causa de sus continuos viajes. Nada más verme notó que algo me pasaba.

- Reika, ¿es que acaso no vas a saludar a tu padre? – Me reprochaba mi madre – Estaban los cuatro sentados en el sillón del salón, mi padre les contaba su experiencia sobre como había sido volver a visitar el país del sol, entre otras anécdotas.
- Disculpadme, de verdad que lo siento, se me había olvidado que papa volvía hoy – deje mi chaqueta en el perchero y me dirigí hacia donde estaban, me acerque hasta mi padre para darle un fuerte abrazo, además de dos besos cada uno en cada mejilla como siempre hacía.
- ¿Qué puede tenerte tan preocupada como para que hayas olvidado que volvía hoy? – me hecho en cara mi padre con cierto tono de reproche igual que mi madre – de niña eras la primera en aparecer bajando las escaleras a toda prisa desde tu cuarto cuando oías el timbre que anunciaba mi llegada y corrías hasta mi para darme un montón de efusivos besos – mirándome a los ojos con una fingida tristeza - como cambian las cosas cuando crecen tus hijos.
- Anda papa, si bien sabes que te quiero un montón – echándome encima de él y propinándole todos esos besos que había reclamado con su anterior indirecta.
- La verdad es que sí estoy preocupada, pero tranquilo es algo que tiene solución – le conteste intentando tranquilizarle, sino insistiría y no solo él se preocuparía, sino también los otros 3 restantes miembros de mi familia a los cuales quería tanto.
- ¿Entonces puedo dejarlo en tus manos? ¿Seguro que no quieres hablar de ello? – volvió a insistir.
- No, en serio que todo está bien - acariciando su mano suavemente a modo de tranquilizarle.
- ¿Tiene relación con lo de ayer? Estuviste llorando casi toda la tarde – ahora era mi hermano Jacen el que intervenía.
- Cierto, siempre te encierras y no dejas que entremos ninguno excepto Jaina que siempre lo consigue, aun me pregunto cómo lo hace, y ayer que no estaba ella para apoyarte, nos dejaste muy preocupados a tu hermano y a mí – Mi madre también se unía ahora.
- ¿Ayer? Pues en la cena se la veía muy bien, no llegue a notar nada – pregunto mi hermana intrigada.
- Bueno es que para cuando llegaste ya estaba más tranquila - le aclaró mi hermano.
- Por favor, de verdad que estoy bien, no hagáis de esto una montaña, lo tengo casi solucionado, en serio – volvía a confirmarle a los cuatro.
- En fin, pues nada si lo dices tan convencida será verdad, pero que sepas que puedes contar con nosotros como siempre, cariño – mi padre me agarraba suavemente del hombro con la mano que segundos antes le había acariciado.
- Lo se y gracias a los cuatro – sonriendo a todos mis seres queridos con la mejor de mis sonrisas – Y bueno, cuéntame, ¿como te fue?

Estuve hablando largo tiempo con mi familia sobre el viaje, los negocios que había entablando mi padre, sobre lo último que habíamos hecho los cuatro en su ausencia, lo típico en una conversación familiar, no me quedé mucho, pues tenía que ir a vestirme para el concierto, así que en cuanto observé que estaban más tranquilos, me retiré de tan reconfortable reunión con mis seres queridos y me fui a mi habitación para arreglarme.

Me duche lo más rápido que pude, para esta ocasión mis ropas fueron considerablemente más serias, pero con cierto toque formal, no dejaba de ser un concierto de música clásica, llevaba un vestido azul de corte más largo que el que me preparó Laire para la inauguración de los hoteles, azul marino, bastante escotado, sin tirantes esta vez, con zapatos a juego y como siempre un bolso también. El peinado esta vez fue más sencillo, me lo deje suelto tal y como le gusta a Laire vérmelo, pero no sin antes alisarlo con la nueva plancha que me había regalado Laire para mi último cumpleaños. Me puse nuestro perfume favorito y un ligero, pero elegante y sofisticado maquillaje. Sobre las siete y media ya estaba lista y preparada para lo que ocurriría en unas horas.

Baje de nuevo al salón, allí seguían los cuatro, Jaina le contaba a mi padre sus últimos logros en el coro de música del instituto y Jacen los suyos en el fútbol, mientras mi madre escuchaba atenta a pesar de estar al tanto de ello.

- Volveré tarde, he quedado con mis amigos, así que no os preocupéis si no me veis antes de media noche.

- ¿Tan tarde piensas volver? Mañana tienes clases Reika – me recordaba mi madre.

- Lo se, pero es que voy a un concierto de música clásica y éste no termina hasta las doce y media.

- ¿Un concierto de música clásica? - preguntaba extrañado mi hermano Jacen como si fuese algo de otro mundo.

- Sí, que pasa, es algo muy normal, además es la novia del hermano de Daphne Greví la que toca en la orquesta.

- ¿Y como así has sido invitada? – Preguntó curioso mi padre – no sabía que conocieses a la hija de Antoni.

- Es verdad, esto no te lo he contado, es que ha pasado todo tan rápido, conocí a su hija este viernes en la playa y ese mismo día en la noche, fui a una inauguración, la de los hoteles Ulises, en la cual conocí a su padre, fue todo muy…como diría mama, ¿cosa del destino?

- Vaya, así que por fin has conocido a uno de tus mayores ídolos, siento que no haya sido yo el que te lo haya presentado, ya se que han sido muchas las ocasiones en las que me lo has pedido, pero bien sabes que mi cabeza está tan ocupada…, bueno como veo que vas con prisa, ya me contarás todo sobre los Greví. En cuanto termine el concierto para casa. ¿Ok? – mi padre sabía que era responsable con los estudios y el instituto, nunca me negaban salidas y muchos menos si eran de eventos como un concierto de música clásica donde la invitación provenía ni más ni menos que de la familia Greví.
- Sí, papa, ya hice todos mis trabajos y tareas, así que será volver y acostarme a dormir.

- En ese caso está bien, diviértete mucho – me sonrió mi padre.
- No llegues muy tarde, haz caso a tu padre, termina el concierto y a casa, ten cuidado, no me gusta que salgas tan tarde, de noche todo es más peligroso.

- Sí, mama. – le bese en la mejilla a ella también, sabía que solo me regañaba porque se preocupaba por mí – cuidaros enanos – me despedí de mis hermanos también y me marche a toda prisa en dirección al garaje a por el coche, iba justa y nunca me ha gustado llegar tarde a una cita.

A las siete y media ya estaba en el lugar acordado, esperando en la casa de Daphne, toque al timbre de la verja, al igual que la mía poseía un sistema de seguridad. Aproximadamente su casa tendría las mismas dimensiones que la mía, sin embargo el estilo era más renacentista y con muchos más jardines.
- ¿Sí? ¿Qué se le ofrece? La voz de un hombre de mediana edad respondía al otro lado.
- Soy Reika Aguilar, ¿puede decirle a Daphne que ya estoy aquí?
- La señorita Greví, le está esperando, pase. Se han alquilado limusinas para el concierto, así que no será necesario que lleve su coche.

Esperé a que la verja se abriera del todo y pase con mi coche hasta el interior, aparqué en el mismo lugar que la noche anterior y me dirigí hasta donde se suponía estarían todos.

En la entrada principal de la casa, estaban las mismas personas que había visto la noche anterior, busque a Laire entre todos, pero no estaba, igual aun no había llegado, así que me puse a buscar a Daphne, seguramente estarían juntas, por que ella tampoco se encontraba, sin embargo si que vi a Drew y a Courtney, así que me dirigí hasta ellas, preparada para empezar mi interpretación.

- ¡Hola! – me dirigí a las dos a la vez.
- Hey! Honey! Ya estas aquí – una efusiva Drew me saludo dándome un beso en cada mejilla a los cuales correspondí igualmente.
- Llevabas razón, Laire no quiere ni dirigirme la palabra, no quiere saber de mí, después del concierto me iré directa a casa, mañana tengo clases.
- ¿Eso quiere decir que te has rendido? - Courtney intervino en la conversación.
- Yo no he dicho nada de rendirme, sino quiere hablarme, tendré que provocar que quiera.
- ¿Ah? ¿Sí? ¿Y como lo harás? – pregunto una curiosa Drew.

En ese momento Laire y Daphne venían hacia nosotras, no lo vi venir, Courtney me pillo por sorpresa, me cogió por la cintura, tiro de mí hacia ella y empezó a morrearme.

- Hey! Iros a un hotel – Drew me echaba una mano interrumpiendo así a Courtney.

- ¡Qué! ¿Te da envidia o que? – respondió Courtney.

- Por supuesto que no, bastante veneno se me quedo en el cuerpo de cuando estuve contigo y aun no consigo sacarlo del todo – las abejas se picaban de nuevo.

Laire se retiro sin más y fue a saludar al resto del grupo, mientras que Daphne se acercó hasta nosotras.

- Por fin estáis todos – Daphne me miro a los ojos, supongo que quería darme a entender que de momento todo iba tal y como habíamos planeado – Las limusinas están esperándonos.
- Ok. ¿Cómo nos repartiremos? – pregunto Drew.
- Aiden, Reika, Courtney, Mathew, Dorian, Laire, tú y yo, iremos en una, Cameron, Angie, Brad, Leo, Clare, Patrick y Nicole irán en otra.
- ¿Y Erick?
- Ariel estaba de los nervios y fue para calmarla, él ya está allí.
- Pues nada, avisemos a los demás - las cuatro nos reunimos con el resto y salude a todos como era debido igual que hice con Courtney y Drew.
- ¡Hey! Que bueno verte – Aiden me saludaba dándome dos besos en la mejilla.
- ah, sí, igualmente – realmente estaba buenísimo el chico, no me había fijado hasta ahora, pero sus ojos azules eran realmente hipnotizantes, podía perderme en ellos y su sonrisa me dejaba mas tonta aún – Espabila Reika – me dije a mi misma por lo bajo.
- ¿Espabilar? – pregunto el chico confuso, al parecer llegó a oírme.
- Sí, es que estoy algo cansada y me está entrando algo de sueño, no he dormido bien esta noche – fue lo primero que se me ocurrió, y era verdad.
- Ya veo, ¿sabes? Una vez escuché en un documental que lo mejor para dormir bien, es que dejes resuelto todo lo que hayas hecho a lo largo del día, así cuando vayas a la cama, no tendrás ninguna preocupación al respecto, porque algo esté a medias y debas terminarlo al día siguiente.
- Sí, tiene su lógica, ¿pero qué pasa si ese problema no es algo que pueda resolver en ese mismo día?
- Supongo que como te ha pasado a ti, te lo llevas a la cama y te ronda por la cabeza durante toda la noche, impidiéndote así dormir bien, así que no te queda otra, intenta resolverlo cuanto antes, si no quieres estar en vela muchos días – me respondió con una gran sonrisa.
- Sí, es lo que intento – le contesté.
- ¿Y se puede saber que problema tienes que no te deja dormir bien? – me preguntó curioso.
- Ah, no te preocupes, tiene solución y estoy en ello – no podía contarle lo que me había pasado, me alegraba que él no estuviera al tanto, me daría mucha vergüenza si fuera así, según me contaron Drew y Daphne en la mañana, aquella noche, únicamente nos vieron ellas dos y Erick, a parte de Laire, claro está, y ninguno había dicho nada al resto.
- En ese caso, lo dejo en tus manos, pero que sepas que puedes contar conmigo para lo que sea si necesitas mi ayuda – Aiden posó su mano sobre mi hombro igual que había hecho mi padre horas atrás, pero lo que sentí, fue diferente, a la protección de mi padre ya estaba acostumbrada y es propio que un padre, se preocupe por ti, pero un joven que no conocía de mucho más que unos días, realmente debería ser una buena persona, otro punto a su favor.
- Lo haré, gracias – le devolví una de mis mejores sonrisas y le bese en la mejilla en respuesta a su amabilidad intentando agradecérselo.
- No hay de qué – me guiño el ojo está vez y acto seguido fue a hablar con los demás.

Una vez supimos como debíamos ir agrupados, nos subimos a las limusinas, intenté sentarme al lado de Laire, pero Courtney me lo impidió. El interior del vehículo era igual que la mayoría de limusinas, con asientos para 4 personas en la parte de atrás, los cuales miraban de frente a los otros 4 ocupantes que se sentaran en la hilera del medio, los cuales daban la espalda al conductor y al que fuera de copiloto en la parte de adelante. Nosotros éramos ochos personas, de modo que teníamos la cantidad justa de asientos, en la hilera de atrás íbamos Aiden, yo, Courtney y Drew, y en la hilera de asientos del medio iban Daphne, Laire, Mathew y Dorian.

Al menos tenía a Laire en frente, sin embargo no me dirigió la mirada en todo el trayecto y eso me dolió más que nada, sentía que mi alma se iba a desgarrar del todo.

Durante la mayor parte del trayecto hable con Aiden, me agradaba su compañía, la conversación con él era interesante, no era un chico aburrido como otros muchos que se ponen a hablarte de temas que solo a los chicos les gustan, con él se podía conversar de cualquier ámbito y temática, gracias a él, pude llevar mejor el hecho de tener a Laire a tan poca distancia y que no pudiera decirle nada.
Courtney no hizo ninguna de las suyas durante el trayecto, tanto ella como Drew estuvieron calladas. Daphne conversaba con Laire igual que hacia Aiden conmigo, mientras que Dorian y Mathew se limitaban a escuchar.

En la entrada principal del Auditorio Nacional de Música donde se realizaba el concierto de música clásica de Ariel, se encontraba Erick esperándonos, el chico indicó al chofer mediante señas que podía estacionarse enfrente, lo mismo hizo con la limusina de “los emparejados” que iba detrás de la nuestra, nada más detenerse el vehículo bajamos todos y Daphne fue directa hacia su hermano.
- ¿Es en el grande? – le preguntó.
- Sí. – Erick hizo una pausa como si pensase en algo que debía recordar - ¡Ah! Las entradas –el chico saco de su bolsillo izquierdo un taco de tickets y se los dio a Daphne – No las pierdas.
- No, tranquilo, ahora mismo se las daré a todos – mientras la rubia las contaba para verificar si habían la cantidad exacta - ¿Qué tal está Ariel?
- Algo menos preocupada, pero igual de nerviosa, ya la conoces.
- Sí, me imagino que estará como la otra vez, ya verás como le sale bien – Daphne paso su mano sobre la espalda de su hermano y acto seguido se dirigió a entregarnos las entradas.

Uno por uno tomamos ese pequeño papel que nos permitiría el acceso y a continuación fuimos guiados por los hermanos Greví hasta el interior, de lejos pude ver como las limusinas se marchaban cada una conducida por su respectivo chofer, seguramente a prestar sus servicios a otros clientes, tal y como habían hecho con nosotros.

Dentro del edificio el lugar era inmenso, conforme pasaba por los pasillos que nos llevarían al auditorio donde se realizaría el concierto, iba observando la arquitectura de este y la verdad, el estilo tan clásico que denotaba con detalles románicos en la estructura incluso la que formaba parte del escenario donde se produciría el acto, contrastaba con el inmueble moderno de los asientos donde se colocarían todos los presentes, con un color rojo intenso para las alfombras, así como para la tapicería y respaldares de las butacas. A parte del auditorio en el que estaríamos, existían 4 más, dos de ellos, los mas pequeños, la petit salle y el enfant auditorium y los dos restantes la gran salle y el templete. El que nos tocó a nosotros se hacía llamar el Aula Magna, el mayor y más importante de todos. Se inauguró el 3 de Abril de 1957 y se utiliza desde entonces para actos de grado, conferencias, funciones de orquesta, coros y teatro. Pero el elemento diferenciador del auditorio, era sin duda, la existencia de los famosos grandes paneles reflectantes conocidos popularmente como “platillos volantes”, aun que su denominación correcta es la de "Nubes Acústicas". Fueron diseñados con formas biomórficas y en múltiples colores. Se calcularon para que reflejasen el sonido de diferentes ondas acústicas y hacia diferentes zonas de la audiencia, preestableciendo que no hubiera una focalización de ciertas frecuencias en ciertas partes de la audiencia. Por regla general, la dimensión mínima que tiene que tener un panel reflejante, es el doble de la longitud de onda (λ) de la frecuencia mínima que queremos reflejar. Por ejemplo: Frecuencia de 250 Hz tiene una λ = 1,36 m. Por lo tanto la dimensión mínima del panel será de 2.62 m. (λ = 2a).

En el aula de ensayo, la novia de Erick, estaba hecha un manojo de nervios, acompañada por el resto de sus compañeros todos practicaban y terminaban de enseñar las piezas que en cuestión de minutos les tocaría interpretar.
- ¿Dónde se supone que esta Ethan? – Reclamaba Ariel al resto de sus compañeros - sin él no podemos dar el inicio.
- Lo vi en el baño hace un momento – contesto otros de los presentes.
- Espero que no se le ocurra… - las palabras de la joven fueron interrumpidas.
- Ariel tranquilízate por más que te pongas así, no nos saldrá mejor el concierto – parece ser que el joven del que se hablaba acababa de entrar.
- Lo se, solo quiero estar segura de que estamos todos y de que el esfuerzo que hemos puesto en ello sirva para algo.
- Esta bien, cálmate, todo saldrá bien, ya veras – el joven la llevó hasta donde se encontraba el resto y se pusieron a ensayar también.

En ese instante apareció el director, era un hombre de edad avanzada, unos 60 años tal vez.

- Bien, en 5 minutos quiero que salgáis por la puerta tal y como ensañamos la última vez – el hombre se recolocaba el nudo de la corbata una y otra vez, parecía que el también estaba nervioso.

En el Aula Magna, ya estábamos todos sentados esperando en las butacas, a Laire le toco en una fila de asientos más adelante que la mía, desde donde estaba podía verla sin que ella se diera cuenta, seguía hablando con Daphne, la cual no paraba de mirar al escenario en espera a que saliera por fin Ariel, su hermano Erick estaba igual o más nervioso que ella. Al instante comenzaron a salir todos los músicos al escenario, Ariel se coloco de las primeras junto a su compañero Ethan. El director se coloco el primero de espaldas al público y nada más hacer el ademán de inicio con su mano derecha que sujetaba una batuta, todos aquellos que debían comenzar, se pusieron a tocar sus instrumentos.

Nunca antes había visto ni oído algo igual, la perfecta coordinación entre ellos hacía que pareciera que todos estuviesen conectados perfectamente por algún tipo de mecanismo que los mantuviera unidos, invisible al ojo humano, como si todos formasen un único ser. Eso era lo que Laire llamaría perfección existente en un grupo, pues era esa unión lo que generaba la perfección en todo lo que salía de ellos, cada nota unida a otra, formando un sonido el cual se unía a otro formando una melodía celestial a los oídos de todos. Me quede embobada por largos minutos, atendiendo en todo momento a la interpretación del grupo de genios que formaban. No me moví ni un ápice de mi sitio desde el inicio hasta el final, entre la lista de autores y obras que interpretaron estaban Vaughan Williams y su The Lark Ascending, Rachmaninov y su Concierto para piano y orquesta nº 2 (1900), Beethoven y su Concierto piano nº 5, op. 73 "Emperador" (1809), Mozart y su Concierto para clarinete, K 622 (1791), Bruch y su Concierto para violín y orquesta nº 1 (1867) Elgar y su Concierto para violonchelo, opus 85 (1919), Beethoven y su Sinfonía nº 9 (1824), Vivaldi y Las cuatro estaciones (1723), Elgar y sus Variaciones Enigma, opus 36 (1899), Bach y su Concierto para dos violines, BWV 1043 (1723), Pachelbel y su Cannon en Re mayor (1680), además de una larga lista de autores y más obras que desconocía hasta ese momento.

Pasaron las horas y en verdad, se me hicieron amenas, disfrute del concierto totalmente. Únicamente me levante de mi asiento para ir al servicio en una ocasión.
Nada más terminar, nos dirigimos a saludar a Ariel, queríamos darle la enhorabuena antes que nada.

- ¡¡¡Ha sido sublime!!! – un eufórico Erick se dirigía hacia su novia para dársela antes que el resto.
- Creo que podré presumir de cuñada en un futuro – comentaba una alegre Daphne.
- Es una pena que sea hetero – una descarada Courtney se dirigía hacia ellos, seguida de Drew y el resto.

Laire y yo observábamos calladas como todos comentaban la actuación, parece ser que éramos las únicas que no sabíamos que decir.

- Habéis tocado hasta a Morricone con La misión de 1986 - se oían comentarios de todo tipo que nosotras dos no entendíamos muy bien, pues de música clásica sabíamos bien poco.
- Sí y también a MASSENET con Thais de 1894 - Erick era el que respondía en está ocasión.

Poco después todos salimos hacía el exterior, en cuanto vimos que la mayoría de las personas ya se habían ido. Ariel se fue con sus compañeros de la orquesta hacía la zona de ensaño, debían cambiarse y guardar los instrumentos. Nosotros les esperaríamos en la salida, en la puerta principal del edificio donde unas horas antes habíamos llegado. Era la hora del momento que había esperado tanto. Repasaba con detalle todo lo que había acordado con Daphne y Drew, no podía cometer errores tal y como habíamos planeado. Únicamente había una cosa en mi mente, pasase lo que pasase, no me dejaría vencer por Courtney, ni por Drew, ni por nadie, recuperaría a Laire costase lo que costase.

Continuará…

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Capítulo 12 – Poco a poco se desvela
todo.

- Bien aquí me tienes, donde querías, lejos del resto,
aun que no entiendo porque te preocupa y te esmeras tanto porque los demás no se enteren, si aun que ellos no sepan nada
ahora, se van a enterar por mi tarde que temprano, jajaja – Courtney muy segura
de sí misma intentaba provocarme, nos encontrábamos paradas en una zona
bastante alejada de la puerta principal del Auditorio Nacional de Música, se la
veía muy complacida por ello, daba la sensación de que esperaba escuchar algo
que ya sabía que escucharía, me alegre en ese momento, fui tan estúpida, al pensar que estaba cayendo en mi engaño –
En fin, al grano, supongo que me has pedido que venga aquí, por que quieres
decirme la respuesta a mi proposición, por fin te has decidido, es eso,
¿verdad?


- Sí, seré tu novia, aun que eso signifique tener que
olvidarme de Laire, ella me gusta, no te lo voy a negar, la quiero un montón
sí, pero es muy importante para mí lo que puedan pensar los demás sobre mi persona,
sobre todo siendo quien soy, la reputación de mi familia es más importante que
nada, ellos son lo más grande en mi vida y no pienso dejar que estén en boca de
la gente por un estúpido amor por una chica que seguramente será algo pasajero,
pasados unos años, seguramente esté casada con el que será mi futuro marido y
el padre de mis hijos y Laire no será más que un recuerdo del pasado, una
aventura en mi época de adolescencia, un historia que tal vez escuchen mis
nietos algún día como una aventura más de mi época de experimentación sexual.


- Vaya… veo que lo tienes todo muy claro, supongo que
la gente de tu clase, piensa en el futuro y lo decide mucho antes con su
familia, vamos, eres el tipo de chica que sabe desde los 6 años quien será su
futuro marido, porque sus padres ya lo han escogido por ella, entonces eso
quiere decir que yo también seré una aventura más, jajjaja – Courtney hizo un
ademán en un intento por colocarse el flequillo del cabello que ahora le tapaba
parte de los ojos - me da igual el futuro,
solo me importa el ahora y de momento serás mi novia, tal y como le dije a
Laire en los baños de los hoteles Ulises el mismo día que la conocí – parándose
algo mas erguida intentando recordar algo - fue genial ver su expresión cuando
se lo susurré al oído, jajjaja.


-Ah ¿si? Bien por ti, no conseguirás joderme más de lo
que yo quiera Courtney, si es eso lo que buscas, ya me da igual lo que me digas
de Laire, entiéndelo bien, es cosa del pasado para mí.


- Mmm – se quedo un momento pensativa, no se que
estaría pasando por su cabeza en ese momento, pero por su expresión estaba
claro que no era bueno – creo que estoy un poco decepcionada, no pensé que
sería tan fácil, pero por si acaso, iré a recogerte mañana a la salida de
clases, no pienso dejarte una oportunidad tan obvia para que puedas
reconciliarte con Laire, si me entero de que has hablado con ella y que lo
vuestro ha vuelto a lo de antes, no tendré piedad, no me dejarás otra opción
que ir a donde tus padres y contarles todo lo que no quieres que sepan.
¿Entendido?


- ¿Qué? Si piensas que voy a dejar que me controles,
vas lista – ya supusimos Daphne, Drew y yo que podría desconfiar, pues su
intuición tampoco se quedaba atrás, a diferencia de que Courtney simplemente
acertaba porque no se fiaba ni de Dios.


- Por supuesto que lo haré, si vas a ser mi novia, a
partir de ahora harás lo que yo diga – una zorra, eso es lo que era.


- Haz lo que te de la gana, no pienso decirle nada a
Laire, pero que te quede claro, no me darás ordenes, si quieres estar conmigo
tendrás que respetarme.


- Ya lo veremos – La pelirroja se abalanzó sobre mí de
nuevo, igual que horas atrás en la entrada de la casa de Daphne, e igual que la
primera vez que la conocí en la playa, pero está vez no dejaría que me besase o
al menos eso pensaba.


- ¡Para! ¡Suéltame! – Forcejeaba con ella, pero cuanto
más insistía y yo me negaba a ello, no servía de nada, era más fuerte, más alta
y tenía más cuerpo, sostenía mis manos con firmeza y no me dejaba moverme – ¡me
haces daño en la muñeca! – Me tomó de la barbilla y entonces pasó, note como
sus labios volvían a entrar en contacto con los míos, otra vez ese asqueroso
sabor, el veneno de una serpiente – ¡Ah! - Estaba siendo demasiado violenta,
note un fuerte dolor en mi labio inferior y al chupármelo, me di cuenta de que
me estaba sangrando – ¡Me has mordido!


- jaja ¿ha estado bien verdad? – Aún me sostenía con
fuerza – volvió a besarme y me introdujo su lengua esta vez, estaba a punto de
llorar de un momento a otro - ¡Por favor!, ¡Déjame!


Debía agradecerle a algo muy grande, por que no se
como ni de donde Aiden apareció en ese momento.


- ¡¿Qué está pasando aquí?! – El chico estaba algo
agitado – He oído gritos, Reika, ¿estás bien?


- Sí, está perfectamente, ¿Qué haces aquí Aiden? –
Courtney se me adelantó y no me dejo responder – ¿no deberías estar con el
resto esperando a la novia de tu querido amiguito Erick? ¿Por qué no vas un
ratito con Daphne y nos dejas en paz? Anda.


- ¡Cállate Courtney! ¡¿Qué le estás haciendo a Reika?!
– El chico observó como aun la pelirroja me sostenía con fuerza por una de mis
muñecas – y sin más agarró a Courtney por su brazo izquierdo y tiró de ella
para que me soltase – Sí le has hecho algo, iremos a la policía, no sería la
primera vez, ya te denunciamos cuando lo intentase con Drew.


- Jajjaja, no estábamos haciendo nada que ella no
quisiera, ¡es mi novia!, y tengo derecho a besarla si quiero, díselo Reika
¿verdad que me has dado tu aceptación hace un momento? – Courtney esperaba mi respuesta y no sabía
que decir, o mentía y así podría hacerla creer que aún me tenía donde quería o
decía la verdad y ella iría a mi casa tal y como había dicho hace unos minutos
a hablar con mi familia.


- Sí, es verdad Aiden, es mi novia, solo gritaba
porque se estaba pasando, es muy violenta y a veces no se sabe controlar – En
ese momento me sentí lo más débil y ruin que había sido nunca en mi vida,
quería gritar, llorar y darle su merecido a esa YLS, pero para ello debía
seguir con mi mentira, ¿alguna vez te has mentido a ti mismo? Imagino que
sabrás lo que se siente, es una horrible sensación que te invade desde dentro,
hasta tal punto que casi no te deja respirar, así me sentía yo en ese instante,
presa de ella, de mi mentira y de mi incapacidad por sacar valor y no dejar que
el miedo me invadiese de nuevo, ¿por qué no podía ser tan fuerte como Laire?
¿Por qué no podía sacar el suficiente valor para ello?


- ¿Estas segura Reika? Si me he dado cuenta de que
algo pasaba, es porque Laire ha venido a donde estábamos llorando a moco
tendido, Daphne se la ha tenido que llevar a casa, no quería explicarnos que le
pasaba, solo pedía que la llevásemos a su casa y entonces es cuando Daphne me
ha pedido que te buscase, que algo había tenido que pasar entre Laire y tú para
que ella estuviese así, me he alejado del resto y no se cómo he conseguido
guiarme hasta aquí, entonces es cuando he oído gritos y he venido hasta aquí
corriendo.


- ¿Dices que Laire que? – No podía ser, ¿cuanto había
oído de nuestra conversación?, ¿desde que parte? y… ¿como nos había seguido?,
ni si quiera me di ni cuenta, lo peor de todo, ¿y si había oído todo lo que
dije sobre ella? Si era así… ¿Qué pensaría de mí?, Dios mío, ¿porque me salía
todo mal?, otra vez era la causa de que Laire estuviese peor que nunca. –
No puede ser, ¿Cuándo?


- Hace unos
minutos, no se cuántos exactamente – Aiden me tomo de la mano y vio que tenía
la muñeca algo roja por los forcejeos – Reika, si la tienes totalmente roja,
estoy seguro de que algo pasa aquí, todo esto no es normal, Laire llorando, tu
gritando y encima niegas que Courtney estuviese abusando de ti, cuando tienes
la muñeca así. – Aiden me tomo de la mano suavemente y empujo de mí para que me
fuera con él. – Vamos, iremos a que te curen esto, seguramente te duela – El
chico se giro hacia mi agresora – Courtney que te quedé claro, no pienso
denunciarte por esto, pero si me entero de que se vuelve a repetir, te advierto
que tomaré cartas en el asunto.


- No me das miedo, imbécil, nunca me lo has dado y
menos sabiendo que fuiste el hazme reír del instituto gracias a mí, jaja, aun
no se me olvida como te hacían bullying los que eran tus supuestos amigos
cuando se enteraron de que Daphne no te quería, que era lesbiana y que solo
estaba contigo por las apariencias, pardillo.


- Sí, es algo que debemos agradecerte enormemente, nos
facilitaste mucho las cosas a ambos, ahora sabemos quienes son nuestros amigos,
ella y yo somos más amigos que nunca y somos por fin felices, aun que la sigo
queriendo, ya no estoy enamorada de ella.


- Vaya que bonito, me da igual, ¿sabes?... ¡Me
importáis una mierda todos!


- Eso ya lo sabemos Courtney, es una pena que estés
tan sola, únicamente siento pena por ti, por eso no te voy a denunciar – Aiden
me sostuvo con delicadeza pero firmemente la mano y me saco de aquel lugar en
el que tan mal momento había pasado, miré a Courtney y observe como me decía en
susurros, deletreando cada palabra para que fuera capaz de leer sus labios “Nos
vemos mañana a la salida de clases cariño” y como se formaba una diabólica
sonrisa en sus labios, me dieron escalofríos solo de pensarlo.


Cuando llegamos a la entrada principal del Auditorio
Nacional de Música ya todos se habían ido menos Erick y Ariel que aun esperaban
por nosotros. Por lo visto las limusinas llegaron hacía tiempo y no podían
esperar, tenían otros servicios que atender después del nuestro. Así que nos
toco pedir un taxi por teléfono, al cabo de unos 15 minutos más o menos un taxi
llegaba para recogernos, subimos los cuatro al vehículo y le dimos las
indicaciones al conductor para que nos llevara a nuestras respectivas casas, la
mía era la segunda más lejana, de modo que en recorrido sería la penúltima, los
primeros serían Erick y Ariel, pues la chica dormiría esa noche en casa de su
novio y él último sería Aiden, el vivía en el centro de la ciudad igual que
Laire, en otra zona distinta pero su urbanización también privada como la de
Laire se encontraba relativamente cerca si comparábamos esa cercanía con la de
mi casa y la de ella.


Llegamos a la casa de los Greví y mi primer deseo fue
decirle a Erick que si su hermana estaba en casa, que por favor la llamase y
que si sería posible hablar con ella, quería saber a partir de ella como estaba
Laire y que había pasado realmente el momento que yo no estuve presente por
estar peleando con Courtney, estaba claro que eso no sería lo más adecuado y
menos por las horas que eran, probablemente la rubia estaría durmiendo ya,
quien sabe, igual ni estaba en casa, igual estaba con Laire, o igual Laire
estaba ahí mismo a unos metros de mí con Daphne porque se hubiesen puesto a
pensar que lo más aconsejable no era llevarla a su casa en ese estado, más que
nada por la familia de Laire; si ese era el caso, cosa que no sabía, podría
salir del coche y arreglarlo todo de una vez, pero el miedo me lo impedía, no podía
hacerlo, no aún. Así que no hice nada, únicamente me despedí de Erick y Ariel y
dejé que el taxi nos llevará a los que quedábamos a nuestras casas.


En el resto del trayecto, Aiden intentó consolarme por
lo ocurrido, conseguí convencerle para que no fuéramos a un hospital por mi
muñeca, le dije que en mi casa mis padres se encargarían de curármela, que
tampoco era para tanto, la tenía amoratada y me dolía un poco, ni si quiera era
un esguince, una pequeña dolencia sin más, que podría quitarse con una simple
pomada para golpes o torceduras. También insistió en querer acompañarme a mi
casa y hablar con mis padres, supongo que quería asegurarse de que ellos
supieran lo que había ocurrido con Courtney, tal vez quisiera que no me pasase
lo mismo que sufrió Drew cuando estuvo con ella y tenía la intención de poner
sobre aviso a toda mi familia sobre el nuevo problema que se me vendría encima,
en cuanto intuí ese posible hecho mi primera reacción fue la de impedirle que
lo hiciera, si mis padres se enteraban de esto, tarde que temprano se
enterarían también de toda la verdad y de momento no era lo mejor, si eso
pasaba, todo lo que había intentado para poder estar con Laire, hubiese sido en
vano.


- No, por favor, no hables con mis padres, si ellos se
enteran, mi vida se convertirá en un infierno.


- ¿Por qué? Tú no has hecho nada malo, hay que pararle
los pies a Courtney, hazme caso sino lo haces, ella irá a más, Drew…


- Tú no lo entiendes, no es que le tenga miedo, no es
por mí, estoy protegiendo a Laire.


- ¿Protegiendo a Laire? ¿Qué tiene que ver ella aquí?
¿No me digas que ella también ha sufrido los acosos de Courtney? Ahora entiendo
porque estaba así – realmente Aiden no
entendía nada, no podía entenderlo, porque no había modo de que lo supiera y
era mejor así – Drew también paso por lo mismo que vosotras y la culpa de todo
ello la he tenido yo desde el principio, si Drew no hubiese venido al Golden
Laurel, nada de esto hubiese pasado nunca.


- ¿Qué tu tienes la culpa de todo esto? - La que no entendía nada ahora era yo.


- Sí, Drew está y ha estado enamorada de mí toda la
vida, bueno, al menos desde que éramos niños…, si vino al Laurel fue por mí y
si conoció a Courtney y se hizo amiga suya, yo fui la causa - se estaba culpando de todo, no era posible,
este chico era demasiado para mí.


- Tú no tienes culpa de nada Aiden, cada persona es
responsable de sus acciones, pero… no entiendo nada Aiden y creo que tú tampoco
estás entendiendo ni de la misa la meca.


- ¿Eh? ¿De la misa la meca? ¿Que es eso?


- Jajajaja nada déjalo, bueno te lo explico, pero
rápido, porque antes te tengo que explicar muchas cosas y creo que tú a mi
también, simplemente es un refrán que quiere decir que no entiendes nada de
nada, que es como estoy yo ahora y tú también, jajjaja, pues la misa no tiene
nada que ver con la meca, pues la meca es una ciudad de carácter sagrado para
los musulmanes, que está ubicada en el oeste de Arabia Saudita, capital de la
zona de Al-Hijaz, donde tuvo lugar el nacimiento del profeta Mahoma, fundador
del Islam, por lo cual es visitada por millones de fieles cada año, en un
peregrinaje que llega a ser tan importante que se configura como uno de los
pilares de su Fé; mientras que la misa suele ser un termino religioso de tipo
cristiano, pues imagino que si sabrás lo que es una misa ¿no?


- Sí, Reika, se lo que es una misa, jaja. – Aiden se
reía conmigo, quien diría que podríamos reírnos en una situación así. -
¿Siempre eres tan explícita? Explicándolo todo, como si quisieras justificarte
o justificarlo todo – jajaja


- jeje – mire al chico con cara de pocos amigos y algo
de vergüenza, ¿por qué tenía que ser tan sincero? Ahora me daba cuenta de lo
que sentía la otra persona cuando alguien es muy sincero,… pero me gustaba,
pocas personas había conocido que fueran capaces de decirme lo que pensaban en
mi cara, Laire era de ellas, por eso me gustaba y la amaba tanto. - Espera un
momento, déjame pensar, porque si me pongo a pensar en todo lo que me has
dicho, no me cuadra nada de nada. ¿Dices que Drew fue a vuestro instituto y la
causa de que se cambiará fuiste tú? ¿Qué cuando llegó a vuestro instituto, ya
sabía de lo tuyo con Daphne? ¿Entonces porque está mañana hizo como que no
sabía nada sobre ello y fingió estar sorprendida?


- ¿Está mañana? –
No sabía si Aiden estaba mas confuso que sorprendido, pero sobre todo,
no sabía quien de los dos estaba mas estupefacto por todo, si él o yo - ¿Has
hablado con ella de esto esta mañana?


- Sí y Daphne ha sido la que me ha contado todo, pero
por algo que me ha pasado con Courtney que tiene relación con todo el embrollo
que se ha montado esta noche.


- ¿Entonces ya lo sabes todo? - me respondió.


- No, todo no, solo que tu y Daphne fuisteis novios y
que si cortasteis, la culpa de ello, la tuvo Courtney.


- Sí, Courtney y Drew, pero claro, Daphne no te dijo
nada, porque ella desconoce ese dato, solo Drew y yo lo sabemos, prometí que
sería un secreto y creo que me he ido de la lengua contigo, no te lo tendría
que haber dicho, le prometí a Drew que guardaría este secreto, pues si Daphne
lo supiera, no perdonaría a Drew nunca.

Aiden fue una nueva fuente de información igual que
había sido Daphne cuando nos contó en la mañana. Él y Drew eran amigos de la
infancia, habían estudiado primaria en el mismo colegio, pero cuando Aiden
llego a 6º curso, sus padres decidieron que su educación sería mejor en otra
institución más prestigiosa, sobre todo ahora que iba a empezar un nuevo ciclo
escolar y de un nivel superior, y justo cuando termino ese mismo año, lo
matricularon en el Golden Laurel High School, misma institución en la que
cursaban los hermanos Greví.


Quien lo diría, si Drew conoció a Courtney el enlace
fue Aiden, la morena había estado enamorada del chico toda su vida, sin embargo
él solo la veía como su mejor amiga. Cuando Drew se enteró de que su amor de
infancia tenía novia y no era ni más ni menos que Daphne Greví, la chica se
sintió muy deprimida al respecto, pues su querido Aiden ya no estaba libre, era
el novio de la chica más popular del instituto en el que él estaba ahora y ella
no podía hacer nada y menos teniéndolo tan lejos, así que decidió hacer
cualquier cosa para recuperarlo, incluso aun que tuviera que intervenir en la
relación de ambos.


La morena se planto con un par de ovarios en el Golden
Laurel, no dejaba de ser la mejor amiga de Aiden y era algo muy normal que una
amiga que consideras como casi una hermana vaya a recogerte al instituto en el
que estudias o al menos así lo veía ella. Sin embargo tuvo la buena o mala
suerte de hacerse amiga de la primera de turno que resulto ser Courtney.


Por aquel entonces Drew no conocía a Daphne, y
Courtney supo muy bien como conseguir que creyera que Daphne era la típica
pija-rica-niña de papa que siempre conseguía lo que quería a costa de su nivel
de prestigio, cuando realmente era todo lo contrario.


Así que desde lejos, sin Daphne y Aiden saberlo, Drew
fue quien informó a Courtney de todas las intimidades de la pareja, pues Aiden
no dejaba de ser el mejor amigo de Drew y se veían todos los fines de semana,
el chico le hablaba de su novia y le comentaba como era, sus gustos, sus
aficiones, hasta sus secretos. Daphne siempre tuvo total confianza en el chico,
pues antes de ser novios, ante todo eran amigos, y por ello nunca Daphne le
ocultó su gusto por las chicas.


Daphne le había dicho al joven, que últimamente no
sabía que le pasaba que le seguía queriendo a él, pero que estaba comenzando a
tener ciertos sentimientos hacia la que era por aquel entonces su mejor amiga
Michelle. El joven no le dio mucha importancia, pues a que chica de su edad no
le pasaban aquellas cosas, confundir atracción por algo más, así que en una de
las charlas de las muchas que solía tener con Drew, en un fin de semana de los
muchos que solían quedar, el joven se fue de la lengua y se lo contó. Drew se
lo contó a Courtney y ahí fue cuando ambas jóvenes vieron la luz, “EUREKA”, por
fin tenían algo por donde atacar a la pareja.


Las dos abejas se pusieron a trabajar y a conspirar, a
seguir informándose sobre Daphne y su repentino gusto por las chicas y a partir
de ahí, os podéis imaginar el resto, sí, pasados unos meses, Daphne y Aiden
tuvieron otra conversación, en la cual la chica le confesó muchas verdades que
al chico no le gustaron para nada, la joven Greví, la popular del instituto, se
había enamorado de su mejor amiga Michelle y estaba completamente segura de
ello, cuando Aiden lo escucho todo, no sabía ni como reaccionar, su novia
estaba llorando sobre sus hombros y se sentía culpable por todo lo que le
estaba confesando, pues al fin y al cabo era su novio y le estaba contando que
amaba a otra persona que no era él.


En un primer momento acordaron seguir saliendo, Daphne
por mucho que amase a Michelle, lo suyo no era posible, así que la pareja
siguió junta como hasta ahora, sin embargo con el paso de los días, Aiden se dio
cuenta de la verdad, Daphne le apartaba la cara cada vez que el chico le iba a
besar, le negaba cualquier contacto físico que fuese más allá que un abrazo
amigable, no le quería a él, no, estaba enamorada de una chica, y el no podía
hacer nada... El chico desilusionado por ello, totalmente destrozado fue a
llorar a los brazos de la que era su mejor amiga, Drew y se lo contó todo. La
morena le consoló como su mejor amiga que era, era su oportunidad y cual mejor
que esa para aprovecharla. Sin embargo había un problema, Drew también tenía
novio, bueno no era una relación seria o un noviazgo como el de Daphne y Aiden,
pero al fin y al cabo era la novia de Dorian, si comenzó a salir con él, fue
por que no estaba con nadie en ese momento y mejor con alguien que sola, pero
para ella Dorian no era nada comparado con Aiden, el chico no dejaba de estar
en su mente por mas que quisiera. No era justo para Dorian, no, pero él tampoco
estaba en la ignorancia, si salía con Drew era también por estar con alguien.
Drew no demoró en contarle a Courtney todos los secretos de Daphne y Aiden y en
cuanto Courtney los supo, ocurrió todo. Sí, al poco tiempo Drew cortó con
Dorian, muy segura de que en cuanto Courtney proclamase a los cuatro vientos lo
de Daphne en todo el Golden Laurel, la rubia se vería obligada a cortar
con Aiden, y si eso ocurría, ella ya
estaría preparada para declararse al chico en cuanto le tocase ir a consolarlo.


Pero no paso así, Daphne conoció a Drew y esa fue la
causa de que la morena se sintiera culpable por todo lo que había hecho, así
que no todo salió como esperaba Courtney. La morena aun que amaba a Aiden, en
el fondo no era mala persona, si había hecho todo lo que hizo, fue porque
pensaba que lo hacía por el bien de Aiden, pues pensaba que Daphne era como
Courtney, la pelirroja había descrito a la rubia como una serpiente, sí, un
intercambio de personalidades y no era mala actriz interpretando ser como la
rubia y tampoco haciendo creer a Drew que Daphne era la serpiente que era
Courtney.


Pero todo cambio el día que Aiden llevo a Daphne a su
casa un fin de semana que había quedado con Drew como mucho otros, el encuentro
no fue acordado, fue casual, Aiden ante todo quería la felicidad de su novia y
fue muy comprensivo, entendía que en el amor, si sobra uno, ese se debe
apartar, así que ambos acordaron cortar su relación y quedar como buenos amigos,
pero fingir que seguirían siendo novios ante los demás, de ese modo la
popularidad de ambos no se vería afectada.


En cuanto Drew conoció a la rubia se dio cuenta de lo
bellísima persona que era y por que su querido Aiden se había enamorado de
ella, en verdad, ambas chicas eran muy parecidas, pues Daphne también era una
amiga para Aiden como Drew lo era, pues así fue como empezaron su relación,
como amigos, siempre se contaban todo, tenían total confianza entre ellos,
hablaban y sabían comunicarse, lo principal en una relación.


Drew comenzó a sentir remordimientos y le contó a
Aiden lo que había hecho, que ella fue quien le contó a Courtney que Daphne era
lesbiana, que ella había ayudado a que esos rumores se extendieran y que si los
que antes eran sus amigos se reían de él, la culpa de todo eso, la tenía ella.
En un primer momento Aiden entró en cólera, no podía creer que su mejor amiga
hubiese hecho todo aquello, la aparto de su lado, y no la hablo en mucho
tiempo. Él no le dijo nada a Daphne pues no serviría de nada que lo supiera,
pues solo generaría más problemas, además ellos dos ya estaban bien.


Sin embargo, los meses pasaron y para la chica recibir
rechazos del chico que era el amor de su vida, que él no quisiera ni hablarle,
que la ignorase como si no existiese, que le colgase las llamadas que le hacía,
todo eso para Drew era insoportable y no se iba a quedar de brazos cruzados,
no, así que decidió que volvería a ganarse la confianza de su mejor amigo al
que amaba mas que nada; sí, Drew también fue la causa de los rumores de
Courtney, después de todo como dijo Reika, ella era la abeja reina, camuflada
como un simple peón de ajedrez.


La morena investigó, conspiró y espió a su confidente
y quien lo diría el punto débil de la serpiente era el mismo que tenía Daphne, también
le gustaban las chicas y dios cuanto, pues día sí y otro también se ligaba
alguna de las chicas del Golden Laurel, no fue muy difícil para la abeja reina
darle la vuelta a la tortilla, consiguió que el efecto domino generado por los
rumores que habían ocasionado Courtney y ella misma cayera sobre la propia
Courtney.





- ¿Entonces fue Drew quien tuvo la idea de crear el
rumor sobre que Courtney realmente estaba enamorada de Daphne y que había hecho
todo este embrollo para que rompiera con Aiden?


- Así es – sonrío el joven ampliamente y con cierto
toque de malicia – “Tarde que temprano todo lo malo que haces se vuelve contra
ti y se vuelve por triplicado”, yo fui
el encargado de transmitir el rumor junto con Daphne, je je, pero Daphne cree
que la idea fue mía, ella no sabe nada con respecto a lo que hizo o dejo de
hacer Drew como te dije antes.


- Sí, ese dato ya lo conocía, pero creía que solo Daphne
había sido la encargada de la venganza – mire a Aiden por un rato y me puse a
analizarlo todo detenidamente - ¿Entiendes ahora por que no le puedes decir
nada a mis padres? Si les hablas sobre lo ocurrido con Courtney, tendremos que
decirles todo lo demás que acabamos de descubrir. Si ellos se enteran de todo
esto, no solo me apartaran de Courtney, sino que además me sacaran del Nova
Duero, me apartaran de todo, de vosotros, de mis amigos y sobre todo de la
persona que mas quiero, me quitaran a Laire, no lo soportaría, ella es… es…es
mi todo, sin ella, yo… volvería a ser solo Jaded.


- ¿Eh? ¿Jaded? – Aiden volvía a poner el mismo gesto
de confusión que empleó cuando dije lo de la meca, me recordaba a la cara que
ponía el personaje de Naruto cuando miraba confuso a algunos de sus compañeros
o amigos, pues Laire solía ver esa serie muy a menudo y no había día que no me
tocase verla…, era tan gracioso, su gesto…


- Jajjaaj, nada no me hagas caso, es otra de mis
típicas frases, ya te iras acostumbrando.


- Ah, vale – el me miró serio esta vez – Sí, se lo que
quieres decir, no me apetece tener que contarles a tus padres todo esto y menos
aun hacerles una biografía de mi vida romántica como la que te acabo de dar a
ti.


- Jajajaja, una biografía de tu vida romántica - me
restregaba el ojo izquierdo, se me había escapado una lagrima de tanto reír por
sus ocurrencias – supongo que no podemos dársela, ¿quizás en un futuro podamos
escribir un libro sobre ella? Jaja – le saque la lengua en gesto de broma.


- No se, tal vez, me lo pensaré – devolviéndome el
gesto de sacarme la lengua - ¿Entonces que haremos al respecto? Sigo sin
entender entonces porque Laire llego llorando a nosotros, ¿que fue lo que vio o
escucho para que se alterase tanto Reika? -
el chico me miraba esperando respuesta de mi parte y la verdad, se
merecía saberlo todo al igual que yo sabía todo lo suyo.


- Disculpad jóvenes, perdonad mi interrupción, pero
creo que estamos en el lugar que me indicasteis – el taxista reclamaba nuestra
atención, con tanta conversación nos habíamos abstraído de todo y no nos
habíamos dado cuenta de que ya habíamos llegado a mi casa.


- Sí, perdone, es aquí – abrí mi bolso y saque mi
cartera - ¿cuánto es?


- Pues no lo se, aun hay que llevar al joven a su
residencia ¿cierto?


- No, él se queda aquí – miré a Aiden – no podemos
dejar esta conversación a medias, aún
debo contarte ciertas cosas que debes saber.


- No lo se Reika, mañana también tengo clases y ni si
quiera he cenado, debo volver a mi casa.


- No te preocupes por eso, te llevaré en coche en
cuanto cenemos en mi casa y lo hablemos todo más tranquilo, no puedo ir al Nova
Duero mañana sin que tú y yo hablemos unas cuantas cosas que tenemos que
terminar de hablar.


- Esta bien, si me llevas a casa no habrá problema – saco
su cartera igual que había hecho yo antes – Ten, esto me lo dio Erick, es lo
que calculó que sería la parte que le correspondería pagar por él y Ariel, y
esta es la mía.


- Ah, toma, no es necesario, yo invito – pagué al taxista
y los dos bajamos del auto – podía permitírmelo, después de todo era la hija de
Orlando Aguilar.

En mi casa estaban ya todos durmiendo, eran casi las 2
am, pues aun que el concierto de Ariel terminaba a las 00:30h, a causa de lo
ocurrido terminamos saliendo de allí sobre la 1 am pasadas.


Fuimos directos a la cocina, a prepararnos algo de
cena, el hambre nos podía a los dos, ni si quiera me cambie, aún debía hablar
con Aiden y después llevarlo a su casa. Nos hicimos unos pepitos de ternera
(bocadillos de ternera), saque un par de coca-colas y nos fuimos al salón para
estar más cómodos.


- ¿Vas explicarme de una vez por todas porque Laire
estaba llorando? – Aiden masticaba con ansia el bocadillo, en verdad tenía
hambre, parecía un lobo hambriento a punto de morir de curiosidad, no se si el
ansia de saber era lo que generaba el hambre o es que era así siempre cuando
comía, me recordaba a mi hermano Jacen, mientras que Jaina era paciente y lenta
en su comportamiento cuando comía, Jacen era todo lo contrario, ansioso y
rápido, no se porque, pero la mayoría de los chicos suelen ser así, hay
excepciones como en todo, claro está, pues Laire era de los suyos y era una
chica.


- Creo que escucho todo lo que le dije a Courtney
antes de que tu llegarás – tome un sorbo de mi coca-cola para ayudarme a tragar
– y si es así, ahora si que no se que voy a hacer para recuperarla.


- ¿Recuperarla? Jaja suena como si dijeras, he perdido
mi mochila no se si podré recuperarla… - me miró a los ojos poniendo esta vez
un gesto más gracioso aún que la otra vez, estaba claro que lo hacía aposta - Jajajaja,
Reika solo los objetos se pierden, y si incluso un objeto se puede recuperar
una vez perdido, las personas son incluso más fáciles de recuperar, es cuestión
de hablar con ella y aclararlo todo entre ustedes.


- Tú no lo entiendes, todo lo que dije, fue… - mi cara
se puso roja como un tomate, lo noté porque sentía un fuerte calor en todo mi
cuerpo – esto… ella y yo… bueno, yo estoy enamorada de Laire y todo lo que
salió de mi boca en ese momento fue lo contrario a eso, encima ella lo escuchó.


- ¿Por qué te sonrojas? ¿Te da vergüenza contármelo?


- Bueno, acabo de decirte que soy lesbiana, bueno…, no
se si soy lesbiana, porque también me gusta los chicos, en este caso, ¿soy bis
o lesbiana? En fin… ya me da igual, no viene al caso, el caso es que te acabo
de decir que estoy enamorada de una chica y eso no es algo que se oiga muy a
menudo.


- Bueno, es que yo estoy acostumbrado a oírlo a todas
horas, jaja mi ex-novia es lesbiana (Daphne), mi mejor amiga la que
supuestamente estaba enamorada de mi, ahora también es lesbiana (Drew), entre
mi grupo de amigos, cual de ellos no ha experimentado la homo-sexualidad, creo
que todos menos yo, Erick, Ariel, Leo y Clare, todos los demás, han estado con
personas de su mismo sexo.


- Es verdad, se me olvidaba – mordí otro trozo de mi
petito – bueno, pero aun así es extraño para mi declarar mi amor por Laire y
sobre todo cuando te he conocido no hace mucho, y saber que ella cree que yo no
la amo, eso para mi, es … es lo peor… duele tanto saber que has hecho daño a la
persona que mas amas, sobre todo cuando es mentira todo lo que dije y solo lo
dije para que Courtney creyese que era así y aun peor el modo en que lo dije,
las palabras que salieron de mi boca, fueron espantosas, si Laire escucho eso,
si fue así…





Aiden se acerco a mi y de repente de la nada me
abrazo, comenzó a acariciarme la cabeza, su gesto de consuelo fue el detonante
para romper a llorar, mientras lloraba notaba su calor, sus fuertes brazos
dándome apoyo, sus amables manos acariciándome la cabeza, me sentía segura, era
una sensación de seguridad distinta a la que había sentido cuando mi padre me
abrazaba, distinta a la que sentía cuando Laire era la que me sostenía, después
de todo el era un chico, y no era ni mi novia ni mi padre, ya había sentido
algo parecido en el momento que me dijo que podía contar con él para lo que
fuera cuando le confesé horas antes que no había dormido bien a causa de un
problema que tenía en mente, ese problema era el mismo de ahora y ahora estaba
cumpliendo lo que había dicho antes, estaba siendo mi apoyo moral, era un
amigo, un buen amigo al cual cogía más cariño a cada segundo que pasaba con él,
su olor era agradable y me sentía maravillosamente a su lado, “por favor no me sueltes, déjame estar así
un poco más” esas fueron las palabras que se pasaron por mi mente, pero que
nunca salieron por mi boca, sin embargo no me soltó en ningún momento, como si
supiera que quería estar así por más tiempo, junto a él, estuve abrazada durante
largos minutos y Aiden me dio consuelo y compasión sin esperar nada a cambio.


- ¿Estas mejor? – me pregunto aun abrazado a mí.


- Sí, puedes soltarme si quieres – me seque las
lagrimas con la servilleta que había tomado para la comida y le di un cálido
beso en la mejilla en sentido de agradecimiento por escucharme – Gracias, creo
que si no estuviera enamorada de Laire, ya me hubiese enamorado de ti.


- Jeje – sonrió levemente y se puso rojo – creo que si
te hubiese conocido antes te hubiese pedido ser mi novia hace tiempo.


- Tonto – le di un pequeño empujón en el brazo – no me
digas esas cosas, jaja.


- ¿Qué?, pero si empezaste tú – devolviéndome el
empujón – ja ja.


- Bueno, vale, pero lo dije en serio, no te amo, pero
creo que podría enamorarme de alguien como tú, si no estuviese ya de Laire.


- Está bien, yo lo dije en serio también, en el caso
de que me enamorase – su mirada era sincera, estaba segura de que no mentía,
desde ese momento Aiden se convirtió en mi mejor amigo, el sería mi apoyo a
partir de ahora con todo lo que se me venía encima.


- Debes saber aun más cosas que no te he contado – me
comí lo ultimo que quedaba de mi cena, y al mirar el plato de Aiden pude
observar que el ya había terminado hace tiempo.


- Ok, soy todo oídos – se sentó en el sillón y se puso
cómodo, daba la sensación de que intuía que aun quedaba bastante por saber, le
conté todo desde el principio, como me enamore de Laire, sobre nuestros amigos
en el Nova Duero, como la conocí, como conocí a Daphne y lo acontecido con Drew
y Courtney en estos días atrás desde el momento en que comenzaron a formar
parte de nuestras vidas. Lo que paso en la noche que salimos con ellos a los
hoteles Ulises y la posterior fiesta en casa de Daphne, los acosos de Courtney
hacia mí, el plan sobre poner a Courtney en su sitio que no había funcionado y
los distintos detalles que le quedaban por saber, estuvimos hablando hasta las
3 casi 4 de la madrugada, volviendo a planear sobre que hacer mañana, en este
caso todo lo haría yo sola, sin contar con la ayuda de Daphne o Drew, si tenía
que poner en su sitio a la pelirroja, debía ser yo misma y yo sola la que lo
hiciera, al final se quedó a dormir en mi casa, en una de las habitaciones de
invitados que teníamos, le preste ropa para dormir, de mi hermano claro está, y
acordamos en que nos levantaríamos a las 6 am para llevarlo a su casa y así
tener tiempo de sobra para ir al instituto. Aunque no lo creáis, dormí
profundamente durante esas 2 únicas horas que tuve de sueño, mucho mejor que la
noche anterior, era como si mis preocupaciones sobre Laire se hubiesen ido
durante un momento, me sentía segura de mi misma y segura de que mañana me iría
todo mejor, pues pondría todo mi empeño en ello.

Continuará…

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Capítulo 13 – Pase lo que pase

Ninguno de los dos se percató de que mi coche se encontraba en casa de Daphne, pues lo había dejado en su mansión el día anterior.

- Lo siento Aiden, soy una despistada, con los nervios y todo lo que ha pasado, no me he dado cuenta de ello hasta ahora, me temo que tendremos que pasar por la mansión Greví antes de ir a tu casa.

- Bueno, no te preocupes, a penas son las 6 am y hasta las 9 am que es cuando abren las puertas del Golden Laurel, tenemos tiempo.

- Entonces vamos con tiempo y de sobra – le dije – tendré que tomar prestado uno de los coches de mi padre.

Al llegar fue una sorpresa al encontrarnos con que era Drew quien estaba en la mansión. Daphne había llevado a Laire a su casa y había pasado la noche allí, tal y como había deducido en el taxi la noche anterior. Drew fue quien nos puso al corriente con todo lo que había pasado y que nosotros no sabíamos por no haber estado presentes, desde que Laire salió corriendo al haber escuchado la conversación que tuve con Courtney y todo lo que dije sobre lo que sentía por ella, hasta el momento actual en el que nos encontrábamos.

- Te debo una disculpa Reika, siento que el plan que acordamos no saliera bien, al final Courtney se salió con la suya – por el tono en que lo dijo, se apreciaba a simple vista que de verdad lo sentía, no se si porque realmente le preocupaba yo o porque le daba rabia que Courtney fuese otra vez la ganadora. - Realmente no hice nada por evitarlo, me tomo por sorpresa la situación, la única que supo como reaccionar fue Daphne, no se como lo hace, pero siempre sabe mantener la calma y controlar situaciones de este tipo. – me dijo encogiéndose de hombros.
- Está bien, no te preocupes, la que tiene la culpa es Courtney, no tú. – le respondí, si algo no me gustaba es que la gente me pidiera perdón por algo que ellos no habían causado, por el simple hecho de creer que si hubiesen hecho algo, quizas lo hubieran evitado.

- Después de que Laire llegase llorando a moco tendido a donde estábamos todos cuando salimos del Auditorio Nacional de Música, Daphne fue quien le intentó calmar y aun que intentaba hablar con ella, de poco servía, lo único comprensible que soltaba Laire por la boca, eran sollozos y tú nombre, nada más. Así que intentamos calmarla primero, la llevamos a un banco para que se sentase y le trajimos una botella de agua, de poco sirvió, pues no paraba de llorar aun así. Daphne al final tomó la decisión de llevar a Laire hasta su casa en taxi, pues los únicos vehículos que teníamos eran las limusinas que nos trajeron a todos, pues como bien sabes, todos dejamos nuestros coches en la mansión de Daphne, y las limusinas las íbamos a usar los demás. Me imagino que por eso mismo es que estás tu aquí hoy, ¿cierto?

- Sí, así es, vine por mi coche y porque tengo que llevar a Aiden hasta su casa , y no te disculpes, como te he dicho tu no has tenido la culpa de que el plan saliera mal, fui yo la que no supo afrontar la situación, el miedo me bloqueo, supongo que a ti te pasó lo mismo – Aun que deseaba hablar con ella sobre lo que descubrí de su vida pasada, respecto a ellos y Daphne, y decirle que sabía la verdad sobre lo que nos oculto el día que hablamos de todo ello en casa de la rubia, no toqué el tema, no venía a cuento hablar sobre ello, de modo que me lo guardé para mí, y me hice parte de un secreto que ahora también yo le ocultaría a Daphne por encubrir a la morena que tanto empeño estaba poniendo por compensar todo el mal que hizo en su pasado, y que ahora lo compensaba ayudándome a mí. Confiaría en ella, creo que se lo había ganado, siempre he sido de las personas que piensan que lo que cuenta es como es una persona en el ahora y no como era antes, si había decidido cambiar, se merecía una segunda oportunidad.

- Cierto, el no trajo coche, pues fui yo misma quien le lleve hasta aquí y gracias por no culparme, pero aun así, me da rabia que Courtney nos ganase el juego, sobre todo porque no supe que hacer para evitarlo – respondió la morena.
- Mmm – saque mi móvil y miré la hora – imagino que tu también tienes que ir a clases, a penas son las 7 am, Aiden y tú, vais al mismo instituto ¿cierto? Al Golden Laurel ¿no?

- Sí, así es – me respondieron los dos a la vez.


- Ok, ¿Puedes venir con nosotros y así podemos terminar la conversación?, y Courtney nos ha ganado una partida del juego, pero no la batalla, esto aún no ha terminado.

El rostro de Drew se iluminó – No sé que tienes en mente, pero espero que esa seguridad que ahora posees la mantengas y no se venga a bajo de nuevo, sabes que aún cuentas con mi apoyo para lo que haga falta, aun que no he hecho mucho hasta ahora, espero poder cumplir el trato que hicimos, no creas que se me ha olvidado.

- ¿Has hecho un trato con Drew? – Aiden preguntaba curioso - ¿no se te habrá ocurrido poner en juego algo que…?

- Tranquilo Aiden, no te preocupes, es algo entre ella y yo, sé lo que me hago – “No creas que te saldrá gratis, si consigo que tú persona quede limpia ante Laire y que ella sepa toda la verdad sobre lo que realmente pasó, volveréis a ser amigas igual que antes, pero con una condición, la dejarás en el instante que todo se aclare”. Aun recordaba esas palabras a la perfección, le daría el derecho a intentar tener una cita con Laire a Drew, pero solo sería eso, citas, tal vez un día, tal vez dos, no duraría más que eso, saldrían, irían a algún sitio, al cine quizás, a una discoteca, quien sabe, pero todo quedaría en eso, igual ni si quiera llegaba a eso, Laire no tenía intereses en la morena, se lo había dejado claro el día que se conocieron, si realmente iba a intentarlo con Laire, le costaría muchísimo. Este trato estaba a mi favor y no me daba miedo en absoluto lo que resultase de ello.


- Bueno, está bien, no me meteré en ello – dijo sin más el moreno.

Drew fue corriendo de nuevo a dentro para recoger las cosas que necesitaba llevarse de la mansión de los Grevi y al poco tiempo ya estaba de nuevo con nosotros para ir al Golden Laurel. Yo aproveche para coger mi coche y dejárselo a Aiden, mientras que Aiden llevaría el mío hasta su casa yo iría en el de mi padre con Drew hasta la casa del chico también.

Una vez allí, Drew y yo esperamos a que él se cambiase de ropa, se duchase y se pusiera el uniforme que todo alumno del Golden Laurel debía llevar. En menos de media hora ya estaba listo, habíamos quedado en que a la salida del instituto el vendría al Nova Duero con mi auto y yo iría en el de mi padre hasta mi casa, igual que él en el mio, dejaríamos el coche de mi padre en mi casa y volveríamos a montar en el mío los dos, acabando por llevarle hasta la suya, volviendo yo sola a mi casa en mi auto recuperado por fin. Sí, lo sé, un verdadero lío.

Durante el trayecto al Golden Laurel hablamos sobre que haría al respecto cuando viera a Laire.

- ¿Bueno, y que vas a hacer al final? – pregunto Drew.
- Ni si quiera yo lo sé aun, algo se me ocurrirá cuando llegue el momento, sé lo que quiero decirle, no se como conseguiré que quiera escucharme, pero haré lo que sea para ello.

Los dos se me quedaron mirando con un rostro de preocupación que más que nada me bajaba los ánimos hasta el suelo.

- Así no me ayudáis, únicamente me pasáis vuestra inseguridad.
- Perdona Reika, es que si ni si quiera sabes tú como, nosotros menos, pero confiamos en ti, sabemos que lo conseguirás. ¿verdad? – contestó Aiden.
- Sí, seguro que lo hace. – respondió Drew intentando mejorar la situación – Recuerda que eres la que mejor conoce a Laire, nadie excepto tú, sabe como llegar a ella.

- Cierto, eso era verdad, nadie la conoce mejor que yo. – Drew hizo que recuperase toda la confianza que había perdido minutos antes, me dio algo que no recordaba que tenía, una carta que solo yo poseía, la mejor de todas.

Por fin llegamos al Golden Laurel, se me había hecho eterno el trayecto, ese día algo se puso a mi favor, porque no era normal, lo que estaba a punto de ocurrir, Daphne estaba allí, en  la puerta del instituto, como si supiera que iba a ir, o quizás simplemente estaba esperando a Aiden y a Drew.

- ¡Hola! trío de ases – dijo la rubia al vernos.
- ¿Trío de ases? – respondimos los 3 a la vez.
- Sí, sois 3 – dijo levantando 3 dedos de su mano izquierda - y juntos parecéis desde lejos como esos jugadores de futbol que son imparables cuando están unidos – contestó la rubia – bueno, el caso es que me ha dado la sensación de que vaís a resolver todo lo que ha pasado, porque lo haréis ¿verdad?
Miré a Drew extrañada  y ella me miró más extrañada aún.- ¿acaso se te había metido dentro la vena :friki:? ves mucho anime, ¿verdad?
- Algo así – soltó sin más la rubia sacándo la lengua y riendose para sí.
- ¿Hay algo que se me haya escapado o que no sepa? – les dije a los tres.
- He hablado con Daphne por teléfono cuando estábamos en casa de Aiden y le he contado todo lo que no sabía, le he dicho que nos esperase en la puerta del instituto, pues necesitas hablar con ella, ¿o me equivoco? – contesto Drew.

La abeja reina me estaba dando otra carta a mi favor, ahora sabría a través de Daphne como estaba Laire, podría preguntarle a ella, todo lo que quería saber y estar de ese modo informada al respecto, antes de hablar con Laire en el instituto.

- Sí, necesito hablar con ella, y te agradezco con creces que se lo hayas pedido, sin si quiera yo decirte – no se como te compensaré por toda la ayuda que me estás dando, no solo a ti, también a vosotros dos -  dirigiéndome a Drew, Daphne y a Aiden.
- Ya sabes lo que quiero, te estoy ayudando porque es un acuerdo que tenemos. - respondió Drew.
- Lo sé, pero a veces creo que lo haces porque quieres y no solo por ese trato.
- Jaja, vaya, creo que me estás cogiendo demasiado cariño, y no deberías hacerlo – me contestó.
- ¿Por qué? El que seamos rivales, no significa que no podamos llevarnos mejor ¿cierto?
- Bueno, pero no demasiado – dijo la morena.

En ese momento se me paso una idea por la cabeza, ¿sería posible que yo le estuviese empezando a gustar a Drew?, no era normal que estuviese poniendo tanto empeño en ayudarme, no, era una idea loca, simplemente me ayudaba porque era parte del trato que habíamos hecho, todo terminaría cuando por fin recuperase a Laire, pues no la recuperaría totalmente para mí, tendría que dejársela a ella unos días, así que todo su esfuerzo, realmente lo hacía por ella, y no por mí.

- Bueno, me parece genial que os llevéis tan bien, pero sino mal recuerdo, creo que si estoy aquí esperándoos en lugar de estar en clases ya, es porque queréis hablar conmigo. – dijo la rubia.
- Sí, perdona Daphne, si hubiese sabido que nos estabas esperando, no hubiésemos tardado tanto. – respiré profundo y solté aquella pregunta que me tenía tan preocupada - ¿cómo está Laire?
- Ella está bien, al menos ahora y no como días atrás, no se que demonios escucho de ti el día del concierto de Ariel, pero tuvo que ser algo muy fuerte para que terminase tan mal, estuvo llorando durante horas y por más que intentaba sacarle palabra, no soltaba ni media, a penas balbuceaba y lo único comprensible que decía era tu nombre.
- ¿Entonces no te ha contado nada sobre ello?
- No, ni una sola palabra, no se si porque no tenía suficiente confianza en mí para ello o porque quizás no quería volver a escuchar de sus labios las palabras que salieron de los tuyos.
- Creo que por lo segundo, conociendo a Laire, después de todo el apoyo que le has dado, no tendría motivos como para desconfiar de ti, si no te ha contado nada, es porque para estas cosas, nunca sabe como sacarlas, se las guarda para sí misma, y las encierra en lo profundo de su ser, después hace como si no le hubiese pasado nada y se recompone de nuevo, pero eso la hace fría como un témpano por un tiempo, hasta que es capaz de sacarlo hacía fuera.
- Pues sí que es grave entonces – comentó una sorprendida Daphne. - ¿puedo saber que fue lo que la puso así?
- Ni si quiera yo sé seguro que fue, creo que llego a escuchar algo que no debería haber escuchado, no se desde que momento estuvo escuchando… en ese momento…, si fue cuando creo que fue, le estaba diciendo a Courtney lo que habíamos acordado que le diría…
- No me digas que escucho la parte en la que tenías que decirle a Courtney que Laire no significaba tanto para ti como para ponerte en peligro ante tu familia y que por ello aceptabas ser novia de Courtney.
- Sí, creo que eso mismo es lo que escucho.
- ¡Mierda! Ahora entiendo porque salió todo tan mal, lo siento de veras Reika, jamás pensé que os seguiría, debería haber estado en ese momento con ella, pero por estar pendiente del resto de personas, no me percate de que ella no estaba.
- Tú no tienes la culpa Daphne, no salió como habíamos planeado y ya está, nadie tiene la culpa de ello, excepto quien ya sabemos todos.
- Courtney – dijimos los cuatro a la vez.
- ¿Y que harás ahora? – me pregunto Daphne.
- Quiero hablar con ella, pero no se si querrá hablarme, necesito saber como está de ánimos, si dices que ahora está mejor, es que finge estarlo, y si es así seguramente este cerrada en balde a todo.
- Pues sinceramente creo que es así, porque cuando le saco el tema, dice que no tiene importancia, que ya está bien y que no desea hablar de eso.
- Mmm… mal, entonces no querrá hablarme, cuando reacciona así, se cierra a todo y más cerrada estará a mí.
- ¿Podemos hacer algo al respecto? – intervino Aiden.
- No, vosotros no podéis hacer nada, no querrá escuchar explicación al respecto de nadie, y más si viene de terceras personas, porque sabrá que vais por mí.
- Sí que podemos hacer algo, Courtney, podemos ayudarte con lo de Courtney y darte tiempo de ese modo – intervino ahora Drew.
- ¿Cómo sabes lo de Courtney? Sólo se lo he contado a Aiden – respondí sorprendida.
- El me lo ha dicho cuando estaba en su casa, ¿recuerdas que tú te has quedado en el salón un momento cuando él ha subido a cambiarse?, yo le he acompañado para meterle los libros y demás cosas que necesitaría en la mochila, en ese momento hemos estado hablando y es cuando me ha contado todo.
- No le dije que lo mantuviera en secreto, pero creo que era evidente, bueno, eres tú y por eso no me importa, entiendo la situación.

No iba a estar sola al fin y al cabo, tendría dos ases de mi lado y una carta de más por si acaso debajo de la manga, Daphne también me ayudaría. Los tres estarían pendiente de Courtney en el Golden Laurel todo el tiempo y cuando fuese la hora de la salida no la dejarían irse en mi busca. Tendría tiempo de sobra para hablar con Laire en el Nova Duero y si no conseguía hablar con ella cuando acabasen las clases a la salida, no pasaría nada, pues aun me quedaría tiempo, ya que Courtney no llegaría al estar retenida por mis aliados.

-Bueno, mmm si podéis hacer eso, será más que suficiente, sería estupendo de echo, mantener a Courtney en el Golden Laurel todo lo que podáis, mientras que yo intento hablar con Leire en el Nova Duero.
- Bien, cuenta conmigo – dijo Aiden. – algo se me ocurrirá para retenerla y que no salga de aquí durante todo lo que pueda – creo que su coche va a desaparecer a la salida de clases – dijo con una sonrisa de oreja a oreja.
- Conmigo también sabes que puedes contar – dijo Drew – algo haré también para que sea retenida aquí más de la cuenta, si Aiden se encarga de su trasporte, yo haré que la castiguen a la salida, discutiré con ella en medio de clases o algo así, sino lo consigo, otra cosa se me ocurrirá.
- Bien, entonces yo me encargaré de ayudar a estos dos en las distintas tretas que hagamos para que nunca llegue a donde estés tú con Laire. – concluyó Daphne – no solo va a perder su coche durante un tiempo, sino que también perderá su celular y cartera.

- Gracias a los tres, de verdad – me despedí de ellos y salí del Golden Laurel dirección al Nova Duero.

Me di toda la prisa que pude, cuanto antes encontrase a Laire, antes resolvería todo, en cuanto aclarase las cosas con ella, pensaría en que hacer para que Courtney creyese que seguíamos sin hablarnos. Si resulta que se daba cuenta de ello, tal y como me dijo, revelaría toda la verdad ante todos, incluída mi familia, la veía capaz de ir al despacho del director y usar la megafonía para proclamarlo a los cuatro vientos por toda la institución o incluso algo peor, mandar una carta a mis padres o vete a saber que.

Primero busque a Laire en nuestra aula, no se encontraba aún y tampoco la había visto fuera en la entrada, quizás aún no había llegado, podría llamarla al móvil y citarla, pero seguramente no respondiera y me ignorase, ella era así, si alguien  le traicionaba o hacia algo que le hiciese daño,  le ponía la cruz y lo tachaba de su vida, y eso estaba haciendo conmigo, tachándome de su vida.

Las clases empezaron y tuve que dejar de buscarla hasta que tuvieramos el descanso de la primera, teníamos 10 minutos entre clase y clase, porque algunos teníamos que cambiar a otra distinta si resultaba que nuestra asignatura siguiente se daba en otra. Aproveché esos minutos en todas las ocasiones que pude y seguí buscandola pero no la veía por ningun sitio, incluso en la biblioteca la busque, lugar que solía frecuentar a veces, cuando tenía que consultar algo para un trabajo o simplemente quería descansar o evadirse del estres de los examenes leyendo un libro, pero tampoco estaba allí.
Volví a mi clase y allí me encontré con Nath, agradecí al cielo verla, seguramente ella supiera donde estaba Laire, era su mejor amiga en el instituto, antes de que llegase yo, y se conocían desde hacía años, si había alguien que la pudiera conocer mejor que yo en ciertos aspectos que no podía saber de Laire, porque no vivi con ella desde su nacimiento, esa era Nath. Se conocían desde primaria, habían entrado al Nova Duero en el mismo año, desde los 6 años de edad exactamente, de modo que Nath conocía lugares a los cuales Laire podría ir y que yo aún desconocía.
- ¿Has visto a Laire? – le pregunte nada más verla.
- Sí, esta muy rara, como ida, algo le pasa, pero cuando le he preguntado, me ha dicho que no era nada.
- ¿Dónde la has visto? – le dije ignorando su comentario de que ella se había dado cuenta de que algo le pasaba. Laire era un libro abierto, te dabas cuenta de sus estados de animo simplemente mirando su comportamiento.
- En la entrada, pero no me ha dado tiempo a hablar mucho con ella, tenía prisa por ver a un profesor y consultarle unas dudas que tengo sobre un examen que tenemos este miercoles próximo. Cuando le he preguntado a donde se dirigía me ha dicho que a la biblioteca para evadirse un rato, que estaba cansada de estudiar para los examenes también y por eso estaba así, que no era nada más que eso.
- He estado en la biblioteca y no la he visto. – le dije insistiendo en ello.
- ¿Has mirado en la zona de lectura del fondo?
- ¿Hay una zona de lectura al fondo? Pense que solo estaba la zona de lectura al lado de información y pedido de libros.
- Sí, esta como oculta para que nadie moleste al que quiera leer y descansar, suele ir allí a menudo.
- Mmm no lo sabía, solemos estar siempre juntas y nunca ha ido allí.
- Bueno, eso era propio de ella hasta que tú llegaste al Nova Duero, desde entonces no había vuelto a ser una rata de biblioteca, se entretenia más contigo que otra cosa – dijo con un tono de cierto doble sentido - por eso me ha extrañado que hoy se fuese allí, a parte de lo rara que estaba, que no estuviese contigo, eso era lo más raro. ¿Ha pasado algo entre vosotras?
- No te preocupes, lo que sea que le pase, hoy mismo lo arreglaré – le dije sonriendole sin responder a su pregunta sobre si pasaba algo o no, era evidente que sí pasaba algo.
- Vaya, vuestra primera pelea – dijo subiendose con el dedo indice las gafas que constatemente se le caían del puente de la nariz, Nath normalmente llevaba lentillas, pero en ciertas ocasiones me la había encontrado sin ellas, supongo que era para descansar la vista, normalmente se pueden llevar un día entero, pero a ella por lo visto le cansaban la vista de más. – Bueno, espero que sea lo que sea, lo arregléis, no me gustaría verla triste como esta mañana. – me dijo sonriendome.
- Sí, tranquila, eso pienso intentar – devolviendole la sonrisa de nuevo. – Te dejo, voy a ver si está allí.
- Ok, suerte – me dijo sin más, cogiendo sus libros y llendo en dirección a la clase que seguramente le tocaba ahora.

Entre de nuevo en la biblioteca y justo en el fondo, en la zona de lectura que me había dicho Nath que estaba como oculta, se encontraba ella, me dio por pensar que quizás estaba allí porque quería estar sola y sin verme, y ese sería un sitio donde no la encontraría, así hubiese sido si no hubiese sido por Nath, pero me daba igual si era así, si no me quería ver, pues me vería, yo la necesitaba más que a nada y ya no aguantaba más tiempo sin hablarle y en esta situación, necesitaba arreglarlo todo.

- Necesito hablar contigo. - estaba sentada con las piernas cruzadas en una de las mesas de aquella zona de lectura oculta por unas columnas que impedían ver bien lo que había más alla de esa zona prevía a ellas. Era una zona perfecta para hablar con ella, sin que nadie más nos oyese, pues en ese preciso instante no había nadie más allí.
- Pues yo no quiero escuchar nada. – me dijo sin más y continuo leyendo su libro como si no estuviera delante de ella. Me acerqué hasta su mesa y me senté a su lado, pero justo cuando lo hice, se puso en pie y tomó su mochila, se iba a marchar. – Además tengo clases ahora, no puedo perder mi tiempo contigo. – terminó de guardar sus cosas y comenzó a andar como si yo no estuviera ahí, pero antes de que saliera de la zona, la agarré del brazo y no la deje seguir.

- Espera, tienes que escucharme. – aún sosteniendole del brazo.
- ¿Ahora? ¿Por qué no me has llamado antes si tan preocupada estabas? – me dijo tirando del brazo y soltándose de mi agarre.
- Porque pensé que no querrías escucharme como haces ahora.
- No te quiero escuchar ahora, porque se que lo que sea que me vas a decir, solo será una excusa.
- No es una escusa, es la verdad.
- Me da igual tu verdad, tanto como yo te importó a tí, que antepones tu vida social, y estatus, antes de que se sepa que estás conmigo, por miedo a que te tachen de lesbiana o algo peor.
- Escuchame por favor – seguía insistiendole - lo que oiste no era cierto, todo lo que le dije a Courtney era para que me dejase en paz y te dejase a tí, sobre todo eso, intentaba protegerte, quitándola de tu camino, si ella creía que ya no me importabas, dejaría de verte como un objetivo al cual hacer daño.
- Ya no se ni lo que es cierto de ti, ni lo que no lo es. Déjame en paz  y olvídame.
- Está bien, si no quieres oírme, declararé mi amor por ti a toda la escuela – le dije sentenciando sin más, sus ojos se abrieron de par en par, por fin conseguí llamar su atención y que me escuchase – ¿Eso te convencería? – le pregunte. Hubo un silencio momentaneo, donde no dijo nada. - Pero si lo hago tendrás que fingir que me sigues odiando y no podremos estar juntas por un tiempo – le explique.
- ¿Que? Estas loca – me dijo mirándome por primera vez a los ojos – si haces eso, que ganarías con ello? ¿Sabes lo que pasaría verdad?
- Sí, que Courtney nos dejaría en paz.
- Pero ella habría ganado, no podríamos estar juntas.
¿Que mas te da? Si no quieres saber nada de mi, ¿verdad? – Me giré, tenía ganas de llorar y no quería que me viese casi rota, pocas fuerzas me quedaban para no hacerlo. Entonces no se que me dió - ¿sabes? Recuerdas esa canción que te dije que tanto me gusta? – comencé a andar hacía una estantería que teníamos cerca, y busque el libro en el cual estaba inspirado la película a la que hacía referencia esa canción que le estaba recordando, tendría que haber un ejemplar en la M y resulta que estabamos justo en la zona cercana a esa sección.

- La primera vez que la escuche cuando vi la película y aun ni si quiera te conocía, me encantó, sin embargo, aun que me gustó mucho, nunca me había sentido así en mi vida, en ese momento, sentí envidia de los protagonistas, y pensé que tal y como dicen en la película, lo que mejor te puede pasar en la vida es que te enamores y seas correspondido, justo en estas semanas ha sido cuando más me he sentido así, desde el momento en que nos declaramos hasta ahora, entonces fue cuando entendí esa canción de un modo más personal e intenso – le dije y comencé a citar aquellas frases, dándole la mejor entonación posible que tenía, se me daba muy bien cantar y a Laire le encantaba escucharme como bien sabía, de hecho, aún le debía aquella noche de Karaoke que al final no tuvimos por ir a aquella estupida fiesta de la inauguración de los Hoteles del padre de Daphne, mi querido Antoni Grevi, si hubiese sabido que todo esto ocurriría, hubiese mandado a la mierda a Grevi, sus hoteles, su hija y a Cristo que la fundo.

- Nunca supe que me podría sentir de esta manera, como si nunca hubiera visto el cielo antes, quiero desaparecer dentro de tu beso, las estaciones podrían cambiar de invierno a primavera, pero aun así, yo te amaría hasta el final de los tiempos. – comenzaba a cantar aquella canción que tanto me gustaba y que expresaba mejor que nada lo que sentía ahora, no sabía si esto conseguiría captar la atención de Laire, o si creería que realmente era así como me sentía, por su actual estado de enfado, es probable que me tirase en cara alguna contestación llena de irá, rencor o de malos pensamientos hacia a mí. Probablemente mucha gente hiciese esto, cantarle a su enamorada para pedirle disculpas, pero era lo único que se me ocurría y una de las cosas que mejor se me daban y más gustaban a Laire, oirme cantar y más le gustaría si era dedicado a ella.

- Repentinamente el mundo parecía un lugar tan perfecto, se movía con una gracia perfecta, Repentinamente mi vida no parecía un desperdicio. Todo giraba alrededor de ti. – así me sentía como estas palabras, al menos antes de que todo lo que había pasado, acabase ocurriendo.

- No había montaña demasiado alta, ni río tan grande, las nubes de la tormenta podían juntarse y las estrellas chocar, pero aun así yo te amaría hasta el final de los tiempos. – Esto es lo que me había prometido a mí misma, que si alguien o algo se ponía en medio de nuestra relación, nada ni nadie, lo podría conseguir, ni Courtney, ni Drew o Daphne limpia y honradamente, de manera noble o con respeto, ni si quiera un ejercito entero de ellas 3 formado por sus clones.

- Pasase lo que pasase, Te amaría hasta el día de mi muerte. Pasase lo que pasase. – ya lo creo que sí, de hecho nos imaginaba a ambas de viejecitas aun estando juntas y yaciendo a su lado, cuando llegase la hora de nuestra muerte, en una tumba donde nuestros cuerpos reposasen juntos abrazandose entre sí.

Las lágrimas comenzaron a correr por mi mejilla, al pensar que lo que pudo ser, no sería ya nunca jamás, había perdido a Laire. Estaba todavía de espaldas a ella sin poder verme la cara aún, con los ojos acuosos seguí buscando el libro, unos estantes más alejados de donde comencé a buscar lo encontré por fin, el mismo que fue escrito como ejemplar después de que se hiciera la película. – Come what may – le dije dejando el libro sobre la mesa que tenía por título en su portada “El Molino Rojo” – Moulan Rouge – le dije sin más, agachando mi vista.

Laire miro el libro y tocándo las letras del titulo se quedó pensando, su mirada había cambiado, como si realmente me creyese, pero aún así, no del todo, aún no me perdonaba.

- ¿Pretendes que con esta confesión de amor a lo peliculera caiga en tus brazos y se arregle todo? – me dijo enfureciendo su mirada – ¡Reika, te acostaste con ella! – me dijo chillándome y al mirarle a los ojos, vi que ella también estaba llorando.
- ¡Me drogo! – le dije tomándola de los brazos para que me mirase a los ojos directamente y viera que lo que le decía era solo la verdad – ¡te lo juro! ¡No es mentira!, te lo pueden confirmar los demás, si no me hubiese drogado, habría estado en mis facultades para rechazarla, pero es que no se ni lo que hice, no recuerdo nada. – la agarre con fuerza para ver si así reaccionaba, porque no decía nada en absoluto, era como si estuviese intentando entender todo y decidir si creerme o no – Laire, joder! Que es verdad!
- ¿Entonces porque no me lo dijiste en su momento? – me refuto - ¿porque has tardado tanto y no me lo has dicho hasta ahora?
- Porque tenía miedo y estaba siendo coaccionada por ella, no sabía si decirtelo, porque eso te metería en problemas de nuevo, pero antes que perderte, prefiero enfrentarla y meterme en problemas yo, aislandote de ellos, por eso voy a hacer lo que te he dicho, voy a decir la verdad a todos, saldré del armario y no podrá seguir chantajeándome con ello.
- ¡Eso hará que me pierdas del todo! – estaba cabreada, seguramente por la impotencia de todo – eres imbecil, de que servirá salir del armario si eso será lo que te sentencie a que no podamos vernos, tus padres te apartaran de mí.
- No, porque al menos tu sabrás la verdad, que te amo, y que no hay nadie más para mí. – no podía más, las ganas que tenía de tocarla de nuevo, me superaban, me acerqué a ella y en un impulso la abrace – Laire te amo, en verdad es así.
No me rechazo el abrazo esta vez, se quedo quieta sin saber que hacer, como si comenzase a escucharme y creerme de nuevo, recuperando la confianza que teníamos de antes - Yo... pense que tu realmente no me amabas, que lo que dijiste a la salida del concierto de Ariel, cuando estabas con Courtney era cierto... – me decía esta vez como si intentase explicarme porque había reaccionado así. – Lo siento Reika, te odie por ello, realmente te odie – sus lagrimas comenzaron a salir a borbotones – yo... pensé que todo lo que dijiste era de verdad, que no me amabas y que era simplemente... – paro un momento como intentando acordarse de algo - ... más que un recuerdo del pasado, una aventura de tu época de adolescencia, un historia que tal vez escuchen tus nietos algún día como una aventura más de tú época de experimentación sexual.
- Vaya que si oiste todo y lo recuerdas a la perfección – le dije sorprendida al oir las mismas palabras que yo dije dias atrás. – eso era todo mentirá, solo actuaba y encima dio la mala suerte de que lo oiste.
- Pues como para no olvidarlo, parecía totalmente verdad, sobre todo habiéndote visto poco tiempo antes con ella acostada en la casa de Daphne; en una mierda de noche, paso todo eso, todo fue tan rápido que me descoloque por completo, ¿cómo en un par de días, habías conocido a una chica y ya estabas en sus brazos, olvidándote de mi por completo, cuando a penas solo unos días atrás te me habías declarado y habíamos empezado nuestra relación de forma seria?. No me entraba en la cabeza que pudieras cambiar así de la noche a la mañana, pensé que no te reconocía, que ni si quiera sabía quien eras.
- Lo siento, de verdad que lo siento Laire. – abrazándola con más fuerza aún, no me quería separar de ella por nada, quería que el tiempo se detuviese y nos quedasemos en esa zona oculta del resto del mundo para siempre.
- Yo también lo siento Reika – me dijo abrazándose esta vez ella a mí. – Que estupida fui, como pude pensar que eso que decias era cierto, mi cabreo era tan grande por haberte visto la noche anterior en la cama con ella, entre sus brazos, que ni si quiera me puse a analizar todo, que esas palabras que dijiste, pudiesen ser mentira, como no pude saberlo, donde cojones meti mi telepatía contigo, sí, la que tiene más telepatía eres tú, lo sé, y la que mejor me lee a mí, eres tú, igual fue eso, pero y mi capacidad de analisis de las situaciones y consecuencias de ellas, lo que nosotras llamamos premonición, que realmente no es que adivine, solo deduzco y pienso, ¿donde se fue?, y aquella telepatía que solo contigo se forma a veces, cuando tu puedes entrar en mi cabeza, y que gracias a ello, también puedo saber que piensas, si me mientes o no, o si dices algo de verdad, de corazón o no, la perdí por completo, te perdí por completo, perdí la conexión, el Ídem, se esfumó en un instante, no fui capaz de manternerlo, el enlace que había entre nosotras, se resquebrajo en un segundo – lloraba a borbotones, sus lágrimas salian como cascadas de sus ojos, igual que de los míos habían salido antes, realmente se sentía culpable -  yo también te amo- me dijo por fin, esas palabras que había esperado oir de nuevo, igual que cuando las oí el día que nos declaramos la una a la otra, se separo un poco, me miro a los ojos de nuevo y acerco sus labios a los mios – Te amo demasiado como para pederte ahora - Y entonces nos besamos por fin, fue un beso lleno de ansiedad, como si no lo hubiesemos hecho en meses y se nos fuera la vida en ello, su sabor volvió a activar mis sentidos y sentí el impulso de seguir, pero estabamos en el instituto, aun que era una zona apartada, podría darse el caso de que viniera alguien y nos pillase en mitad de todo. Seguimos besándonos solamente y abrazadas durante unos segundos más.
Nos quedamos así por un momento, todos los nervios que se me habían producido, de repente cesaron, estaba calmada, con ella a mi lado, ya nada me preocupaba, era completamente feliz de nuevo.

- ¿Que haremos con Courtney? – ella ya no estaba llorando, y al igual que yo, estaba más calmada – no puedes hacer lo que has dicho, si haces eso, definitivamente no nos podremos volver a ver nunca, y esta vez no será a Courtney a quien nos tengamos que enfrentar, sino a tus padres, más bien a tu madre.
- Lo sé, lo he estado pensando, y llevas razón – medité mis posibilidades, igual había otra salida que nos permitiese seguir estando juntas y quitarnos a Courtney del medio - ¿tu que quieres hacer? –  le cuestione, ella también entraba en esto y su opinión también contaba, era cosa de dos.
- No me preocupa enfrentarme a tu madre, al final tendrá que entrar en razón algún día, piénsalo bien, somos practicamente casi mayores de edad, nos quedan solo meses, estamos en nuestro último año de bachillerato, pero no creo que ahora sea el momento más idoneo. – hizo una pausa y se quedo meditanto un rato – creo que tengo una idea que podría quitarnos a Courtney del camino sin que ella le dijese a tus padres.
- ¿cual? – si era idea de Laire, de seguro funcionaría mejor que el plan que nosotros pensamos días atrás.
- Es muy simple – chantajeándola a ella también, solo hay que encontrar algo que no quiera que se sepa, seguir fingiendo que seguimos sin hablarrnos y que no quiero saber nada de tí, pero no se cuanto tiempo aguantaremos con esta farsa, no podremos mantenerla por mucho tiempo, ella se dará cuenta tarde o temprano, está claro que sería hasta que encontrasemos el modo de poder atacarla y descubrir con qué podemos chantajearla.
- Me parece bien, sigamos fingiendo entonces que no me quieres ver y que ella sigue teniendo el control, hasta que demos con eso que ella tema y pueda darnos la salida a todo.
- Bien, me dijo sin más – me estaba mirando a los ojos, sonriendo y su expresión era totalmente distinta a la de antes, creo que nunca me había mirado así, no conseguía descifrar del todo que quería darme a entender, pero había algo que tenía claro, me seguía amando. En esa mirada que tuvimos durante segundos, se veía paz, felicidad, y por fin me di cuenta, conseguí descifrarla, volvía a ser capaz de leerla, deseo, la expresión era de deseo, al igual que yo, se estaba conteniendo, era la misma expresión que yo le había dado días atrás cuando la mire cambiarse de bañador antes de ir a la playa, cuando sentada de piernas cruzadas sobre mi cama, en mi habitación, me la quede mirando, estaba encendida y yo también me comenzaba a encender más, el beso de antes fue el primer contacto en días desde que paso todo lo que nos había mantenido separadas, días que se me hicieron eternos, me parecieron meses, y me había encendido de sobre manera, le devolví la misma mirada de deseo, y al instante vi como se acercaba hacía a mi, caminando directa – ven, conozco un sitio donde nadie nos podrá ver – me cogio de la mano y tiro de mí, llevándome hasta una zona más interna incluso de la biblioteca que donde nos encontrabamos ahora en la zona de lectura que casi nadie conocía. – si voy a tener que fingir que no te quiero ni ver, voy a aprovechar este momento ahora, no se cuando es que podré volver a estar así contigo. – me guió hasta unas estanterias que ni idea tenía de que estaban ahí, estaban tapadas por una pared que a su vez era cubierta por otro grupo de estanterías. Realmente se conocía lugares donde si hubiese querido jamás la hubiese podido encontrar, bueno, al fin y al cabo en este colegio aunque estudiabamos juntas, ella llevaba más tiempo que yo en él. – Te he echado de menos, no sabes cuanto. – se acercó a mis hombros y me recostó contra la pared que tenía a mi espalda. – No se si podré controlarme Laire – le dije avisándola de las ganas que tenía de hacerlo con ella, deseaba hacerle tantas cosas, más de las que pasaron dentro del baño nuestra primera vez tan solo unos días atrás, que fue genial, y estupenda, por no decir maravillosa o perfecta, ya os contaré los detalles de ello, ahora es más importante esto, el caso es que quería comermela, devorarla, hacerle de todo, y que se sintiera como nunca, que tocase el cielo, y que la causa de ello, fuese yo.  Me quede en silencio esperando su respuesta.
Los ojos de Laire se abrieron de par en par, me miraba a los ojos, con tanto deseo como yo a ella, se quedo callada y pensativa sobre lo que le acababa de decir. No sabía si era el calor del momento lo que la tenía así, o el hecho de que hubiésemos estado tanto tiempo separadas, pero estabamos realmente excitadas, creo que ya lo he dicho varias veces. El silencio se alargo un poco más, hasta que Laire se movió lentamente hasta mi, la tenía frente a frente, sus ojos se clavaron en los mios y me respondió por fin. -¿Y si no quiero que te controles? – me dijo muy seria y acto seguido se bajo lentamente la falda, la prenda se quedo a la altura de sus tobillos, completamente tirada en el suelo. Se le veía su pelvis únicamente cubierta por sus braguitas, así como sus piernas largas y torneadas, esbeltas, y firmes, por no decir suaves, lo cual sabía muy bien porque las había tocado ya muchas veces. El corazón me palpitaba acelerado por lo que acababa de hacer y podía notar su respiración y la mía aceleradas. Ante la reacción de Laire me quedé de piedra unos cuantos segundos, observe sus movimientos, como se puso frente a mí, de pie, como se comenzó a desvestir, quitándose la blusa, la cual desabotonó cuidadosamente y con lentitud, lo cual me provocaba aun más,el hecho de hacerlo tan despacio, el hecho de contenerme aún más, me excitaba de sobre manera, el tener que aguantarme las ganas de no poder hacerselo todavía, me mordía los labios por ello, mientras la veía desnudarse. Por fin se quito la blusa, así como el resto de prendas del uniforme, menos las braguitas que aun las conservaba puestas, podía ver sus preciosos pechos de pequeños pezones rosados que estaban endurecidos por la excitación, su tremendo cuerpo angelical y perfecto para mí. Sorprendida ante ella y teniéndola casi completamente desnuda, acabé respondiéndole. – Pues no me controlaré. Miré abajo ahora, a su intimidad, agachándome de rodillas sobre el suelo y recordando la frase que acababa de decirme sobre que no quería que me controlase, sin pensarlo mucho, apoye mi mano izquierda sobre su muslo izquierdo y con mi mano derecha, le baje las braguitas, hasta las rodillas igual que había hecho ella anteriormente con su falda. – Se ve realmente lindo desde aquí – le dije observando detenidamente el pequeño y rosado pubis de mi amada. Una de mis manos fue directa a este y posando mis dedos indice y corazón, le roce la pequeña franja que conservaba sin depilar, todo lo demás lo tenía depilado como el de un bebe. – Se siente suave al tacto – le dije sonriendo, buscando excitarla, no pensaba masturbarla aún, quería provocarla también, haciéndole esperar y no dándole aún la piruleta que tanto quería. Reika se mostraba nerviosa y me miraba seria observando como jugaba con ella acariciando su muslo y vello púbico, los bordes rasurados perfectamente tenían un tacto especial. Me miraba desde arriba hacía abajo. – Gracias Rei... me costó bastante hacerlo, lo vi en internet, podría haber ido a un sitio, pero me daba reparo, eres la única persona que me ha visto ahí abajo y me gusta que te guste, me hace sentir bien. – susurraba en un jadeo mezclado con un gemido y entrecerrando sus orbes de ojos claros al sentir las caricias que le daba. De forma casi imperceptible movió sus caderas hacia delante como para que su sexo estuviese más cercano a mi cara, la sentía muy excitada de estar desnuda ante mí.
- No me las des Lai, solo dije lo que pensé. Me quedé escuchando su explicación sobre como sacó la idea y pensé en el hecho un momento, sobre como sería si ella se depilase su intimidad, mientras miraba la forma en internet. – mmmm te imagino haciéndolo en el baño, mientras dibujas la franja con tu bello púbico y no puedo evitar sonreir al hacerlo, me estás excitando de sobre manera. – solté sin más. – Hubiese sido divertido poder verlo. – respondí mordiéndome los labios otra vez, mientras seguía tocándole aquella zona y disfrutaba del tacto de esta. Mis sentidos se encendieron más aún al escucharla gemir y al observar que se aproximaba más a mi rostro, de tal modo que puedo ver más de cerca ahora su intimidad, así como el resto de zonas de este, su pequeño y rosado clitoris y sus labios vaginales, las cuales estaban más que mojadas. – mmm es curioso, tiempo atrás pensaba que no podría verte así de cerca, por tu vergüenza a desnudarte a veces para mí, he pensado en tantas cosas que te haría si se diera la situación, soñado incluso con ello, y ahora que te tengo delante de mí, así, igual que te tuve en el baño días atrás, cuando por fin pude hacertelo, ni si quiera se que te gustaría que te hiciese. – la mire hacia arriba, y me dirigí directamente a ella. – Laire.... mmm ¿que te gustaría que te hiciese si no me controlase? – le pregunte excitada y conteniendome aún, en parte porque sabía que a ella también le excitaba la espera.
- No digas esas cosas Reika... – Miraba hacia otro lado avergonzada por las palabras que le acababa de confesar y que le dedicaba, las cuales le gustaban, demostrándomelo con una sonrisa. – Quizás puedas hacerme los arreglos tú cuando me crezca otra vez el vello. Me decía en un tono de cierta picardía mientras acariciaba mi pelo posando sus manos sobre mi cabeza para tocar mis cabellos entre los cuales sus dedos jugaban, volviendo a acercar su sexo a mi rostro, se planteo la pregunta que le acababa de hacer. – Mmmmmm...  ¿Si no te controlases? – Reika se planteo la cuestión de forma interesante como si fuese una especie de bufe libre. – Pues me gustaría que me dieses mi primer oral. En el baño solo nos masturbamos con las manos al final y friccionando nuestros puvis entre sí. – confesaba mirándome llena de excitación mordiéndose el labio inferior ahora ella mientras me miraba.
- No puedo evitar decirlas contigo aquí y encima así, completamente desnuda. - respondía sonrojada del todo. - Me estoy conteniendo bastante en hacertelo, pero decirte lo que pienso es otra cosa distinta, más que nada, porque no es nada malo, y me gusta saber que piensas al respecto también, sin tomar en cuenta que tus reacciones son realmente ... - hice una pausa - bueno, que ..., eso es mejor aún. Volví a sonreir al oir su comentario sobre que podría rasurárselo la próxima vez cuando le creciese, a lo cual asentí. - Claro, será un placer. Me reconforté al sentir sus dedos tocar mi cabello, me relamí los labios cuando vi que aproximó de nuevo su sexo a mi rostro. - sí, si no me controlase. Pensaba de nuevo al escuchar su pregunta. - ¿Solo un oral? - sonreí un poco al escuchar esa respuesta. - Eso ya lo tenía pensando. Bueno, pues será el mejor oral que pueda darte. La tomé de las piernas y separándoselas un poco, comencé a lamer sus muslos lentamente, pasaba mi lengua al rededor de su pubis, sin lamerle aún en su interior, en ese preciso instante la cogí en brazos y la alce. -  Pon sobre mis hombros tus piernas. - dije esperando a que lo hiciera.  –Bueno..., empecemos por un oral, claro... Me respondió ruborizada sin mirarme directamente a los ojos, tras pedirle que se subiera en mis hombros, así lo hizo apoyando sus largas piernas de modelo en ellos, podía ver como intentaba acercarme bien su sexo a la cara para que notase lo excitaba que estaba al sentir la humedad ya en su entrepierna y no solo de sudor.

- Gracias – le sostenía con fuerza, pero intentando no hacerle daño, evitando de ese modo que se moviese hacia los lados y se cayese, mientras se subía sobre mi. Una vez noté que se colocó, aún inclinada un poco, pues me había agachado algo para ello, me elevé con ella sobre mí, y la llevé hasta la pared, de tal modo que su espalda quedaba recostada contra una de las estanterías de la biblioteca - Bueno, siempre he querido probar esto, y que mejor sitio que aquí, ocultas del resto. - dije riendome por ello. Aún que Laire era algo más alta que yo, podía con su peso perfectamente, no era una chica que pesase mucho más que yo. Mis labios fueron de nuevo mordidos al encontrarse justo en frente de mis ojos el pubis de Laire completamente humedo, me los relamía otra vez al verlo y excitaba aún más al instante, mi entrepierna se mojaba más y sentía como mis fluidos empapan mis braguitas, yo a diferencia de Laire, aún estaba vestida.. - Apóyate en mi, no te preocupes no pienso dejar que te caigas. Abrí mi  boca y esta fue directa por fin a su intimidad, sin pensarlo ya mucho más, la comencé a lamer por fin, y le metí la lengua con intensidad, chupando a la vez varias veces su clitoris y labios vaginales.
-Siiii, hacerlo aquí es muy excitante... Me respondía con una sonrisa nerviosa mirando hacia los laterales de donde estábamos comprando que nadie nos veía realmente. Observaba desde arriba viendo como me colocaba, había llegado el momento en el que por primera vez alguien tocaba su sexo con los labios, podía escuchar su respiración por la boca y miraba hacia arriba de vez en cuando para ver que hacía, se estaba tocando los senos, los cuales se le veían mas que duros y sensibles. Finalmente comenzó a gemir levemente pues no quería hacer mucho ruido. Sus manos se apoyaban en la pared que tenía detrás, no por miedo a caerse pues confiaba en mí, si no por hacer algo con ellas. Elevaba un poco sus caderas y sus vellos naranjas se erizaban.
-En casa me masturbo viendo una revista porno que le quité a mi hermano Julen una vez. Me pongo en cama y me bajo las bragas para tocarme, no solo me fijo en las pollas duras y grandes de los modelos occidentales, también en las escenas de sexo... sobre todo las lésbicas y me excito más que nada con ello. En realidad no sabía por que me contaba eso, pero suponía que era un secreto que quería compartir y aparte estaba tan caliente y excitada que necesitaba soltarlo. Se relamía sintiendo las lamidas, los pliegues de su sexo eran acariciados por mi lengua, así como su clítoris y destilaba gotas de miel femenina, me seguía comiendo a Reika literalmente, ahora el bufet era ella en persona, aun que fuese la que escogió el menu, quien terminó comiendo el plato fui yo en cierta manera. Sostenía fuertemente sus muslos, incando mi lengua cada vez mas profundo en su cavidad. Al percatarme de que se apoya en las paredes, una de mis manos fue a la zona de atrás de su trasero, no solo la sostenía de ahí evitando así que se cayese también, sino que comenzaba a acariciarle las nalgas, de ahí pasaba a rozar con las yemas de mis dedos su ano, y alrededor de este, lo comenzaba a tocar suavemente sin penetrarlo aún. Mi lengua se seguía perdiendo en su húmeda intimidad la cual no paraba de moverse por los movimientos de cadera que ejercía. Hice una pausa para hablar y responder. - En mi casa yo también lo hago con unas que encontré una vez de cierto familiar mio. - le confesé. - Pero no es lo mismo leerlo que hacértelo a tí. - dije excitada, el tono se percibía lujurioso y con cierto toque de provocación. Reika me escuchaba como le comía el coño, podía sentir como apretaba sus muslos contra mi cabeza como si no quisiera dejarme escapar pero sin hacerme daño, quería que mi cara estuviera siempre en contacto con su ardiente y mojada entrepierna. Ella suspiraba y daba gemidos, más cuando sonrió por el modo en que acariciaba su culo y llegaba finalmente a tocarle el ano rosa, apretado y limpio, aquello hizo que alzase sus caderas.
-Mmmmm... Reika... Podemos ir a casa juntas y leer ese tipo de revistas... O mejor, practicar todas las posturas que salgan, incluso la de chico/chica. Podemos ir a un sex shop y comprar juguetes para emularlas ¿Te imaginas la cara que podrían poner al vernos a las dos comprar esas cosas? - Decía con jadeos entrecortándosele la voz, descubriendo su lado más pervertido, emocionada y calenturienta de imaginar las posibilidades de jugar conmigo. –¡Dios! ¡Reika que bien lo haces!
Cada vez me apretaba con más fuerza entre sus muslos, el tacto de estos contra sus mejillas, los cuales se friccionaban entre sí, me alteraban, me sentía aprisionada por ella de un modo excitante y a la vez dominada, y eso me ponía más aún, no solo porque la sujetaba con fuerza haciendo que mi cara estuviese en continuo contacto con su ardiente coño, sino que  en cierto modo me medio obligaba a ello, lo cual disfrutaba de sobremanera. Que bien se le daba el papel de seme. Podía oir sus gemidos, y sus movimientos provocados por los pocos toques que apenas le había dado en los alrededores de su ano, en ese preciso instante cuando sintió como alzaba sus caderas, le metí un dedo y comencé a masturbarle también por detrás, a la vez que seguía bebiendo los liquidos de su intimidad, la cual estaba a rebosar y cada vez se derramaba más. Escuchaba atenta todo lo que me decía, sin responder a ello, prefería seguir escuchandola, mientras le seguía masturbando, si lo hacía frenaría el flujo de sensaciones y quería ver a mi querida Laire correrse en mi boca, tuve una idea en ese momento, seguramente hablar aun con mi lengua entre sus labios le excitaría también al sentir mi respiración golpearle, de modo que le respondí - Si hacemos eso, quiero que me penetres tú. - Solté sin más. - Y en la tienda, compraríamos uno de doble entrada, quiero que me lo hagas por ambos orificios. - confesé igualmente en respuesta a las pervertidas ideas que había generado en ella y reanude de nuevo su mastubación para terminar de comerme su coño y penetrarla más por el culo, ahora le metía dos dedos por este y se podían ver como entraban y salian de ella.
- Ahhhhh me corroooooo!!! – exclamó en un gemido grande, el cual contuvo tapándose la boca, sus pupilas se veían dilatadas y con cierta mirada de lujuria tirando a más que perversión . La sujetaba con fuerza para que no se cayese, pues estaba arqueando su espalda hacia atrás, en ese preciso instante le clave más la lengua en su intimidad y le metí más mis dedos por su ano, haciéndola bajar al suelo con cuidado para que no se cayese, donde la recoste. Su cuerpo respiraba con agitación intentando recuperarse y que este volviese a su respiración normal, me eche sobre ella y la abrace, acostándome sobre su cuerpo. - ¿que tal ha estado? – le dije besándole la frente y luego los labios. Esperé a que pudiera hablar. – mmm muy bien ... ha sido estupendo... eres perfecta con esto también – soltó en un jadeo, aun tenía ese tono de excitación.
- ¿quieres seguir? – le pregunte.  – Sí, claro, quiero hacertelo yo ahora a tí. Respondía intentando reincorporarse. – Quítate la ropa o te la quito yo y no respondo ante si la rasgo, ahora mismo, te quiero follar como nunca.
Sonreí asintiendo ante aquella actitud tan fogosa, realmente estaba excitada, más que yo incluso a pesar de haberse corrido hace nada, quería más.
No la hice esperar mucho más, bastante lo había hecho, de modo que me dispuse a desnudarme para ella igualmente.

Continuará...

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